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20131007

SIN OLVIDAR CONSORTE


Nunca hay que olvidar que Gurú Rimpoché buscó y halló consortes. La principal, Yeshe Tsogyal, a la que aquí se dedica un mantra al que volver siempre.


20120902

A TRAVÉS DEL TIEMPO

"En la Alta Cueva de Yerpa, en el vigésimosegundo día del último mes de otoño en el Año del Mono, yo, la dama Tsogyal, puse por escrito esta guirnalda de joyas de instrucciones orales, El adiestramiento mental del mantra secreto, y lo escondí como un tesoro. Tras encontrarse con la persona destinada, dotada del karma residual, puedan estas palabras purificar los oscurecimientos en favor de su sabiduría, y pueda ella alcanzar el nivel vidyadhara (de quien permanece incesantemente en la sabiduría primordial). Sello de tesoro, sello de secreto, sello de profundidad, sello de confianza." Con estas palabras, que siguen conmoviendo a través del tiempo, cierra Yeshe Tsogyal "El adiestramiento mental vajrayana" (en "Enseñanzas a la dakini", pág.194,Ed. Imagina, San Sebastián, 2006) y prescindiendo ahora de su contenido concreto, basta con evocarlas para transportarse a una dimensión que se aleja de lo común. Los cuatro sellos son rúbricas que permanecen e impresionan, sagradas, celestes. La convicción con la que Yeshe Tsogyal profetiza la práctica desaparición de las enseñanzas orales de Padmasambhava y la certeza con la que las oculta para su redescubrimiento en el momento y por la persona adecuada son conmovedoras, y hablan desde un tiempo que es y no es el nuestro. No es el nuestro porque esa actitud que participa de la eternidad resulta hoy altamente improbable, pero lo es plenamente puesto que sus palabras se han cumplido, y siguen accesibles después de tanto tiempo. En la cueva de Yerpa (más bien, un enclavamiento sagrado en el que se agrupan varias de ellas, destinadas durante cientos de años a la meditación) Gurú Rinpoché y Yeshe Tsogyal practicaron largamente. Hoy son lugar de peregrinación

20111008

PERFECTA MEMORIA

De entre los atributos con que se reconoce en la tradición tibetana a Yeshe Tsogyal -consorte y discípula de Padmasambhava- se pone en primer plano en estos días su "perfecta memoria". No sólo fue testimonio directo de las enseñanzas de Gurú Rinpoché, sino que pudo conservar en su mente la totalidad de lo que le fue transmitido, para transmitirlo así a otros por escrito. De las múltiples enseñanzas que se ocultaron para que en el futuro pudieran ser descubiertas, apreciadas y puestas en práctica, la mayor parte se deben a la "perfecta memoria" de Yeshe Tsogyal. Hay algo en ella de la dulzura con que la religiosidad occidental inviste a la Virgen María, pero es también, a diferencia de ella, compañera carnal y aliada intelectual del Nacido del Loto. Que su perfecta memoria perdure -atravesando el tiempo- en cada uno de nosotros.
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FUENTE DE LA IMAGEN: http://bodhisattvacloud.com/Yeshe.html

20110405

SERVIR AL MAESTRO

Al acabar "Los diez fundamentos del mantra secreto", Yeshe Tsogyal -su transcriptora-, se presenta. De sus palabras llega la emoción de la entrega sincera. Fue la consorte tibetana de Padmasambhava y la principal de sus discípulos. Recogió por escrito la mayor parte de las enseñanzas que de él conservamos y el principal mérito que ella se atribuye es sólo el de su "perfecta memoria". La memoria es quizá la más humilde de las funciones psicológicas humanas, pues en apariencia se limita a reproducir sin más lo antes experimentado. Sin embargo, sin ella, el resto de nuestras capacidades cognitivas serían imposibles. Algo semejante sucede con la entrañable Yeshe Tsogyal: sin ella, las enseñanzas de Padmasambhava quizá se hubieran perdido. Estar en la base es ser fundamental, como ella misma lo es: mujer y raíz, que transmite el testigo antes recibido. Retomemos ahora las palabras con que cierra "Los diez fundamentos..." (Enseñanzas a la dakini, Ed. Imagina, Donostia, 2006. Pág.153): "Yo, Tsogyal, una mujer ignorante, serví al maestro nirmanakaya durante mucho tiempo. En diferentes ocasiones, dio consejos sobre la práctica del dharma que yo persistentemente retuve en mi perfecta memoria, los reuní y puse por escrito en beneficio de las generaciones futuras. Puesto que estos consejos no debían ser divulgados en el momento presente, oculté estas enseñanzas como un precioso tesoro. Puedan éstas cruzarse en el camino de las gentes dignas a las que van destinadas."

