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20121225

MÁS ALLÁ DE LA VIDA

Supo Padmasambhava servir al tiempo futuro legándonos tesoros de conocimiento que, aún permaneciendo ocultos durante siglos, pudieron revivir en su momento. Es sabido que el "Bardo Thodol" cumple ese papel en el terreno del mayor misterio, aquél del que apenas nadie puede hablar, el de la muerte y la conciencia más allá de la vida humana. Ese es justamente el tema y el título de un libro que merece ser señalado aquí, pues construye -desde la perspectiva científica de nuestro mundo contemporáneo- un intento muy serio de exploración de la conciencia cuando el cuerpo ha sido dado ya por muerto. No es, por cierto, homólogo al contenido del "Bardo Thodol", pero sin embargo documenta contenidos muy próximos: Padmasambhava indicó los pasos de la conciencia en el espacio-tiempo entre vidas; aquí se nos habla, con rigor y entusiasmo sereno,  de experiencias cercanas a la muerte y de lo que han podido relatar aquellos que siendo dados por muertos, pudieron regresar a su cuerpo. Algo que la ciencia evita explorar, pero que el autor, reconocido médico cardiólogo holandés, encontró de frente en su experiencia profesional y no quiso omitir. Al contrario, se consagró a investigarlo: al poner en ello la atención, la información al respecto entre sus pacientes se multiplicó y de ahí, abrirse al resto fue posible, e indagar en otros contextos resultó necesario. "Consciencia más allá de la vida" es el título del libro; su autor, Pim Van Lommel, y ha sido publicado recientemente por Editorial Atalanta, en el Mas Pou de Vilaür, durante el año 2012. Citando un fragmento casi  al azar parecen escucharse las palabras de Padmasambhava en el "Libro tibetano de los muertos" -lo que no puede sorprendernos: una de las tesis de la obra es justamente remarcar la estrecha resonancia universal que puede encontrarse entre ese tipo de experiencias. Las entradas y salidas de la conciencia en el terreno más allá de la vida humana recorren al parecer caminos semejantes. Por ejemplo, en estas líneas, recogidas de la página 74, se dice: "El regreso al cuerpo es por lo común bastante abrupto. A veces el sujeto siente una poderosa energía que lo absorbe de vuelta a través del túnel. Algunas personas describen cómo fueron introducidas de nuevo a la fuerza en su cuerpo a través de la cabeza, tras ver a una enfermera o a un médico colocarles el equipo de reanimación. El regreso consciente al cuerpo es una experiencia sumamente desagradable para la mayoría de la gente. De vuelta en un cuerpo enfermo, herido y dolorido, se sienten disgustados por haberles sido negado algo tan hermoso. Algunos pacientes reaccionan con indignación, decepción o sublevación tan pronto como recobran la consciencia después de la reanimación o del despertar tras el coma. Sus intentos de hablar con doctores, personal de enfermería o familiares sobre la intensa experiencia a menudo se quedan en nada, lo cual no hace sino incrementar su desiluisón. De hecho, algunos no dicen ni una palabra durante cincuenta años o más" En fin, las casi quinientas páginas de la obra merecen ser tomadas en muy seria consideración y por lo menos, deben apreciarse como notas a pie de página del mensaje secreto de Padma, corolarios y prólogos al "Bardo Thodol". El libro es altamente recomendable.


20110120

PROVOCAR EL RECUERDO

En la tradición de las "Termas", nada en la transcripción es trivial. En la estructura y los elementos de las escrituras simbólicas que a través del tiempo emanan de la mente de Gurú Rinpoché siempre se encuentran elementos significativos que cumplen una determinada función. Por ejemplo, algunos episodios biográficos no son en sí mismos ni un retrato histórico ni una mera analogía literaria. Cumplen una función: la de provocar el recuerdo en la mente del Terton. En esta categoría, dicen en "Las enseñanzas escondidas del Tibet" (pág.214; ed. citada en anteriores entradas): "La primera categoría es la escritura simbólica en la cual sólo aparece una frase no relacionada con el tema del texto, pero que indica un incidente en los acontecimientos que tuvieron lugar en la antigüedad, cuando Gurú Rinpoché transmitió las enseñanzas. Debido a esta indicación en la mente del terton se despierta la enseñanza, el lugar, el momento, Gurú Rinpoché y los discípulos. De modo que el terton puede transcribir la enseñanza. Por ejemplo, al leer una declaración escrita en un rollo amarillo que dice:
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En el momento que el cucú llegó por primera vez delante de Gurú Rinpoché, el rey y los súbditos, los cuales vivían en una tienda de seda en Tragmar Tshomo Gul, muchos pájaros, entre los cuales había gansos y cucús, se reunían y jugaban cada día. Era un gran deleite.
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El terton recordará la totalidad de las enseñanzas al pensar: "Oh, Gurú Rinpoché nos dió aquellas enseñanzas en aquella ocasión, estábamos los súbditos y el rey."

