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20120823
SABERLO TODO
En una entrada anterior recogíamos el razonamiento por el que Padmasambhava decidió buscar maestros y gurús que le enseñaran los distintos conocimientos propios de su época... aún cuando él mismo ya los poseyera plenamente. Sobre todo, creyó preciso buscar maestros porque de ese modo dejaría de ser visto con desconfianza por los demás: tomando maestros podría transmitir mejor que si era considerado un demonio farsante y un falso sabio al no presentarse como discípulo de nadie. Por eso creyó necesario aprender de otros en este mundo. El recuerdo de esa escena de su biografía ha llevado estos días a buscar la descripción de qué es lo que aprendió, mediante qué tipo de enseñanzas aceptó presentarse como discípulo. En "Epítome de la vida y doctrinas del gran gurú tibetano" (El libro tibetano de la gran liberación, Evans-Wentz, Ed. Kier, Buenos Aires, 1998, p´g. 175) se nos dice: "Consecuentemente, Padma se presentó primero a un santo gurú que era un Loka-Sidha de Benarés, y estudió astrología. El maestro le enseñó todo lo referente al año de la concepción del Budha, al año en que la madre del Budha soñó que un elefante blanco penetraba en su vientre, al año del nacimiento de Budha, y cómo estos periodos signficativos tienen una secreta correspondencia con el calendario tibetano. También aprendió como el sol y la luna se eclipsan mutuamente. Y entonces recibió el nombre de "astrólogo del Kalachakra".
Una vez que hubo dominado la astrología, Padma estudió por completo la medicina, teniendo como maestro al hijo de un famoso médico, conocido como "el joven que pudo curar". Así, Padma fue llamado la "esencia salvadora de la vida de la medicina".
El siguiente maestro de Padma fue un yogui, el más erudito en ortografía y escritura, quien le enseñó sánscrito y otros idiomas vernáculos afines; el lenguaje de los demonios; el significado de símbolos y signos; los idiomas de dioses y animales y de todos los demás seres de los seis estados de la existencia. Asimismo, Padma dominó sesenta y cuatro formas de escritura y trescientos sesenta idiomas. Y entonces el nombre que se le adjudicó fue el de "el gurú campeón del habla".
Luego, bajo la dirección de un gran artista, Vishvakarma, de ochenta años de edad, Padma se convirtió en un experto en el cincelado de oro y gemas, plata, cobre, hierro y piedra; en escultura, pintura, cerámica, grabado, fabricación de alfombras, albañilería, fabricación de sogas, de zapatos, de sombreros, sastrería y todas las demás artes y oficios. Una mendiga le enseñó a modelar y barnizar cacharros de arcilla. Y entonces el nombre que recibió fue el de "docto maestro de todas las artes".
Poco tiempo después, en el curso de sus andanzas, Padma se encontró con otros dos monjes ordenados, que se dirigían a ver a su gurú. Luego de rendirles homenaje, Padma les pidió instrucción religiosa..." Por resumir su notable currículum, Padma se formó entre los humanos en astrología, medicina, linguística y artes -y no deja de ser remarcable el hecho de que sea una mendiga la última de sus maestras, antes de adentrarse en el camino religioso. Es decir, recibiendo de lo más bajo pudo situarse en la disposición adecuada para lo más elevado. Aceptó recibir de los humanos el conocimiento de los vínculos secretos entre el orden del cosmos y la dimensión terrestre, los saberes asociados al funcionamiento y la sanación de los procesos orgánicos, las teorías y los usos que permiten manejarse hábilmente en el terreno de las palabras y por último, las mil y una técnicas que han hecho de nuestra especie un animal tecnológicamente capaz de recrear y transformar la realidad que le rodea. Todo eso, Padma lo buscó entre los humanos y lo aprendió con rapidez y extrema competencia, por lo que se nos cuenta. Sólo después de profundizar esa exploración consciente y voluntaria de los principales atributos de la naturaleza humana, pidió Padmasambhava instrucción religiosa. Sabiéndolo todo, buscó la riqueza de la nada.
FUENTE DE LA IMAGEN: http://www.reversespins.com/tibet.html
20120519
Y SERÉIS COMO NIÑOS
La figura del niño aparece en muchas tradiciones espirituales, y el simbolismo del niño acompaña a menudo a los grandes, mostrando la fuerza de la inocencia y el resplandor de lo ingenuo que brilla por si mismo. También Padmasambhava se mostró como un niño -como Jesús antes de ser Cristo, como Krishna encarnando a Vishnú-, y fue entre maravillas descubierto sobre las aguas del lago Danakosha. En ""Epítome de la vida y doctrinas del gran Gurú tibetano" (en "El libro tibetano de la Gran Liberación", de Evans-Wentz, Ed. Kier, Buenos Aires 1998, pág. 161), se narra así su aparición en la Tierra: "En su regreso al país de Urgyan, justo en el momento en que se le acercaba el maestro Trigunadhara y le saludaba, el rey advirtió un arco iris de siete colores sobre el lago Danakosha, aunque no había nubes y el sol brillaba radiante. Y el rey dijo al ministro: "por favor, ve y fíjate qué es lo que hay en el lago".
"¿Cómo es que tu, siendo ciego, puedes ver esto?" -preguntó el ministro. "Se lo pedí a la gema otorgadora de deseos y la vista me fue restablecida", replicó el rey. Inmediatamente el ministro reveló su anterior descubrimiento del maravilloso niño diciendo: "no me atreví a informarte sobre esto antes", y le rogó al rey que fuera al lago y se fijara por sí mismo. "Anoche -respondió el rey- soñé que desde el cielo bajaba hasta mi mano un dorje de nueve puntas, y antes había soñado que de mi corazón brotaba un sol, cuya luz brillaba en todo el mundo."
El rey y su ministro fueron al lago y subiendo a un pequeño bote llegaron al lugar sobre el cual brillaba el arco iris. Allí contemplaron una fragante flor de loto, cuya circunferencia era mayor que la de un cuerpo humano con los brazos extendidos, y sentado en el centro de la flor, a un pequeño niño rubio y de rosadas mejillas parecido al Señor Budha, quien sostenía un minúsculo jarro con agua bendita y en los pliegues de su brazo izquierdo una diminuta vara de tres puntas." El rey sintió gran veneración por el niño que había nacido por sí mismo, y no pudiendo resistir la alegría, lloró." Los niños son siempre sorprendentes; lo son mucho más cuando no se les espera y aparecen de improviso, entre señales que rompen el cielo.