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20110131

"LA DICHA QUE SURGE ESPONTÁNEAMENTE"

En la tradición de las "termas", el terton sostiene el mandato de la mente de Gurú Rinpoché al recibir y transcribir las enseñanzas ocultas a través del tiempo. Precisa para ello haber logrado realizaciones adecuadas que hagan su mente indisociable de la mente de Padmasambhava. Algunas condiciones cooperan para que eso suceda de un modo más efectivo. "Para que surja la realización del fondo de sus corazones, y (se muestren) las enseñanzas que se han ocultado en la esfera natural del estado luminoso de sus mentes también es necesario tener la dicha que surge espontáneamente, la que puede producir una consorte especial que haya hecho las aspiraciones adecuadas en el pasado y que se convierta en la llave de la realización. Ésta es una de las razones por las cuales los tertons suelen tener consortes." (Las enseñanzas escondidas del Tíbet, de Tulku Thondup Rinpoché. Ed. Dipankara, pág.167) El papel de consorte no es por tanto trivial ni se trata de un mero acompañamiento en el plano de la vida terrenal, sino que aparece como condición facilitadora de la "dicha que surge espontáneamente", desde la cual es más probable que la reconexión con la mente del maestro suceda. La pareja es más que una circunstancia externa para un terton: es casi un requisito para serlo.

20100917

-MANDARAVA ante la luz

La imagen de Mandarava que recogemos hoy resulta realmente curiosa, a nuestros ojos al menos. Si bien sólo observamos un fragmento, abriéndose a la luz en actitud de respeto, parece genuflexa y el manto que le cubre la cabeza contemplado desde aquí recuerda una mantilla. La primera impresión, vista de lejos y sin atender al detalle de su vestimenta, es que nos encontramos ante la imagen de una santa occidental, entrando en éxtasis y arrobada ante la fuerza de la visión. Pero no. Es Mandarava, la princesa hindú que fue la primera de las cinco consortes de Padmasambhava.
La reiterada afinidad que puede encontrarse en la iconografía de las distintas tradiciones espirituales es seguramente indicio que confirma lo que como humanos nos enlaza: primero entre nosotros como semejanza, y luego con lo que -sin nombre- nos incluye en su seno, más amplio, inmenso, total. Al final se trata de eso: "religión" puesta a la vista en su sentido más originario, como reconexión y vínculo entre los que nos creemos seres separados. Hombres y mujeres, abiertos a la luz, se confunden aquí y allá.
No ha sido posible identificar el lugar ni la datación de lo que parece un fresco pintado en la pared, pero aparece en la portada de una biografía de Mandarava cuya referencia anotamos a continuación, y que intentaremos conseguir próximanente.
FUENTE DE LA IMAGEN: http://www.amazon.com/gp/product/0861711440/ref=s9_simz_gw_s0_p14_i1?pf_rd_m=ATVPDKIKX0DER&pf_rd_s=center-1&pf_rd_r=0HVSTRBGYPS59Z0GKBAY&pf_rd_t=101&pf_rd_p=470938131&pf_rd_i=507846

20100809

-TAMBIÉN YESHE TSOGYAL

Drigung Khandro -cuya imagen puede verse aquí al lado- es encarnación de Yeshé Tsogyal, la consorte tibetana de Padmasambhava, según la escuela Drigung Kagyud del budismo tibetano, formando parte así del linaje que desde el siglo VIII se prolonga hasta la actualidad.
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Otras encarnaciones de Yeshe Tsgoyal a lo largo del tiempo, según la tradición Aro, fueron Ma-gÇig Labdrön, y Jomo Menmo.
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La primera de ellas vivió en el siglo XI, y fue reconocida como dakini al nacer, destacando por su extraordinaria facilidad para el aprendizaje de todo cuanto le fuera mostrado incluso una sola vez, así como por prácticas muy elevadas que rompen el apego a la forma corporal.
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La segunda, una "tertön" destacadísima, era conducida en sueños a lugares ocultos donde conseguía descubrir textos secretos de los que Gurú Rinpoché había depositado para ser revelados en el futuro. Ambas fueron profetizadas por Padmasambhava en su momento.

20100705

-CUEVA DE YESHE TSOGYAL EN CHIMPHU

En los vídeos podemos apreciar el estado actual del interior de la cueva de Yeshe Tsogyal, en Chimphu, cerca del monasterio de Samye en las proximidades de Lhasa; también la impresionante perspectiva que se contempla desde su exterior. Las cuevas de Chimphu son aún lugares de retiro para eremitas y sidhis, y en ellas Padmasambhava, por indicación del rey Trisong Deutsen, expuso el mandala de las enseñanzas Vajrayana a sus veinticinco discípulos, entre ellos su consorte tibetana, cuyo refugio de meditación se visita en las imágenes. Se trata de lugares de poder, atravesando la historia.