20110114

"LAS ENSEÑANZAS ESCONDIDAS DEL TIBET", de Tulku Thondup Rinpoché. Ed. Dipankara, Sabadell, 2010

De momento, sólo informar de la existencia de este libro, que aborda de un modo riguroso y preciso uno de los aspectos más sorprendentes de la tradición espiritual inspirada por Padmasambhava. Sin haberlo leído todavía -sólo un vistazo al través por ahora- no es mucho más lo que puede decirse. Sí añadir que se trata -como dice su subtítulo- de una "exposición de la tradición Terma del budismo tibetano", elaborada por alguien que la conoce bien desde dentro por formar parte de ella desde su nacimiento (y antes también, pues fue reconocido como reencarnación de un antiguo sabio y erudito tibetano), y que a la vez participa de los credenciales científicos del mundo occidental, pues ha sido profesor en distintas universidades norteamericanas a lo largo del siglo XX.
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Las "terma" son enseñanzas que Padmasambhava ocultó para que fueran reveladas en el momento oportuno por los seres adecuados en cada momento histórico, en función de las circunstancias concretas que facilitaran su comprensión y garantizaran su eficacia. El libro entra en detalles acerca de todo ello, y promete ser de gran interés. Dudo, sin embargo, que pudiera atravesar la ineludible sombra que acompaña todo ello -sin duda, no lo pretende. Aparece más bien como una descripción fenomenológica de hechos que han sucedido en la transmisión de la doctrina tántrica, y que se acompaña de referencias históricas y de la exposición del cuerpo doctrinal y ritual que se ha generado a lo largo del tiempo en torno a ellos. Es muchísimo, tratándose de una de las cuestiones más enigmáticas de la cultura humana, y ya no sólo de la civilización tibetana. Cómo el Mandato de la Mente de Padmasambhava se plasma en cada contexto y se abre a la luz del tiempo desde la eternidad es algo que no puede esperarse que se explique. Ni siquiera en un texto que se presume excelente, como al que aquí nos remitimos. Su próxima lectura facilitará nuevas entradas en este archivo, y esperamos que pueda aclarar algunas preguntas que quedaron abiertas en otras anteriores.

20100824

"EL TEMPLO TIBETANO Y SU SIMBOLISMO", por Lama Chöky Sengue


A veces encontramos algo de nosotros mismos en lo que otros han sabido llevar a cabo con mayor determinación, y descubrimos nuevas facetas de lo que somos apreciando lo que otros han sido, lo que otros han hecho, las obras que han dejado en su camino. Ser constructor de templos no es frecuente en este tiempo aquí, y sin embargo, leer la obra que da título a esta entrada, aunque sea de forma fragmentaria e intermitente, lleva a pensar que bien podría haber ésa sido la propia vocación. Este archivo en torno a la figura de Padmasambhava no deja de ser, de algún modo impreciso e inexacto, un pequeño templo también: al aproximarnos a algo de lo que la humanidad ha ido elaborando en torno a su figura y depositarlo a la vista para quien quiera entrar y compartirlo, compartimos humildemente la disposición de los antiguos constructores de templos: se ofrece un lugar para que en él viva lo sagrado.
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El libro al que nos remitimos ofrece una guía muy consistente y rigurosa acerca de lo que un templo es para los tibetanos, y resulta además de lectura sencilla y agradable: siendo su conocimiento profundo, es capaz de expresarlo en un modo próximo. No es sólo una revisión de los patrones arquitectónicos y decorativos que constituyen el fundamento de las edificaciones religiosas en la civilización del País de las Nieves, sino también una exploración muy valiosa del sentido de algunos de los rituales que en ellos se realizan, y de las prácticas con que los humanos investimos a los templos de su carácter sagrado. No resulta sencillo seleccionar un aspecto de los que desarrolla por encima de otro, pues todos presentan una brillante explicación, ilustrada y acompañada de detalles a veces muy concretos que, rozando lo anecdótico, permiten descubrir el sentido más hondo de lo que tratan. El autor, un lama de origen francés, estudia y practica el Dharma desde hace más de treinta años. Su particular posición, a caballo entre ambas civilizaciones, puede apreciarse en la habilidad con que transmite lo esencial del simbolismo del templo tibetano a la forma en que podemos entenderlo más fácilmente los que no hemos tenido la fortuna de nacer allí.
ENLACE: http://dskbudismo.org/tienda/achat/produit_details.php?id=337&catid=13