20111105
COMO UN RELÁMPAGO
La frase que nos fue remitida en un comentario hace semanas sostiene íntimamente su presencia. Las palabras con que Padmasambhava se dirigió al Rey Trisong Deutsen durante su primer encuentro en Tíbet ocurren por sí mismas, hablan y dicen. Recuerdan que ante el contacto con la eternidad, nuestras vidas son fugaces; que cuando se produce la revelación de lo que siempre existe, nuestro ser relativo se desvanece en nada y la dimensión de nuestra temporalidad resulta pasajera como un sueño, veloz como un relámpago. Así, Padmasambhava encarnando lo que siempre existe y el rey Trisong Deutsen
desvaneciendo el tiempo. "Desde este momento, tu vida pasará como un relámpago". Y a veces uno sabe que eso es verdaderamente cierto.
desvaneciendo el tiempo. "Desde este momento, tu vida pasará como un relámpago". Y a veces uno sabe que eso es verdaderamente cierto.20111023
"TU VIDA PASARÁ COMO UN RELÁMPAGO"
Me permito copiar sin más el comentario recibido días atrás a una entrada anterior. Aporta mayor claridad al encuentro entre Padmasambhava y el rey del Tíbet, Trisong Deutsen: "Saludos nuevamente. Siguiendo con la frase : "Desde ahora hasta el momento de tu muerte, tu vida transcurrirá como un relámpago", después de un tiempo decidí preguntarle a mi maestro, Marco Antonio Karam, sobre el origen de esta frase que escuché de él. Copio la respuesta que me dio por correo con su permiso para publicarla, ya que considero que puede ser de interés para los lectores de este blog:
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"[...]Se trata de una vieja anécdota de la tradición oral tibetana la cual pasa de generación en generación de maestro a maestro. Sin embargo existe registro de la misma en los anales azules y otros textos de historia tibetana que desgraciadamente no recuerdo.
En los mismos se narra como al arribar Guru Rinpoche al valle de Rignga en Samye y ser recibido por el Rey Trisong Detsen y su corte los mismos se rehusaron a expresarle reverencia esperando este lo hiciera para con el Rey. Contemplando que este fue el que en un inicio invitó al gran taumaturgo a visitar el Tibet su demanda no era otra cosa que un acto de arrogancia. Por ello Guru Rinpoche para aleccionarle desplegó el milagro de los pares, tan solo manifestado por el Buda durante su vida en donde emanó fuego por una parte de su cuerpo y agua por otra así como otros prodigios. En añadidura emitió un rayo de su mano que al impactarse en contra de las piedras conformó una serie de Stupas autogeneradas las cuales todavía existen en dicho valle en Tibet. Al observar todo esto, el rey quedó atónito consciente de su arrogancia. Entonces Padmasambhava le expresó:
"O gran rey, de este momento hasta el momento de tu muerte tu vida pasará como un relámpago". Con ello el rey y su corte se postraron ante el gran maestro y se convirtieron en sus discípulos. Años después todos lograron grandes logros espirituales. " Un saludo nuevamente." Un saludo cordial que devuelvo, con agradecimiento por la colaboración.
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"[...]Se trata de una vieja anécdota de la tradición oral tibetana la cual pasa de generación en generación de maestro a maestro. Sin embargo existe registro de la misma en los anales azules y otros textos de historia tibetana que desgraciadamente no recuerdo.
En los mismos se narra como al arribar Guru Rinpoche al valle de Rignga en Samye y ser recibido por el Rey Trisong Detsen y su corte los mismos se rehusaron a expresarle reverencia esperando este lo hiciera para con el Rey. Contemplando que este fue el que en un inicio invitó al gran taumaturgo a visitar el Tibet su demanda no era otra cosa que un acto de arrogancia. Por ello Guru Rinpoche para aleccionarle desplegó el milagro de los pares, tan solo manifestado por el Buda durante su vida en donde emanó fuego por una parte de su cuerpo y agua por otra así como otros prodigios. En añadidura emitió un rayo de su mano que al impactarse en contra de las piedras conformó una serie de Stupas autogeneradas las cuales todavía existen en dicho valle en Tibet. Al observar todo esto, el rey quedó atónito consciente de su arrogancia. Entonces Padmasambhava le expresó:
"O gran rey, de este momento hasta el momento de tu muerte tu vida pasará como un relámpago". Con ello el rey y su corte se postraron ante el gran maestro y se convirtieron en sus discípulos. Años después todos lograron grandes logros espirituales. " Un saludo nuevamente." Un saludo cordial que devuelvo, con agradecimiento por la colaboración.
20110918
LLEGANDO AL TIBET
La llegada de Padmasambhava al Tíbet posee una fuerza extraordinaria y su relato es altamente visual: muy plástico. No solo podemos sentir su presencia por el sometimiento simultáneo de las divinidades maléficas que acompañó a sus pasos, sino también por los prodigios destacados que sucedieron en el encuentro con el rey Trisong Detsen. Tras Padma, los demonios se convertían en servidores y protectores del Dharma; en "Epítome de la vida y doctrinas del gran Gurú tibetano Padmasambhava" se relata así el momento de su entrada en el País de las Nieves: "Padma viajó luego hacia el Tibet y a su paso iba sometiendo a todos los seres demoníacos que encontraba; y su primer lugar de descanso fue en TodLung, a unas doce millas de Lhasa. El rey tibetano envió a sus dos principales ministros de estado a recibir a Padma, con cartas y obsequios y 500 criados a caballo. El propio caballo del rey, enjaezado con montura de oro, fue enviado a Padma. Cuando esta numerosa delegación se reunió con Padma, estaba sedienta; y como en ese lugar no era posible conseguir agua, tomando un largo palo, Padma golpeó una roca de la que brotó agua, y hombres y bestias calmaron su sed. El rey con su comitiva se dirigió a Zug-Khar, cerca del desfiladero de Hapori, para recibir a Padma. La gente se había reunido allí en grandes multitudes para saludar a Padma; éste fue seguido en procesión, con acompañamiento de música y bailes ejecutados por danzarines enmascarados, hasta Lhasa, donde se realizó una gran festividad. Cuando el rey y Padma se encontraron, este último no se inclinó ante el rey, y al ver que el monarca esperaba que lo hiciera, Padma le dijo: "Tú ha
s nacido de un vientre materno; yo he nacido de un loto, y soy un segundo Budha." Entonces después de referirse a sus poderes y conocimientos yógicos, Padma añadió: "Oh rey, puesto que he venido para tu bien, tu deberías inclinarte ante mi." Y alargando sus dedos en dirección al rey, de las puntas salieron llamas que quemaron las vestiduras del monarca; también hubo rayos y truenos y terremotos. Ante esto, el rey, sus ministros y todo el pueblo se inclinaron ante Padmasambhava."
FUENTE del texto: Evans Wentz, El libro tibetano de la gran liberación. Ed. Kier, Buenos Aires, 1998, pág. 240
s nacido de un vientre materno; yo he nacido de un loto, y soy un segundo Budha." Entonces después de referirse a sus poderes y conocimientos yógicos, Padma añadió: "Oh rey, puesto que he venido para tu bien, tu deberías inclinarte ante mi." Y alargando sus dedos en dirección al rey, de las puntas salieron llamas que quemaron las vestiduras del monarca; también hubo rayos y truenos y terremotos. Ante esto, el rey, sus ministros y todo el pueblo se inclinaron ante Padmasambhava."FUENTE del texto: Evans Wentz, El libro tibetano de la gran liberación. Ed. Kier, Buenos Aires, 1998, pág. 240
20110911
DESDE ODIYANA
Desde la perspectiva de la tradición Dzogchen, también Padmasambhava ocupa un lugar decisivo en su linaje. Es sabido que la historia se construye a través de los relatos que el futuro construye acerca de su pasado, y que por lo tanto, una única versión es siempre ajena en parte a la verdad. Recogiendo un punto de vista más acerca de quien es Padmasambhava, introducimos ahora lo que afirma Chögyal Namkhai Norbu en "Dzogchen. El estado de autoperfección", en Ed. La llave. Vitoria-Gasteiz, , 2002. En las páginas 16 y 17 dice: "El rey Trisong Detsen invitó a su corte a maestros budistas y pandits de la India y de Odiyana, un antiguo
reino cuya localización ha sido identificada en el Valle del Swat, hoy en día en Pakistán. Odiyana, considerado el lugar de origen de las enseñanzas tántricas, fue en tiempos antiguos un país con una creciente cultura budista, y muchos maestros fueron allí para recibir enseñanzas. Además, allí tuvo origen el Dzogchen con el maestro Garab Dorje, varios siglos antes de la Era Cristiana, que posteriormente fue incorporado a la tradición budista. Las enseñanzas de Garab Dorje, de las que se decía que estaban "más allá de la ley kármica de causa y efecto", dieron la vuelta por completo a los puntos de vista tradicionales de sus primeros discípulos, que eran famosos pandits budistas. Debido a ello, desde entonces, la transmisión de Dzogchen tuvo lugar en secreto, de forma paralela a las doctrinas budistas oficiales.