20100429

-MANDARAVA EN LOS CEMENTERIOS

Hay episodios asociados a la biografía de Padmasambhava cuyos detalles resultan escalofriantes. En "Epítome de la vida y doctrinas del gran Gurú tibetano", Yeshe Tsogyal relata el encuentro de otra de las consortes de Padmasambhava con una niña abandonada. En la edición de Evans-Wentz de Editorial Kier, en la página 221 dice así:

"Mandarava marchó a la sagrada caverna Heruka de las Dakini, y allí se convirtió en abadesa de las mismas. Algunas veces asumía la forma de una dakini; otras, la de un chacal o tigresa; a veces, la de un niño o niña pequeño. Por estos medios hacía progresar la doctrina y convertía a los distintos tipos de seres.

Vivían en la ciudad de Pal-pang-gyu un hombre y su esposa, ambos tejedores. La mujer murió al dar a luz a una niña; y el padre, pensando que la niña no podría sobrevivir sin la madre, la dejó junto al cadáver de su progenitora en un cementerio; Mandarava, transformada en tigresa, fue al cementerio para comer la carne de los cadáveres y vio a la niña mamando del pecho de su madre muerta. Sintiendo infinita compasión, amamantó a la niña y la crió con su propia leche. Día a día, la tigresa comía la carne del cadáver de la madre y daba pequeños trozos a la niña.
Al cumplir dieciséis años, era una joven hermosa como una diosa y entonces Mandarava la dejó para que se valiera por sí misma. Viendo Padma que había llegado la hora de convertir a la muchacha, asumió la forma de un bhiksu y la inició en el Mandala de Vajra-Sattva".

20100413

-TASHI KHYIEDREN

Tashi Khyiedren fue una de las cinco consortes reconocidas de Padmasambhava, y se la presenta también por su nombre sánscrito, Mangala, que, por cierto, corresponde en la astrología védica al planeta Marte, regente tanto de la guerra como del celibato. Algo debe sugerir sobre ella, aún cuando no sepamos muy bien qué. Es poco lo que conocemos de Tashi Khyiedren, y podríamos considerarla la más enigmática, oculta y misteriosa de sus parejas espirituales. Buscar información al respecto no da mucho fruto.
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A diferencia del resto de consortes sobre las que tenemos certeza de su origen, procediendo Mandarava de Zahor, Yeshe Tsogyal del Tíbet, y Shakya Devi y Kalasidhi de Nepal, Tashi Khyiedren es nombrada simplemente como "la de los Himalayas", lo que parece indicar su condición nómada aunque tampoco lo asegura. Que en su nombre se incluya la raíz "khyi" (perro) señala también como probable que perteneciera a una casta inferior dentro del sistema jerárquico de la sociedad de la época, lo que no deja de ser también una muestra del estilo atípico y anticonvencional del tantrismo en relación a las tradiciones locales: la abertura a los sectores sociales más bajos lo distinguió de otras prácticas. No ha sido posible encontrar ninguna imagen de ella, lo que no asegura que no existan. Abajo, una pareja sagrada, sin nombre, brillando en oro sobre la oscuridad.

20100406

-MANDALA DE VAJRAVARAHI

Un antiguo mandala del siglo XIV, oscuro, sanguíneo, encendido: procedente del Tíbet central, acompaña desde su centro la iluminación de Vajravarahi, una de las formas que presenta Vajrayoguini. En la escuela Nyingma del budismo tántrico, se considera que cada una de las consortes de Padmasambhava corresponde a una emanación distinta de Vajravarahi. Así, Mandarava, la princesa hindú, sería la emanación de su cuerpo; la nepalí Kalasiddhi, de sus cualidades; la tibetana Yeshe Tsogyal correspondería a la emanación de su palabra; y del Nepal, Shakya Devi, procede de su mente. Tashi Khyedren, señora de los Himalayas, es la emanación de su actividad.
FUENTES:
http://www.asianart.com/mandalas/page14.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Vajrayogini#Vajravarahi