20091109

-LIBERACIÓN DE PADMASAMBHAVA: CAPÍTULO DÉCIMO Y ÚLTIMO

Se trata aquí de la despedida de Gurú Rinpoché del Tibet, y también de las formas que adopta en su constante permanencia entre nosotros. Sabedor por las profecías de Budha Shakyamuni que los espíritus caníbales acabarían por atacar y destruir cuanto había sido conseguido en esas tierras, decidió dirigirse hacia ellos y subyugarlos antes. Literalmente, un espíritu caníbal es aquel que devora lo que es de su misma especie, y podemos entender que la profecía señala el riesgo de perecer en manos de lo que nosotros mismos somos: es en el interior de cada uno donde está la fuerza que consume sus logros, pero también -y es la misma- la que los impulsa y alcanza. Depende del uso que hagamos de ella, y la atención no debe acabar nunca. A Padmasambhava le rogaron mil veces que no se fuera, y atendió temporalmente esos ruegos, ofreciendo nuevas enseñanzas, acompañadas de predicciones detalladas acerca de quienes serían sus emanaciones futuras. En paralelo, su práctica meditativa prosiguió "ocultando el eco de mi palabra en yacimientos secretos y transmitiendo mi sabiduría a todos aquellos que mostraron la disposición adecuada". Antes de partir entregó una última plegaria, que en el texto se transcribe completa y aquí omito, y que debe ser repetida seis veces cada día por "las generaciones que no puedan encontrarle en persona", acompañada de la aspiración devocional hacia su figura. Aspirando al Gurú, llega su inspiración.
Finalmente, partió, "a lomos de un caballo mágico conducido por cuatro Dakinis", con la promesa de volver para eliminar el sufrimiento el décimo día de cada mes lunar, y en especial, el décimo día del mes del mono. Cuando se alejó, todos los que le habían acompañado volvieron a sus hogares y sus prácticas.
Las últimas once entradas de este archivo son resúmenes y breves comentarios correspondientes a los diez capítulos en que se divide la "Historia de la liberación del Gurú Nacido del Loto", narración ritual que describe los principales episodios de la biografía del Gurú Rinpoché, Padmasambhava. Se atribuye al mismo Padmasambhava y a su consorte Yeshe Tsogyal, que recogió sus palabras y las ocultó posteriormente como un tesoro de sabiduría, de entre los que formaron parte de la colección de los Siete Termas profundos del Gran Tertön Orgyen Chokyur Lingpa. Fueron redescubiertos siglos después. Ha sido transmitido por Kanjur Rinpoché y su hijo Pema Wangyal en la actualidad, y hemos consultado la edición en castellano traducida por Fernando Mora, supervisada por el "Tibetan Nyingma Meditation Center" de Berkeley-California, publicada en Ediciones La Llave, Vitoria-Gasteiz en 2002.