En su forma tántrica el budismo fue introducido en Tíbet principalmente por Padma Sambhava, un maestro capaz de realizar actividades milagrosas, que llegó de su tierra natal de Odiyana por invitación del Rey Trisong Detsen. Con objeto de ampliar la difusión de las enseñanzas Dzogchen en Tíbet, Padma Sambhava sugirió al Rey que enviara a Odiyana a un tibetano llamado Vairochana. Este recibió todas las enseñanzas Dzogchen a los pies de su maestros Shri Singha, discípulo de Manjushrimitra, que a su vez fue discípulo de Garab Dorje, e introdujo posteriormente estas enseñanzas en Tíbet transmitiéndolas solo a unos cuantos elegidos. Este periodo de ferviente actividad de expansión y traducción de textos budistas originales conllevó la traducción al tibetano de textos Dzogchen, principalmente de la lengua de Odiyana. Todos los textos traducidos en este periodo, tanto si contienen enseñanzas tántricas o del Dzogchen, fueron posteriormente clasificados como pertenecientes a la tradición "Antigua" o Nyingmapa."
FUENTE de la imagen, en la que se aprecia la ubicación del antiguo reino de Oddiyana:
http://www.berzinarchives.com/web/en/archives/e-books/unpublished_manuscripts/historical_interaction/pt3/history_cultures_13.html
reino cuya localización ha sido identificada en el Valle del Swat, hoy en día en Pakistán. Odiyana, considerado el lugar de origen de las enseñanzas tántricas, fue en tiempos antiguos un país con una creciente cultura budista, y muchos maestros fueron allí para recibir enseñanzas. Además, allí tuvo origen el Dzogchen con el maestro Garab Dorje, varios siglos antes de la Era Cristiana, que posteriormente fue incorporado a la tradición budista. Las enseñanzas de Garab Dorje, de las que se decía que estaban "más allá de la ley kármica de causa y efecto", dieron la vuelta por completo a los puntos de vista tradicionales de sus primeros discípulos, que eran famosos pandits budistas. Debido a ello, desde entonces, la transmisión de Dzogchen tuvo lugar en secreto, de forma paralela a las doctrinas budistas oficiales. En su forma tántrica el budismo fue introducido en Tíbet principalmente por Padma Sambhava, un maestro capaz de realizar actividades milagrosas, que llegó de su tierra natal de Odiyana por invitación del Rey Trisong Detsen. Con objeto de ampliar la difusión de las enseñanzas Dzogchen en Tíbet, Padma Sambhava sugirió al Rey que enviara a Odiyana a un tibetano llamado Vairochana. Este recibió todas las enseñanzas Dzogchen a los pies de su maestros Shri Singha, discípulo de Manjushrimitra, que a su vez fue discípulo de Garab Dorje, e introdujo posteriormente estas enseñanzas en Tíbet transmitiéndolas solo a unos cuantos elegidos. Este periodo de ferviente actividad de expansión y traducción de textos budistas originales conllevó la traducción al tibetano de textos Dzogchen, principalmente de la lengua de Odiyana. Todos los textos traducidos en este periodo, tanto si contienen enseñanzas tántricas o del Dzogchen, fueron posteriormente clasificados como pertenecientes a la tradición "Antigua" o Nyingmapa."
FUENTE de la imagen, en la que se aprecia la ubicación del antiguo reino de Oddiyana:
20110703
LA RENUNCIA Y EL ADIÓS

"Habiendo alcanzado así las cumbres del poder terrenal y del goce sensorial, el Nacido del Loto comprendió la naturaleza ilusoria e imperfecta de todas las cosas terrenales. Y recordando la Gran Renunciación del Señor Budha, anunció al Rey Padre su intención de abdicar del trono e ingresar en el sacerdocio. Ante la oposición del Rey, le dijo: "si no me permites abrazar la religión, moriré aquí ante tu misma presencia"; y se hirió en el acto el costado derecho con una daga, aparentemente con la intención de terminar con su vida. Temiendo que el príncipe Nacido del Loto cumpliera con su amenaza, el viejo Rey pensó: "es preferible permitirle ingresar en el sacerdocio que verlo morir". Ni las súplicas de los ministros de estado, ni los especiales ruegos del amigo íntimo del rey, "Luz Dorada", que había sido mandado a buscar a propósito desde Singala, ni los lamentos de las quinientas reinas apartaron al Nacido de Loto de su firme resolución. Por eso se le llamó desde entonces "el Irreductible Rey Dorje".
En medio de las lágrimas, las reinas dijeron al Nacido del Loto , cuando éste iba a marcharse de su lado: "Tú, Nuestro Señor, eres como los ojos bajo nuestra frente. Ni por un momento podemos apartarnos de ti. ¿Nos abandonarás como si fuéramos cadáveres en un cementerio? Invítanos a ir adonde quiera que vayas; de lo contrario, pareceremos perras sin dueño. ¿No te apiadas de nosotras?.
En medio de las lágrimas, las reinas dijeron al Nacido del Loto , cuando éste iba a marcharse de su lado: "Tú, Nuestro Señor, eres como los ojos bajo nuestra frente. Ni por un momento podemos apartarnos de ti. ¿Nos abandonarás como si fuéramos cadáveres en un cementerio? Invítanos a ir adonde quiera que vayas; de lo contrario, pareceremos perras sin dueño. ¿No te apiadas de nosotras?.