20100211

-BHASADHARA Y PADMASAMBHAVA

Hace meses aludí en una entrada anterior, sin mucha precisión, al modo en que Padmasambhava, aún príncipe de Urgyen, enfocó la elección de pareja. Resistiéndose en un principio a contraer matrimonio como le pedía su padre adoptivo, el rey, aceptó finalmente. Su condición fue que su esposa respondiera a la descripción precisa que él haría de antemano. En aquel momento, fuí incapaz de localizar la cita en la que se relataba este episodio, que me había llamado la atención al leerla, pero no sabía donde. Hoy, al abrir de nuevo al azar "El libro tibetano de la gran liberación", en la página 165 de la edición de Ed. Kier, ha aparecido sin buscarla. La transcribo. Se llamaba Bhasadhara, "la portadora de la luz"; en otras transcripciones, se la nombra como Mandarava. El texto dice así, y aquí está ella:
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"Al observar el rey Indrabodhi y sus ministros, la inclinación del príncipe por la vida contemplativa, temieron que, con el tiempo, renunciara al reino, de modo que luego de una reunión de consejo, decidieron buscarle una esposa. El príncipe comprendió que el propósito principal del plan era atarlo a una familia; y se negó a escoger a ninguna de las numerosas doncellas, cuidadosamente elegidas de todas partes de Urgyen. El rey Indrabodhi insistió en que el principe eligiera esposa y se casara en el término de siete días. Después de pensarlo profundamente, el príncipe decidió obedecer al viejo rey, quien lo había cuidado como un padre, y le entregó una descripción escrita de la clase de doncella que aceptaría por esposa.
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La nota fue entregada al ministro Trigunadhara junto con la orden del rey de encontrar sin demora a la doncella allí descrita. El ministro marchó inmediatamente a Singala donde, durante un festival religioso en honor del Señor Budha, vio a una joven sumamente atractiva, de entre un grupo de quinientas doncellas. Al preguntar por la niña, se le aseguró que su nombre era Bhasadhara, "la portadora de la luz", que era hija del rey Chandra Kumar, y que ya estaba prometida a un príncipe. El ministro regresó rápidamente a su país y le comunicó al rey que consideraba a Bhasadhara totalmente apropiada.
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Con el pretexto de que deseaba entregarle valiosos regalos, el rey Indrabodhi invitó a Bhasadhara y sus cuatrocientas noventa y nueve compañeras a su palacio. Cuando el príncipe vio a Bhasadhara se sintío satisfecho con ella; le entregó la gema otorgadora de deseos y la muchacha deseó convertirse en su reina.... (El padre de Bhasadhara, sin embargo, respondió diciendo que era imposible el enlace pues estaba comprometida con un príncipe de Singala) ... Cuando se le informó acerca de esa respuesta. Padmasambhava dijo: "sólo ella es adecuada y debo obtenerla". Así fue, y tras sortear múltiples obstáculos, contrajeron matrimonio. Bhasadhara se convirtió así en la primera de las cinco consortes principales de Padmasambhava.
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La historia es hermosa.

20100115

-SONIDOS PARA YESHE TSOGYAL

Yeshe Tsogyal fue la consorte tibetana de Padmasambhava, y su discípula principal. Altamente venerada en el Tíbet, es objeto de devoción también ahora, en las formas más variadas. Un ejemplo aquí: acompañando su imagen fija en íntima unión con Gurú Rinpoché, sonidos diversos, músicas de todo tipo, que conducen el espíritu hacia direcciones muy distintas. Que no se espere un mantra dulce y rítmico. Aquí encontramos movimientos tan contradictorios como la misma naturaleza humana, entre la melodía más dulce y el espasmo insufrible, que recuerdan la variedad de los estados de nuestro propio cuerpo: del entusiasmo a la amargura, de la fuerza afirmándose al completo abandono...

20091022

-ELEGIR PAREJA

Leí hace tiempo, en alguna de las versiones de la biografía de Padmasambhava que he ido consultando desde que inicié este blog, un episodio que me pareció de gran interés. Pensé: "aquí hay una entrada." No tomé nota ni indiqué el texto o la página web de la que se trataba. He intentado localizar de nuevo la referencia en estas últimas semanas, lo hice otra vez ayer y hoy lo he vuelto a intentar, sin mejor suerte. No hay manera. Encuentro aspectos parecidos y a veces convergentes en torno al tema del que se trata, pero no la literalidad que en su momento -hace bastantes meses de ello- me llamó la atención. Como empiezo a dudar de que llegue a encontrar la referencia exacta, y lo que aquí se escribe, aún cuando intento ser medianamente riguroso, no tiene un valor académico ni testifical, lo explico tal y como lo recuerdo. En algún momento, quizá, podré darle justificación documental.