El Nacido del Loto replicó: "Esta vida terrenal es transitoria, y la separación, inevitable. Igual que en un mercado, los seres humanos se juntan y luego se separan. ¿Por qué, pues, afligirse por la separación?. Esta es la Rueda del Mundo; renunciemos a ella y fijemos nuestros pensamientos en el logro de la Liberación. Estoy decidido a seguir la carrera religiosa; y prepararé el camino para vuestra propia salvación, de modo que podáis reuniros conmigo más adelante. Por el momento, permaneced aquí". A partir de entonces, porque al irse prometió regresar a ellas cuando hubiera alcanzado la Verdad, lo llamaron "el Rey que recuerda a la gente". (Epítome de la vida y doctrinas del Gran Gurú Tibetano, según la biografía de su principal discipula, la dama tibetana Yeshe Tsogyal, encarnación de Sarasvati, diosa de la erudición", en "EL LIBRO TIBETANO DE LA GRAN LIBERACIÓN", edición de Evans-Wentz, Ed. Kier, Buenos Aires. 1998. Pág. 167)
FUENTE de la imagen: http://www.padmaloka.org.uk/resources/shop
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20110528
SUPERACIÓN DE OBSTÁCULOS
La recitación del mantra de Gurú Rinpoché tiene como virtud principal la de ayudar en la superación de los obstáculos, en especial aquellos que dificultan la práctica espiritual. En "La historia de la liberación del Gurú Nacido del Loto" (Ed. La llave, Vitoria, 2002, pág.83) se precisa aún más la capacidad específica que Gurú Rinpoché ejerce entre nosotros. En el relato del origen de su manifestación en este mundo, se dice lo siguiente: "A causa de la ignorancia y la ilusión, los seres vagan interminablemente por los reinos samsáricos de los dioses, los semidioses, los humanos, los animales, los espíritus ávidos y los seres infernales. Especialmente, en el momento actual, durante la época plagada de conflictos y disputas del Kaliyuga, los seres se solazan en la venenosa ciénaga del odio, la lujuria, la ignorancia, la envidia y el orgullo. Así, con el fin de ayudar en especial a los seres que son más reacios a la enseñanza, fui concebido gracias a la concentración de los Budhas del Cuerpo de la Verdad (Dharmakaya). La intención compasiva de los Budhas del Cuerpo del Goce Visionario (Sambhogakaya) dispuso mi modo de existencia, mientras que el poder de la asamblea de los Budhas del Cuerpo de Emanación (Nirmanakaya) determinó mi encarnación. Así es como yo, Padma de Orgyen, el Gurú nacido del Loto, hice mi aparición en este mundo." Su finalidad más concreta es "ayudar en especial a los seres que son más reacios a la enseñanza". Tal vez por eso lo tengamos tan presente. .
FUENTE de la imagen:
http://www.amnyitrulchung.org/lang/nl/teachings/schedule/teaching/21/20110315
DE ENTRE LOS MUERTOS
Las circunstancias del momento traen a la memoria un rasgo notable de la biografía de Padmasambhava. Es también conocido como "el señor de los cementerios" y entre los muertos pudo experimentar la virtud del desapego. La impermanencia no es sólo un concepto, sino el mismo recorrido de la vida. El sufrimiento humano que la muerte establece es real, pero también lo es la posibilidad de superarlo reduciéndolo a su justo término. Nada evita compartir el dolor de los que lo han perdido todo y la expectativa de nuevas desgracias -el tiempo las está poniendo en primer plano- nos obliga a entrenar una actitud para la que la biografía de Gurú Rinpoché puede suministrar recursos y ofrecer consuelo. Las palabras con que Yeshe Tsogyal, discípula y consorte, recoge los episodios de su vida humana, resultan estremecedoras; muestran así lo que podemos aprender cuando parece que todo se derrumba y nada se sostiene. Padma encontró entre los muertos su alimento: "De allí marchó al cementerio "Sándalo frío", a unas diez millas de Bodhgaya. Sentándose sobre los cadáveres, permaneció allí cinco años practicando meditación. Su alimento era el alimento ofrecido a los muertos y sus ropas eran las mortajas de los cádáveres. La gente lo llamaba "el Dios de los cadáveres". Fue aquí donde expuso por primera vez a las dakinis las nueve etapas progresivas del Gran Sendero. Cuando sobrevino una época de hambre, una multitud de cadáveres fue depositada en el cementerio, sin alimentos ni mortajas, y Padma, como llamaremos desde ahora al Gran Gurú, transmutó la carne de los cadáveres en alimento fresco merced al cual subsistió, y la piel de los cadáveres le sirvió como ropaje. Sometió a los espíritus que habitaban el cementerio, convirtiéndolos en sus servidores" (Epítome de la vida y doctrinas del Gran Gurú tibetano, en "El libro tibetano de la gran liberación", Ed. Kier, Buenos Aires, 1998. Pág.171). Parece el ejemplo más extremo de la íntima unidad entre la muerte y la vida, la destrucción y la renovación que viene. No elimina la verdad del dolor y el sufrimiento, pero la transforma en una ocasión para vivir de nuevo. Con Japón en el recuerdo.

FUENTE de la imagen: http://www.nature.com/nature/journal/v438/n7070/box/438903a_BX1.html
20110222
GURÚ PADMASAMBHAVA: lo esencial
A veces, un párrafo breve puede servir de recordatorio de lo que aquí se va archivando día tras día, quizá con demasiadas perífrasis y circunloquios. Se trata de una indagación abierta, lo que puede justificar en cierto modo su recorrido un tanto laberíntico, errático, disperso. Vamos de aquí para allá, en torno a Padmasambhava, a su época, sus imágenes, sus sonidos y sus mundos... Y sin embargo, cómo se agradece encontrar palabras precisas y directas que ponen en pocas líneas lo esencial. "Gurú Padmasambhava es uno de los seres más extraordinarios en la historia de sabios budistas, alguien que poseía un poder iluminado ilimitable. Fue una manifestación de los budas que se manifestó bajo el aspecto de un gran maestro y practicante de las enseñanzas esotéricas. No nació del vientre de una mujer sino milagrosamente de un loto. Su vida ascética la dedicó al entrenamiento y a la realización del budismo esotérico. Durante siglos instruyó a muchos seguidores en el enfoque esotérico para alcanzar la iluminación, adoptando formas diferentes en lugares distintos. Alcanzó el logro de la inmortalidad y mantiene su cuerpo y lo hace visible, siempre que sea adecuado, a los seres" ("Las enseñanzas escondidas del Tíbet, de Tulku Thondup Rinpochéñ. Ed. Dipankara. Sabadell, 2010. Pág.76) Esas palabras son como un alto en el camino, un lugar de apoyo, una piedra segura en la que sentarse un rato para seguir caminando después.
20110105
CRIANZA DE PADMASAMBHAVA
En "Epitome de la biografía del gran guru" (Libro tibetano de la gran liberación, de Evans-Wentz. Ed. Kier.Buenos Aires, 1998, pág.163) se narran algunos aspectos de la crianza de Padmasambhava en el reino de Urgyan, y es destacable la fuerza con la que se remarca su extraordinaria constitución física y los múltiples talentos que su cuerpo presentó ya a edad muy temprana, acompañando una extraordinaria habilidad intelectual. El texto dice así: "El rey estudió hasta ser erudito; sobresalió en poesía y filosofía. En destrezas y deportes nadie logró igualarlo. Podía arrojar una flecha a través del ojo de una aguja. Podía disparar trece flechas, una inmediatamente después de la otra, tan rápidamente, que la segunda flecha golpeaba a la primera impulsándola un poco más arriba aún; la tercera a la segunda, y así sucesivamente, hasta la flecha décimotercera. Era tan grande la fuerza con que arrojaba una flecha, que ésta podía atravesar siete puertas de hierro; y cuando disparaba una flecha hacia arriba, nadie alcanzaba a ver hasta qué altura llegaba. Por eso la gente lo llamaba "el poderoso rey héroe y atleta"..
Cierta vez levantó una piedra tan grande como un yak, y la arrojó tan lejos que apenas era visible. Podía colocar en una honda nueve yunques, y lanzándolos contra un enorme peñasco, derribar éste. De una sola aspiración podía correr tres veces alrededor de la ciudad, con la velocidad de una flecha. Nadaba más ligero que el pez. Podía enlazar a un halcón en vuelo..." No somos un cuerpo, pero el cuerpo también indica lo que somos, lo sostiene y lo procura.
20100916
-VIDA DE MONJE
En la biografía de Padmasambhava encontramos fácilmente un cúmulo de paradojas que enriquecen la comprensión de su verdadera naturaleza. Siendo por un lado, la manifestación más libre de la energía que explora, investiga, transgrede, destruye y construye -la "loca sabiduría" de la que habla el autor del texto que citamos abajo, Chögyam Trungpa-, es también en otros momentos el que se somete estrictamente al rigor de las reglas monásticas para descubrir la condición esencial que sus prácticas sostienen. Entender lo que Trungpa sugiere en relación a ello supone un desafío para la mente analítica acostumbrada a razonar por exclusiones, pero puede presuponerse que la disciplina monástica, con sus rutinas estables, sus compromisos de conducta y el entrenamiento sostenido de ciertas actitudes, genera un espacio sólido en el que puede aparecer la condición limpia de la vida, en su fluir sin interferencias y despejado de interpretaciones, intereses, proyecciones y adherencias. Viene a la mente la analogía con un laboratorio, en el que todo el esfuerzo se centra en preservar limpio el lugar donde el experimento va a desarrollarse tal cuál es, en su verdadera condición. Quizá lo que la vida monástica posibilita es permitir que suceda así, y que los fenómenos de la vida sean sólo lo que son, en sus elementos puros y sus procesos independientes, sin otras variables que los distorsionen o influyan. Mantenerla sosteniendo sus reglas es preservar limpio el espacio en que la vida puede ser verdaderamente libre, y es posible entender que no hay contradicción en ello, aún cuando no sea sencillo ni estemos acostumbrados a verlo así. La disciplina como condición de la libertad, también eso está en la biografía de Padmasambhava como un mandato que nace de su ejemplo. El texto al que aludíamos sigue ahora: "La siguiente etapa de la vida de Padmasambhava nace de su necesidad de ser aceptado en un monasterio. Era importante que recibiera la ordenación de bhikshu o monje, y que se integrara en la vida monástica, pues ésta le proporcionaría una situación de disciplina. Padmasambhava fue ordenado por Ananda, discípulo y ayudante personal del Buda. Recibió el nombre monástico de Shakya Simha -Shakya Senge en tibetano-, que significa "León de la tribu de los shakyas". Era uno de los epítetos del Budha (llamado también a veces el "sabio de las shakyas", "Shakyamuni") y al recibir este nombre Padmasambhava se identificó con la tradición del Buda. Este hecho es de suma importancia, porque es necesario tener una relación muy estrecha con el linaje. De modo que Padmasambhava se unió al linaje y se dio cuenta del papel vital que éste desempeña.
El linaje del Buda es un linaje que se caracteriza por una cordura fundamental y constante, una manera sana de enfrentarse a la vida. Hacerse monje signfica llevar una vida sana -sana y santa-, porque consiste en compenetrarse totalmente con las cosas tal cual son. Para un monje nada pasa inadvertido. El monje encara la vida consciente de que el momento presente le permite experimentar realmente algo vivo y percibir el sentido de la totalidad, sin dejarse llevar por la pasión, la agresión ni por nada. Sencillamente enfrenta las cosas como se lo permite la vida monacal, es decir, tal cual son."(Loca Sabiduría, Ed. Kairós. Barcelona, 1994. Pág.64)
FUENTE de la imagen: http://www.dollsofindia.com/product/QG14/
20100909
-NIÑO
Budha Shakyamuni predijo que las enseñanzas tántricas más elevadas serían reveladas después de su muerte terrenal por alguien que aparecería bajo una presencia milagrosa. Reconocía así que a él, nacido en forma humana, no le había sido posible mostrar plenamente las enseñanzas secretas. Pudiera pensarse que sería bajo la forma de un viejo sabio o de un gran gurú curtido por la edad cómo se presentaría en el mundo compartido el revelador de los mayores misterios. Pero no: fue un niño el que vino. La inocencia en lugar de la erudición, la juventud en vez de la experiencia, la libertad espontánea del que aparece naciendo y no las oscuras conclusiones del anciano. Padmasambhava, tal y como había predicho Budha Shakyamuni, no tuvo una presencia ordinaria ni fue común su origen, sino que en su mismo nacimiento plasmó su plena condición, la más alta y a la vez, la primera: la cualidad del amanecer de la vida, donde todo es posible. Un niño luminoso, caído del cielo sobre el lago Danakosha: en él se encarnaron las palabras que mostrarían los secretos más altos. Budha Shakyamuni lo había anunciado, y el niño vino, brillante, sobre el loto, dando cumplimiento a la profecía..
A PARTIR DE : Fabrice Midal (2000): Mythes et dieux tibétains. Ed. du Seuil, Paris. Pag.105 y ss.
FUENTE DE LA IMAGEN: http://en.wikipedia.org/wiki/File:The_Lotus-born_Babe_(Padmasambhava).jp
20100825
-EN LOS ORÍGENES DEL DZOGCHEN
Padmasambhava juega un papel estratégico y central en la transmisión y consolidación de buena parte de las enseñanzas budistas en el Tíbet. A veces de manera directa y otras indirecta, pero casi siempre presente en uno u otro modo. En el relato que Chögyal Namkhai Norbu ("Tantra de la fuente suprema", en Ed. Kairós, pág.78 y ss.) hace de la recepción de las enseñanzas Dzogchen también Padmasambhava tuvo su parte, en este caso, como indicador del camino que debía seguir el que las haría llegar al Tíbet. Vairochana, el gran traductor, acudió a la India obedeciendo las propuestas que Padma había hecho al rey Trisong Detsen. Como siempre, la narración detallada es fascinante. Entresacamos algunos fragmentos:
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"El rey supo a través de Padmasambhava que en la India existían unas enseñanzas más allá del principio de causa y efecto, llamadas Dzogpa Chempo, cuyos textos no habían llegado al Tíbet. Así pues, aconsejado por Padmasambhava, envió a la India a dos de los traductores tibetanos más importantes de aquel tiempo: Pagor Vairochana y Tsang Legdrub. Con gran esfuerzo y sacrificio, después de sufrir robos, agresiones y otras desgracias, así como no menos de dieciocho pruebas de gran coraje y resistencia, los dos traductores llegaron finalmente a la India. Allí supieron que el maestro más docto era Shri Simha y se dirigieron hacia el reino de Oddiyana. Cuando llegaron a Dahenna donde vivía, frente a la casa del maestro, le pidieron permiso a una anciana guardiana para encontrarse con él y el maestro, revelando que su encuentro estaba predestinado, respondió que les recibiría a medianoche..." Llegada la medianoche, Shri Simha los recibió pero advirtió que los eruditos y otros maestros habían tenido sueños funestos y se había optado por no revelar las enseñanzas. Les prometió sin embargo su ayuda y sugirió que antes recibieran otras enseñanzas previas; así hicieron, para volver después a los pies de Shri Simha. Durante el día, seguían las enseñanzas sobre la causa y el efecto, y de noche, Shri Simha les iniciaba en las de Dzogchen del siguiente modo: "El maestro Shri Simha dispuso en su habitación una caldera de terracota sobre tres grandes piedras, la rodeó con una red y entonces se introdujo en su interior. Hizo cerrar la apertura con una gran tapa, encima de la cual se puso una olla llena de agua. Por un orificio de la caldera salía una caña que, a través de un agujero en la pared de la habitación salía al exterior de la casa: a través de ella Shri Simha comunicaría sus palabras. Por su parte, Vairochana y Legdrub permanecerían en el exterior de la casa, ataviados con largos sombreros de piel de ciervo, una bolsa a cuestas y un bastón, haciéndose pasar por viajantes. A medianoche se dispusieron a escuchar las enseñanzas: Legdrub las transcribía sobre una tela de algodón de color blanco utilizando leche de cabra como tinta; Vairochana las memorizaba instantáneamente, escondiéndolas en su corazón". El secreto y la reserva parecen más bien símbolos de la delicada importancia de lo que se transmite, y escribiendo -blanco sobre blanco- o memorizando -directamente en el corazón- los que siguieron el rumbo que Padma había sugerido pudieron reconocer y transmitir a otros lo que ya estaba en ellos mismos, desde siempre. La forma en que Shri Simha permite que fluyan sus palabras nos recuerda que lo que realmente importa no debe ser dicho de cualquier modo, y que el flujo es sutil y el canal estrecho, aún cuando no sea nada distinto de lo que está siempre expuesto: reconocerlo, sin embargo, precisa algo de esfuerzo, más allá del esfuerzo. En la imagen, Vairochana y los mil Budhas.