Pues bien, se trata del momento en que Padmasambhava decidió que era conveniente para su plena maduración espiritual conseguir pareja. Después de episodios de renuncia a la vida en palacio y de entrega firme a disciplinas ascéticas, de profundización solitaria en prácticas secretas y de entrenamiento con maestros y gurús, se dió cuenta que en su vida faltaba algo que necesitaba completarse. Y así fue como decidió que era preciso encontrar consorte. Lo que me sorprendió de esa lectura que no consigo localizar de nuevo fue la forma en que abordó la búsqueda. El relato perdido al que no he podido volver afirmaba que Padmasambhava definió qué quería con bastante precisión, y encargó a otros que facilitaran el encuentro. "Que sea joven y atractiva, que tenga buena disposición para el aprendizaje, que pueda practicar con constancia y entrega..." y así elaboró un retrato muy exacto de quien podía ser su consorte. Al poco tiempo, una joven volvió con los que habían escuchado su petición, y Padma dio su conformidad materializando el encuentro. Si no estoy equivocado, en aquella biografía se trataba de Mandarava, pero lo digo sin demasiada seguridad porque hay otras versiones muy distintas en otros textos sobre el modo en que se produjo el contacto entre los dos; ya nos hemos referido a ellas en anteriores entradas. Quizá la diferencia pueda entenderse atendiendo al punto de vista de quien habla: en esa versión que no he podido retomar, habla Padma. En las otras, es desde el punto de vista de Mandarava que nos llega el relato, y es ella la que queda prendada de la visión de Padma en su retiro. No es extraño que se produzcan divergencias y matices en este tipo de textos, aunque siempre son significativos. La tradición tibetana no pretende considerarlos testimonios históricos exactos, sino más bien guías simbólicas para el camino de realización que cada uno lleva a cabo en su propia vida.

Habría mucho que decir sobre la anécdota, real o imaginada, y muy probablemente se trate de una extrapolación de prácticas matrimoniales tradicionales en la zona en aquella época, pero no deja de tener su gracia que, según se nos cuenta, a veces baste con desear claramente y expresarlo con precisión para que suceda. Por eso no olvido esa cita que no encuentro.

20091010

-MANDARAVA



Mandarava aparece representada de pie, portando un espejo ensartado a la flecha de la larga vida que sostiene con la mano derecha, y lleva el vaso de la longevidad en la izquierda. Exhibe su corona, joyas y atuendo real, como correspondía a su rango de princesa del reino de Zahor, al norte de la India, antes de retirarse a practicar a un lugar apartado de los esplendores de la corte. Su nombre hace referencia a uno de los cinco árboles del reino de los dioses, con flores de color anaranjado brillante. Siendo la primera de las cinco consortes principales de Padmasambhava, es considerada también emanación de la Tara blanca, divinidad protectora y símbolo del principio femenino para la tradición tibetana.
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Renunció a los privilegios de la vida en palacio y junto a su séquito de doncellas, prefirió la reclusión en un lugar cerrado para poder profundizar en la práctica meditativa. Allí fue visitada por Padmasambhava, que se les apareció haciendo girar la rueda del Dharma. Llegó la noticia a oídos del rey, su padre, y creyó que Mandarava había roto sus promesas de soledad y retiro; ordenó por ello encerrarla tras un foso rodeado de espino, y quemar vivo al Gurú Rinpoché. Es en este momento donde hay que situar el relato de la transformación de la pira de fuego en lago sagrado, en donde Padmasambhava volvió a aparecer, indemne, sobre un loto. El efecto fue inmediato; y el rey de Zahor le entregó a su hija Mandarava, junto a su reino.
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La imagen forma parte del repertorio creado por "Terra Pura de Padmasambhava", un proyecto impulsado por Chagdud Gompa de Brasil, y a Mandarava se la sitúa a la derecha de Padmasambhava en el mandala. Mañana explicaremos algo del enlace al proyecto.

20091003

-REPRESENTACIONES DE YESHE TSOGYAL

















Recogemos algunas de las imágenes en que se representa a la consorte tibetana de Padmasambhava, la princesa de Kharchen, Yeshe Tsogyal. Exhibe diferentes atributos, pero en las imágenes seleccionadas aparece siempre perfilada en negro sobre blanco. Ignoramos la razón -si es que existe- por la que este tipo abunda más que en otros casos. La podemos ver tocando el tamborcillo ritual y vestida de gala según los usos tibetanos en la primera imagen; en la segunda aparece en postura de meditación realizando el mudra de protección con su mano derecha y sosteniendo el cuenco en la izquierda. En la tercera aparece en una difícil postura yóguica y detrás suyo una ola gigante de fuego sobre las montañas. Como dakini airada después y en la última, madura, sosteniendo la daga ritual contra los demonios en la mano derecha y el mala de oración en la izquierda.