FUENTE DE LA IMAGEN: http://www2.bremen.de/info/nepal/calendar/03/03-02.htm
FUENTE DE LA IMAGEN: http://www2.bremen.de/info/nepal/calendar/03/03-02.htm
20100817
-PONER LOS DEMONIOS A TRABAJAR

Los relatos que narran la fundación y consagración del monasterio de Samye insisten en las graves dificultades que comprometieron su edificación en un primer momento, a causa sobre todo de los constantes temblores de tierra que derrumbaban una y otra vez los tímidos progresos en su construcción. Los demonios locales eran considerados responsables. Padmasambhava fue llamado, creyendo que su poder y su sabiduría serían remedios suficientes para completar con éxito la grandiosa tarea. De todo cuanto se explica al respecto, hoy resulta llamativa -y mueve a reflexión- el modo en que Gurú Rinpoché superó los obstáculos. Por decirlo rápido, su grán éxito consistió en poner los demonios a trabajar al servicio de la misión encomendada. Se dice que Padmasambhava, permaneciendo en meditación, dirigía él mismo, a través del pensamiento, la actividad de sus obreros no humanos durante las noches, y que el progreso alcanzado así en las obras superaba las tareas que durante el día realizaban los hombres.
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Poner los demonios a trabajar... La expresión resulta de por sí sugerente, y habla de cómo hay que actuar en relación a nuestros propios instintos más primarios y a las fuerzas básicas de nuestra naturaleza, corporales, energéticas. Subyugarlas no es condenarlas al olvido o reprimirlas, sino implementarlas al servicio de una tarea a la que sea posible afirmar con la totalidad de uno mismo. Cada uno sabe cuál es el templo de Samye que le toca edificar, y lo que debe hacer con sus demonios, sean éstos cuáles sean. El templo crece si los demonios trabajan en su provecho: no es difícil imaginar la fuerza extraordinaria de la envidia, la ira, el orgullo o el miedo puestos al servicio de una noble tarea...
20100722
-FAMILIA
Según sus propias palabras, Padmasambhava no tuvo una verdadera familia -al menos eso es lo que atestiguan los textos biográficos transcritos por sus discípulos y sostenidos por la tradición. Vivió en familia en sus primeros años y experimentó la condición humana en todo aquello que resulta de la pertenencia a vínculos de sangre, linajes dinásticos y apegos emocionales, pero no tuvo padre ni madre, y sus consortes fueron antes que nada, discípulas. Nació por sí mismo, entre profecías y sueños que entrevieron la proximidad de una encarnación inminente del Budha Amitabha. Fue hijo del cielo, pero vivió en la tierra y, por ello, todo lo que la familia nos permite aprender, pudo aprenderlo. Habíamos citado ya este mismo fragmento en una entrada anterior, pero recobra hoy un nuevo significado, visto desde otro ángulo, mostrando una faceta más de la piedra tallada. Así se presentó Padma al rey de Oddiyana:

"El rey y su ministro fueron al lago, y subiendo a un pequeño bote llegaron al lugar sobre el cual brillaba el arco iris. Allí contemplaron una fragante flor de loto, cuya circunferencia era mayor que la de un cuerpo humano con los brazos extendidos, y sentado en el centro de la flor, a un pequeño niño rubio y de rosadas mejillas, parecido al Señor Budha, quien sostenía un minúsculo jarro de agua sagrada y en los pliegues de su brazo izquierdo, una diminuta vara de tres puntas.
El rey sintió gran veneración por el niño que había nacido por sí mismo, y no pudiendo resistir la alegría, lloró. Le preguntó al niño: "¿quienes son tu padre y tu madre, y de qué país y de qué casta eres tú? ¿Qué alimento te sustenta, y por qué estás aquí?". El niño contestó: "mi padre es la Sabiduría y mi madre es la Nada. Mi país es el país del Dharma. No pertenezco a casta ni credo algunos. Me sustenta la perplejidad; y estoy aquí para destruir la Lujuria, la Ira y la Pereza." (FUENTE: "Epítome de la vida y doctrinas del gran gurú tibetano", en El libro tibetano de la gran liberación (1998), Ed. Kier, Buenos Aires. página 161.)

"El rey y su ministro fueron al lago, y subiendo a un pequeño bote llegaron al lugar sobre el cual brillaba el arco iris. Allí contemplaron una fragante flor de loto, cuya circunferencia era mayor que la de un cuerpo humano con los brazos extendidos, y sentado en el centro de la flor, a un pequeño niño rubio y de rosadas mejillas, parecido al Señor Budha, quien sostenía un minúsculo jarro de agua sagrada y en los pliegues de su brazo izquierdo, una diminuta vara de tres puntas.
El rey sintió gran veneración por el niño que había nacido por sí mismo, y no pudiendo resistir la alegría, lloró. Le preguntó al niño: "¿quienes son tu padre y tu madre, y de qué país y de qué casta eres tú? ¿Qué alimento te sustenta, y por qué estás aquí?". El niño contestó: "mi padre es la Sabiduría y mi madre es la Nada. Mi país es el país del Dharma. No pertenezco a casta ni credo algunos. Me sustenta la perplejidad; y estoy aquí para destruir la Lujuria, la Ira y la Pereza." (FUENTE: "Epítome de la vida y doctrinas del gran gurú tibetano", en El libro tibetano de la gran liberación (1998), Ed. Kier, Buenos Aires. página 161.)
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Se abren siempre nuevas preguntas al dialogar con las biografías sagradas. ¿Qué significa ahora vivir como si no se tuviera familia?, ¿qué es disponerse a ser reconociéndose ante todo como hijos de la sabiduría y el vacío?. Hay algo que cambia muy profundamente si conseguimos vernos así -aún cuando continuemos experimentando como humanos la vida en familia y aprendiendo las múltiples lecciones que eso enseña siempre, para todos.