20090914

-SAKYA DEVI

Al despertar esta mañana, "Sakya Devi" ha sido lo primero que me ha venido a la mente. Sin ser una elección voluntaria, tampoco me ha sorprendido. Esta tarea diaria la tengo presente, y el nombre de Sakya Devi lo conozco. Se trata de una de las consortes de Padmasambhava, su primera consorte nepalí. De Padmasambhava se podría decir, con respeto, aquello de los marineros, que tuvo un amor en cada puerto: India, Tíbet, Nepal, y varios en cada uno de ellos. El sentido que cobran sus relaciones, sin embargo, es profundo, simbólico y mítico, y distinto al que podríamos interpretar a la ligera. Traduzco abajo la información más detallada que he conseguido por ahora; apenas he localizado imágenes con representaciones de Sakya Devi, pero lo poco que he visto sirve para ilustrar el cruce entre la tradición tibetana y la iconografía hindú de Durga, o Kali, u otras representaciones de la Gran Madre. A Sakya Devi se la muestra bajo formas que suelen ser las del panteón de la India.
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Se trata de la primera consorte nepalí de Padmasambhava, y se encontraron en Sankhu, al noreste del valle de Katmandú. Se trata de un antiguo lugar de peregrinaje, donde se solía descansar en la ruta entre Tíbet y la India; también era conocido por la habilidad de sus artesanos en bronce. En la actualidad, su supuesto sepulcro es el templo de Ugratara, en donde se la representa portando una espada bajo la denominación de Khadga Yogini.


Las leyendas de Belmo, su lugar de nacimiento, sostienen que se trata de la hija póstuma de una divinidad local, fallecida en el momento del parto. En el proceso de cremación, la hija sobrevivió siendo criada por un grupo de monos. Padmasambhava la encontró más tarde, y al ver que los dedos de sus pies y sus manos estaban unidos por membranas que le daban aspecto de palmípedo, la reconoció como un ser iluminado. La llevó consigo hasta Pharping, en donde le ofreció enseñanzas e iniciaciones. Años después, Yeshe Tsogyal visitó Yanglesho, y allí Sakya Devi continuaba aún con su práctica yóguica. Para muchos tibetanos, Raj-Kumari, la llamada "Diosa viviente de Katmandú", es una emanación de Sakya Devi.


Otras versiones sostienen que sus padres eran tejedores, y le dieron al nacer el nombre de Khandro, o Dakini. Al morir la madre, su padre la abandonó. Sin embargo, Mandarava, la consorte hindú de Padmasambhava, bajo su forma de tigresa, la amamantó manteniéndola con vida. Al crecer, se familiarizó con el trabajo de sus padres como hilandera y tejedora de algodón, hasta la segunda visita de Yeshe Tsogyal al Nepal. Con catorce años, Yeshe Tsogyal le dió el nombre de Kalasiddhi y la llevó consigo hacia el Tíbet, hasta el monasterio de Samye. Padmasambhava practicaba en retiro cerca de allí, en la zona de Chimphu, donde se estableció como su consorte para el progreso del tantra en el Tíbet. Al partir Padmasambhava, Kalasiddhi quedó bajo los cuidados de Yeshe Tsogyal, recibiendo nuevas enseñanzas e iniciaciones.


Fuente: http://www.khandro.net/GuruR_appendix.htm

20090903

-MANDARAVA COMO TIGRESA

Somos muchos. O podemos serlo al menos. Hay muchos distintos en cada uno de nosotros. Y la rígida determinación con que se nos instruye en occidente en ser uno, coherente y previsible, choca con una actitud distinta en otras tradiciones culturales. Las ocho manifestaciones de Gurú Rinpoché son ejemplares como alternativa. También la literatura vajrayana en torno a las dakinis abunda en ejemplos sobre ese otro modo de estar en el mundo, más flexible, más rico, más complejo, más auténtico, más fiel a la auténtica pluralidad que nos constituye, expresando emociones distintas, dando vida a impulsos alternativos, representando la dispersión del mundo aparente en nuestra propia vida. Recojo un fragmento sobre la plasticidad de las dakinis en sus apariciones ante los humanos. El símbolo femenino por excelencia del budismo tántrico, vehículo de sabiduría e instrumento esencial del conocimiento último de la realidad, es rico en sus varias manifestaciones. De una de las consortes de Padmasambhava, Mandarava, se dice lo siguiente:

"En sus apariciones visionarias, la dakini también puede adoptar una forma no humana, como la de un yak, un perro o una tigresa. Cuando Guialwa Tötsanga (1189-1258) vagaba por la región del Kailash, apareció una dakini en forma de un salvaje yak hembra, que le guió hasta una remota cueva. Después se disolvió en las paredes de roca, dejando sólo la huella de su cuerno. El yogui meditó allí durante varios años y alcanzó la realización. La princesa india Mandarava era capaz de adoptar una gran cantidad de formas a voluntad, y su forma más famosa de animal era la de la tigresa preñada, que se procuraba alimento en los cementerios. Bajo esta forma, sirivió como montura del aspecto airado de Gurú Rinpoché, Dorje Dröllo, que encarna la inflexible loca sabiduría"