Se abren siempre nuevas preguntas al dialogar con las biografías sagradas. ¿Qué significa ahora vivir como si no se tuviera familia?, ¿qué es disponerse a ser reconociéndose ante todo como hijos de la sabiduría y el vacío?. Hay algo que cambia muy profundamente si conseguimos vernos así -aún cuando continuemos experimentando como humanos la vida en familia y aprendiendo las múltiples lecciones que eso enseña siempre, para todos.
20100630
-LA PASIÓN DE PADMASAMBHAVA
Una vez más, la literalidad de las palabras que narran la biografía de Padma es lo suficientemente poderosa en sus analogías y sugerencias que los comentarios que pudieran hacerse, están de más. Se narra la pasión, y de algún modo, también la resurrección posterior: formas y esquemas eternos que acompañan la presencia terrena de ciertos seres que alumbran caminos con su luz.


"Un vaquero que había presenciado la llegada de Padma y cómo las religiosas lo habían hecho entrar en el monasterio, se acercó a la puerta para escuchar, y luego de comprobar que el joven Padma estaba hablando con las religiosas, informó que Mandarava vivía con un joven brahmachari y que no era tan virtuosa como todos la habían considerado. Cuando llegó a oídos del rey esta acusación, ofreció una recompensa a quien pudiera probarla; el vaquero reclamó la recompensa. Ordenó el rey que sus soldados entraran al monasterio por la fuerza y que apresaran al joven si es que se encontraba adentro; y así Padma fue prendido y atado con sogas.
El rey ordenó: "Juntad aceite de semilla de til de todas las aldeas, y quemad al joven. Para castigar a Mandarava, metedla desnuda en un foso lleno de espinas, y dejadla allí durante veinticinco años. Poned una tapa sobre el foso para que no pueda ver el cielo azul. Poned en prisión a las dos monjas principales en una mazmorra. Y encerrad a todas las otras religiosas en un monasterio, de manera tal que nunca más puedan oír la voz de un hombre.
Los soldados se apoderaron de Padma, lo desnudaron, escupieron, golpearon y apedrearon, y luego, sujetándole las manos a la espalda, le colocaron una soga alrededor del cuello y lo ataron a una estaca en la encrucijada de tres caminos. Se ordenó a 17000 personas que llevara cada una un pequeño haz de madera y una pequeña medida de aceite de til. Se empapó en el aceite un largo rollo de tela negra y se envolvió a Padma. Luego se amontonaron contra él hojas del árbol tala y hojas de palmera. Sobre estos montículos se colocó la madera y se volcó el aceite de semillas de til. La pira era tan alta como una montaña y cuando se le prendió fuego en los cuatro extremos el humo ocultó el sol en el cielo. La multitud se sintió satisfecha y se dispersó rumbo a sus hogares. 

Se oyó un gran ruido como el de un terremoto. Todas las deidades y los Budhas llegaron para ayudar a Padma. Unos formaron un lago, otros esparcieron la madera, algunos enrollaron la tela empapada de aceite y otros protegían a Padma formando una pantalla entre él y las llamas. Como el rey viera que después de siete días todavía salía humo de la pira, pensó para sí: "Después de todo esto, este mendigo debe haber sido encarnación de alguien muy poderoso", y mandó a sus ministros para que investigaran. Ante su asombro, los ministros vieron un lago circunvalado por un arco iris donde había estado la pira; alrededor del lago, esparcida, toda la madera que no se había quemado, y en el centro del
lago, una flor de loto sobre la cual estaba sentado un hermoso niño envuelto en su aura, presumiblemente de unos ocho años de edad, con el rostro cubierto por el sudor. Ocho doncellas con el mismo aspecto de Mandarava atendían al niño."
lago, una flor de loto sobre la cual estaba sentado un hermoso niño envuelto en su aura, presumiblemente de unos ocho años de edad, con el rostro cubierto por el sudor. Ocho doncellas con el mismo aspecto de Mandarava atendían al niño.""EPÍTOME DE LA VIDA Y DOCTRINAS DEL GRAN GURÚ TIBETANO", en Libro tibetano de la Gran liberación, pág. 200-201. Ed. Kier. Buenos Aires, 1988
20100604
-EL REY BALIN Y SUS DOS HIJOS
En Occidente le llaman "historia sagrada" a los episodios asociados a la biografía de Jesús, su familia terrenal o a sus antecedentes bíblicos, a los santos, profetas y demás protagonistas del contacto entre el cielo y la tierra en la civilización judeocristiana. Cada uno de ellos, si se lee con atención y con respeto, conduce a una enseñanza, un aprendizaje, un mensaje útil para la vida. Algo parecido sucede en la tradición tibetana, y las biografías de Milarepa, el rey Trisong Deutsen, Yeshe Tsogyal o el mismo Padmasambhava son ante todo crónicas de un proceso de maduración interna y de transformación personal. Se despliega el espíritu en sus movimientos por el mundo y en sus respuestas a las circunstancias. Se aprende en lo anecdótico el sentido de lo esencial. En este fragmento de "Epítome de la vida y doctrinas del gran Gurú Tibetano", resuena algo de la sabiduría del rey Salomón del Antiguo Testamento. Padmasambhava no es protagonista directo, pero sí lo son los efectos de su proximidad.
. "Padma fue a vivir entonces a un cementerio del país de Baidha, donde vivía un rey yogui llamado Balin, muy versado en medicina. Balin tenía dos esposas, cada una de las cuales le dio un hijo. Al de la esposa mayor, Balin le enseñó secretamente todos sus conocimientos sobre medicina, pero al hijo de la esposa más joven no le enseñó absolutamente nada. Cierto día el rey anunció que tenía la intención de comprobar, por medio de un examen, cuál de los dos hijos tenía más talento para estudiar medicina. La madre del más joven, pensando que el rey se proponía de esta manera elegir como heredero a uno de sus hijos, lloró amargamente porque el suyo no sabía nada de medicina. El muchacho le dijo a su madre que no llorara; y dirigíéndose al cementerio donde se encontraba Padma, aprendió junto a él los cinco sistemas superiores de la medicina. Cuando llegó el momento del examen, el rey hizo pública declaración de que aquél de sus hijos que demostrara mayor eficiencia en conocimientos medicinales, sería elegido sucesor.
Públicamente fueron examinados ambos muchachos. El hijo mayor demostró gran conocimiento de trescientos tratados medicinales, pero el más joven manifestó mayor capacidad y, además de exponer los tratados, desarrolló la Doctrina del Budha tan maravillosamente que los devas, los nagas y los demonios aparecieron y le rindieron homenaje.
"Sin haber sido instruido, tú lo has dominado todo", dijo el rey, e inclinándose ante su hijo colocó los pies del muchacho sobre su cabeza. Llena de cólera, la esposa mayor gritó. "Aunque has instruido secretamente a mi propio hijo, es al de la reina más joven al que le has entregado la esencia misma de la ciencia médica. De haber sido enseñados juntos, mi hijo hubiera salido victorioso. Y ahora lo has humillado en público. A menos que repartas entre ambos tu reino dividido en dos partes iguales, me mataré aquí en este mismo instante". El rey aceptó la propuesta de dividir su reino en dos partes, por lo que el hijo más joven dijo: "Yo abrazaré la carrera religiosa". Así convirtiéndose en discípulo de Padma, el hijo victorioso dominó los Sutras, los Tantras y los Mantras, escribiendo muchos tratados sobre religión y medicina, y se le llamó Siddhi-Phala."