Fuente: Judith Simmer-Brown (2002): El cálido aliento de la dakini. MTM editores. Barcelona, Pág 311

20090808

-PADMASAMBHAVA A YESHE TSOGYAL

Ayer, releyendo el capítulo de la biografía de Yeshe Tsogyal que resumía en la entrada de hace dos días, encontré un texto al que había hecho referencia en algún otro momento, sin poder citarlo correctamente. Forma parte de uno de los sucesivos discursos que se dedican Yeshe Tsogyal y Padmasambhava en sus encuentros místicos; éste fragmento se encuentra hacia el final, cuando después del retiro de Yeshe Tsogyal en Paro Taktsang se dirige a Womphu Takstang, donde se hallaba Gurú Rinpoché. Le dice éste a Yeshe Tsogyal:
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“O yogini que has obtenido maestría en el Tantra,

El cuerpo humano es la base del logro de la sabiduría

Y el cuerpo burdo del hombre y la mujer están equipados por igual,

Pero si una mujer tiene una aspiración fuerte, su potencial es más elevado.”



Dos ideas que vienen de ahí:


1.-No hay sabiduría sin enraizamiento en el cuerpo. De la lectura del testimonio de Yeshe Tsogyal hay que añadir que, en su proceso ascético, descubrió en carne propia la verdad de cuanto se le había enseñado en las transmisiones. Como padecimiento y como gozo, y como padecimiento transmutado en gozo supremo.


2.-El cuerpo de una mujer disfruta de un potencial de autoconocimiento superior al del varón, si le acompaña una alta aspiración. La valoración de lo femenino por Padmasambhava no parece retórica; va acompañada de una reflexión implícita: la fuerte aspiración eleva el potencial del cuerpo femenino más de lo que lo hace en el varón, si bien están dotados por igual. Es el efecto de la "aspiración" lo que coloca a la mujer en mejor posición para alcanzar sabiduría desde el cuerpo. Esa aspiración es el anhelo, el deseo, la esperanza de identificarse plenamente con las divinidades que se visualizan y con las que cabe alcanzar la fusión de cuerpo, palabra y mente. Ahí, el cuerpo femenino es presentado como más plástico y más consciente, con más potencialidad de ser herramienta para el logro de sabiduría.


20090806

-YESHE TSOGYAL:FRAGMENTOS DE UNA BIOGRAFÍA.


Aquí se puede acceder al texto completo del capítulo quinto de la Biografía de la Dakini Yeshe Tsogyal, que escribió Taksham Nuden Dorje, traducido al inglés por Keith Dowman y de ahí al castellano, por Ana Irene Mejía. Es altamente recomendable su lectura, sorprendente y clara; nos muestra, resumiendo mucho su contenido, el camino recorrido por Yeshe Tsogyal hacia la plena realización de su naturaleza. Su ruta fue ésta:
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-Disciplina ascética. Yeshe Tsogyal ayunó, meditó desnuda en las altas cumbres nevadas, tomó todo tipo de preparados a base de yerbas; ingirió substancias alucinógenas, observó la disolución de sus tendones y el aflojarse pleno de sus articulaciones, vió como su cuerpo se consumía en la fiebre en medio de todo tipo de privaciones... Y sosteniendo las austeridades que le habían sido recomendadas por Padmasambhava, pudo ir viendo progresivamente con más claridad en la propia mente, hasta alcanzar la comprensión de su verdadera naturaleza. Cabe decir que Padmasambhava recomendó el ascetismo, pero como alternativa al sacrificio personal del cuerpo físico al que Yeshe Tsogyal estaba dispuesta.
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-Observación de la propia mente, siendo capaz de no ocultarse nada ante uno mismo, ni siquiera lo peor. El largo período de retiro ascético, acompañado de la disciplina yóguica en el trabajo con la energía, facilitó que Yeshe Tsogyal pudiera enfocar plenamente su atención a la contemplación de los contenidos de su propia mente, pasando a considerarlo todo como un aspecto más de ellos. La voluntad de mirar sin apego debe llegar hasta el reconomiento de los aspectos más oscuros de uno mismo. Yeshe Tsogyal pasó por ahí, y Padmasambhava, en uno de los mensajes a su consorte, le recordó de forma bien explícita sus defectos, para que quedaran fijados con claridad en su conciencia.
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-Diálogo interno a través de símbolos, de entre los que las distintas divinidades y el mismo Gurú Rinpoché pueden considerarse ejemplos. En ese estado de meditación continua que Yeshe Tsogyal alcanzó, pudo establecer comunicación con divinidades airadas y pacíficas, con los Budas primordiales, y Padmasambhava se presentó varias veces ante ella vívidamente, contribuyendo a la comprensión completa de lo que estaba viviendo en la cueva de retiro. Las canciones que se dedican uno al otro en sus encuentros místicos resultan memorables, claras y entregadas.
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-Reconocimiento de la realización. En sus últimos períodos de práctica tántrica en retiro, Yeshe Tsogyal pasó aún penalidades más extremas, y sufrió el acoso también de amenazas y ultrajes, manadas de fantasmas hambrientos, jaurías infernales con todo tipo de animales feroces, seres del bajo astral amenazantes, pero a todo respondió sosteniendo sus votos y considerándolo como manifestación de la mente. Poco a poco, las amenazas se convirtieron en favores que facilitaron la finalización de sus prácticas. Así consiguió plena confianza en su verdadera naturaleza. El encuentro final con Padmasambhava le confirma su alta realización, al encargarle la transmisión de sus enseñanzas en el Gran Tíbet.
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-Y por último, y al final, su aprendizaje debe convertirse en enseñanza abierta a los demás, para el beneficio de todos los seres. La respuesta de Yeshe Tsogyal a Padmasambhava es un texto que merecería ser más conocido. Lo transcribo aquí:

"Vajradhara, Estirpe de los Misterios,
Amitayus, libre de la muerte y libre de la causalidad,
Heruka, Maestro del Poder Mágico:
Estos tres están unidos en ti solo, Pema Jungne,
Y ya que he dependido de ti, no encontrando a ningún otro
De tu bondad, Guía Supremo,
Yo obtuve el siddhi del Tantra;
Logré los poderes milagrosos de los ocho grandes siddhis,
Y me convertí tanto en maestra de sutra como de tantra,
Mi nacimiento fué bajo pero mi mérito fue grande;
Mi cuerpo ha sido transfigurado.
Mi visión ordinaria se ha desvanecido permanentemente;
El samadhi en donde todo es una ilusión se ha manifestado,
Y controlo los cinco elementos.
Ahora mi habla se ha convertido en mantra
E inútil y hueco chismorreo es cosa del pasado;
El samadhi como vajra ha surgido,
E intuitivamente sé usar los métodos del sutra y del tantra.
Ahora mi mente se ha convertido en Buda,
Y mis pensamientos ordinarios se han desvanecido en el espacio vacío;
El samadhi del Bodisattva se ha manifestado.
Y mi Mente es idéntica a Vajradhara.
¡Qué gran bondad, Señor Guru!
Mientras haya tiempo, forma, renacimiento y vida,
Si abandonara tus pies de loto
Nunca podría encontrar otro Guru como tu.
Así que nunca me prives de tu compasión.
Tal bondad tan grande como la tuya nunca podré pagar.
En el pasado, confundida por el desconocimiento,
He estado en conflicto, incluso en parte,
Con tu Cuerpo, Palabra, Mente, Cualidades o Acción,
Lo reconozco. Y prometo que de ahora en adelante
Evitaré cualquier conflicto, incluso en el más mínimo grado.
Ahora por el bienestar de todos los seres, a partir de tu gran bondad
Te ruego que pongas en movimiento la rueda de la enseñanza tántrica."
.

Y con esa actitud entregada que no tiene parangón en su forma de expresarse ni en su contenido con ninguna otra gran pareja de la historia de la humanidad que yo conozca, Yeshe Tsogyal se hace cargo de la tarea de expandir el Dharma en el Tíbet. Algo a la altura de "Romeo y Julieta" o "Tristán e Isolda", pero en el mundo de las nieves, y por la expansión del budismo tántrico. Esto último lo hizo a conciencia, y el final del capítulo resume su amplio peregrinaje: "Tsogyel practicó la meditación a lo largo del Gran Tibet en una forma que va más allá del poder de la mente para explicarlo: debajo de Tise (Kailash) y arriba de Jampaling, en veinticinco picos de montañas, en dieciocho grandes fuertes, ciento veintiocho mil lugares de poder menores, doce grandes valles escondidos, siete lugares de milagros, cinco lugares de poder secretos, y siete millones de lugares donde los tesoros fueron ocultados. Algunos de estos lugares se mencionan abajo. Los detalles no se dan aquí debido al temor de su inmensa longitud." Nosotros tampoco podríamos hacerlo.
De mucho mayor interés que este breve resumen es el detalle de los años de retiro de Yeshe Tsogyal, por la calidad de sus descripciones y la precisión con que se hablan ambos consortes en sus encuentros. Puede leerse completo, como decía al principio, en http://www.keithdowman.net/dzogchen_espanol/austeridad.htm . Y Yeshe Tsogyal sigue mirándonos, desde el fondo de la cueva, a oscuras entre la oscuridad.