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Sin entrar en muchos detalles, salta a la vista que los elementos que intervienen en ambos relatos sagrados son afines e isomórficos en su estructura: un rey sabio, dos madres, dos hijos, la división equilibrada como solución al conflicto (en un caso del cuerpo de un hijo, en el otro de un reino en herencia), la renuncia (en un caso de la madre a la partición del cuerpo, en el otro de un hijo a su mitad del reino)... Quizá aparece también una conclusión, hipotética: lo que permite la unidad es la conexión al espíritu. En el juicio de Salomón, la verdadera madre impide la división del cuerpo de su hijo por imperativo de su amor por él; en la crónica tibetana, el hijo menor renuncia a la división del reino pues se ha convertido en discípulo de Padma y éste es su maestro. La unidad se preserva por la entrega al amor, al espíritu, a la verdad. Sería interesante prolongar en algún momento la analogía -y las diferencias- entre ambos textos.
20100105
-LA NO-MUERTE DE PADMASAMBHAVA

¿Qué fue de Padmasambhava? Se ofrecen en los textos versiones distintas acerca del tiempo que permaneció en el Tíbet; algunos indican períodos realistas, propios de una vida humana, y otros le atribuyen sin embargo permanencias de más de cien años, inverosímiles para la cronología ordinaria, recorriendo sin cesar la meseta y la cordillera del Himalaya. Hay coincidencia en que Padmasambhava no murió, sino que decidió alejarse del Tíbet en cierto momento para llevar adelante su misión en otras tierras, eternamente. Recojo el modo en que se narra la salida del Gurú Rinpoché del Tíbet, en "Epítome de la vida y doctrinas del Gran Gurú Tibetano" (pág. 247 del "Libro tibetano de la gran liberación"; Ed. Kier. Buenos Aires,1998):
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"En el momento de partir del Tíbet, Padma dijo: "De aquí en adelante, el Dharma será difundido por Avalokiteshvara." El rey, con sus ministros de estado y sus servidores, a caballo, acompañaron a Padma hasta Gung-thang-la, donde toda la comitiva hizo alto para pasar la noche. Luego que Padma hubo expresado sus últimos deseos de buena suerte al rey y a todos los presentes, a la mañana siguiente surgió del cielo, en medio de un fulgor multicolor, un caballo azul totalmente enjaezado. Se oyó música celestial, y también apa
reció una gran asamblea de divinidades. Padma montó en el caballo y éste se elevó por los aires. Luego de pronunciar sus bendiciones finales, en el nombre de Budha, el Dharma y la Sangha, Padma y las divinidades que lo acompañaban desaparecieron en los rayos del sol."
reció una gran asamblea de divinidades. Padma montó en el caballo y éste se elevó por los aires. Luego de pronunciar sus bendiciones finales, en el nombre de Budha, el Dharma y la Sangha, Padma y las divinidades que lo acompañaban desaparecieron en los rayos del sol."20091228
-PADMASAMBHAVA Y LA ASTROLOGÍA
Del relato biográfico del Gurú Rinpoché citado en la anterior entrada, podemos deducir que su papel en relación a la astrología oriental es decisivo. Su vida se sitúa en un momento crítico, en torno al siglo VIII, entre la degeneración de esos conocimientos, convertidos en superstición y objeto de descrédito en ciertos períodos anteriores de la historia del Tíbet, y su revalorización posterior dentro del budismo tántrico, una vez reconocida su utilidad en beneficio de los seres humanos. Padma es el gozne entre ambos momentos de su evolución en la cultura tibetana. Recibió un encargo específico de Avalokiteshvara, el Budha de la compasión infinita: debía recuperar los tesoros astrológicos ocultos y ponerlos de nuevo al servicio de los humanos, una vez comprobado que suprimirlos provocaba terribles sufrimientos a nuestra especie. Sin embargo, el texto sugiere también algo importante, y es el riesgo de convertirlos en herramientas excesivamente valoradas, de manera que lleguen a ocupar el lugar de la que consideran la actitud justa en relación a la vida: aquella que indican las enseñanzas del Dharma budista. Padmasambhava, siguiendo la instrucción de Avalokiteshvara, recupera el conocimiento astrológico, pero lo considera y usa como una herramienta al servicio de la vida humana y su plenitud, y no como doctrina sagrada o verdad última. En la imagen, una antigua representación de Avalokiteshvara, con sólo seis brazos, aunque habitualmente se le representa con cientos de ellos en círculo alrededor de su pecho. El fragmento, en la página 190 de la edición citada en la entrada anterior, dice así:

"Cuando esas enseñanzas astrológicas, conocidas como "las enseñanzas que habían brotado de la cabeza del Bodhisattva Manjushri", se difundieron por todo el mundo, la gente se interesó tanto por ellas que el Dharma del Budha fue descuidado. Por consiguiente, Manjushri colocó todos los textos que contenían estas enseñanzas, en una caja de cobre encantada, y la ocultó en una roca al este del lado oriental de la Montaña de los Cinco Picos. Privada así de toda guía astrológica, la humanidad sufrió horrendas desgracias: enfermedades, acortamiento de la vida, miseria, esterilidad de los ganados y hambre.
Al conocer estas desdichas, Avalokiteshvara se dirigió a Padmasambhava y le dijo: "He renovado tres veces el mundo, y pensando que todos los seres eran felices, regresé a Ripotala. Pero ahora, cuando miro hacia abajo, contemplo tanto sufrimiento que lloro". Y Avalokiteshvara añadió: "Asume la forma de Brahma; y para el bien de las criaturas del mundo, ve y recobra esos ocultos tesoros".
Tomando la forma de Brahma, Padmasambhava se presentó a Manjushri y dijo: "Aunque no es realmente una parte del Dharma del Señor Budha, sin embargo, la astrología es enormemente beneficiosa para las criaturas terrenales. Por lo tanto, te ruego que saques los tesoros ocultos y me instruyas en ellos." Y Manjushri sacó los textos escondidos e instruyó e inició a Padma en todos ellos." Parece claro que aún distinguiendo entre doctrina budista y astrología como dos contenidos bien diferenciados, no se las presenta como enfrentadas y se considera a la segunda aceptable y benéfica para "las criaturas terrenales". Cuando leemos estas palabras, no queda sino reconocer que nos hablan desde una dimensión distinta a la humana, y quien habla lo hace mirándonos desde lo alto: no son de los nuestros, pero nos aprecian, y quieren para nosotros lo mejor. Si continuamos tirando del hilo, la deducción es inmediata: en la tradición tibetana, el conocimiento astrológico se presenta como de origen extraterrenal; quizá eso pueda hacerse equivalente a divino. O quizá no sea preciso, y baste con reconocerlo como caído del cielo. Para ellos, nació "de la cabeza de Manjushri", que a su vez, como el mismo Padmasambhava, nació de un loto gigante en el centro de un lago, después de la descarga de un rayo de luz vibrante procedente del cielo... Cada uno puede interpretar esta descripción como prefiera.
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