20091108

-LIBERACIÓN DE PADMASAMBHAVA: CAPÍTULO NOVENO

Son dos los capítulos dedicados a la ocultación de los tesoros de sabiduría y las predicciones relativas a su descubrimiento. En éste, el penúltimo de la obra, Padmasambhava detalla la forma concreta y los muchos lugares en que se depositaron. La sensación que transmite la enumeración minuciosa del texto es que quedaron casi por todas partes guardados en depósito, y que en todos ellos la práctica meditativa de Padmasambhava selló su permanencia por siempre.
Sin embargo, su capacidad profética (su eternidad en el tiempo) señaló los altibajos que el Dharma iba a experimentar en el futuro, y que sería perseguido, y que sus fundamentos serían socavados. Esa mirada más amplia con la que se muestra contemplando simultáneamente la totalidad de la historia, anuncia la necesaria reaparición de los discípulos como Tertöns, descubridores de tesoros de sabiduría, y emanaciones suyas. Incontables, distintos, en cada valle, en cada paraje, en cada población, en cada familia, "expandiendo la enseñanza budista por cada rincón del orbe." Parece que los secretos de la sabiduría esencial, en realidad, están casi a la vista y siempre hay alguien cerca que puede transmitirlos. Sólo hay que saber reconocerlos .

20091107

-LIBERACIÓN DE PADMASAMBHAVA: CAPÍTULO OCTAVO

Hay algo sin duda sorprendente en la estrategia que adoptó Padmasambhava para que sus enseñanzas se mantuvieran vivas en los tiempos que habían de venir. Es en este octavo capítulo donde se explica la decisión de ocultar los textos para que en el futuro los discípulos adecuados los redescubrieran y los pusieran en circulación de nuevo. Ese proceso incluyó la predicción de quien y cuando los sacaría a la luz, junto a las plegarias de poder y la aspiración necesarias para su difusión. Se anunció también el momento decisivo para que todos esos tesoros hubieran sido revelados, "antes de la destrucción final".
El texto no es más claro sobre este proceso, pero sí nos dice en qué contexto y con quienes contó para establecerlo. Todo tiene que ver con la revelación del "Compendio del Océano del Dharma" la suprema enseñanza de la que aún carecían incluso los discípulos más elevados y de mayor realización, y que el rey Thrisong Detsen y sus hijos le solicitan. Padma se presta a desplegar el mandala que lo incluye, pero es para ocultarlo en la mente de los que lo reciben, mediante siete años de práctica meditativa en "la concentración unidireccional de su mente". Lo hicieron.
Al hacerlo acabaron por mostrar signos irrefutables de realización, de los que sólo cito algunos: "atravesar sin obstrucción las montañas", "comprender la verdadera naturaleza de la mente", "volar por el cielo como un pájaro", "transfigurar su cuerpo en un fuego virulento", "transformar el cuerpo en una masa de luz" y así sin extenuación se describen prodigios inconmensurables. En las mentes de esos discípulos realizados quedó el "Compendio del Océano del Dharma", que las dakinis transcibieron en lenguaje mágico y ocultaron después en lugares sagrados. Pero los que serían redescubridores de los textos secretos serían esos mismos veinticinco discípulos, que volverían de nuevo bajo nuevas formas.
Hay algo enigmático en todo esto, que sin embargo se esconde en lo obvio: el "Océano del Dharma" lo incluye todo, está antes y después de ser conocido, revelado, vivenciado, ocultado y redescubierto. Permanece siempre. Los humanos vamos y venimos por el universo infinito, y el Océano de la sabiduría esencial está siempre ahí, dispuesto, expuesto, oculto, manifiesto y latente. Es la realidad misma por la que navegamos, construyendo la conciencia que nos construye como seres sintientes. Alcanzar esa dimensión última sobrepasa el orden aparente pues lo incluye, y otorga por lo tanto "grandes poderes y signos irrefutables de realización". Llegando ahí, los humanos no somos más que un eco en el que lo eterno resuena, va y viene. Reencontrar los textos es aguzar el oído y escucharlos, en la mente, ocultos entre las rocas, latiendo bajo las aguas...

20091106

LIBERACIÓN DE PADMASAMBHAVA: CAPÍTULO SÉPTIMO

Puede entenderse también la biografía y las actitudes de Padmasambhava como un reconocimiento firme de la infinita diversidad de lo humano. La variedad de formas que adoptó en función de las distintas circunstancias a las que debió responder, nos recuerda que en nosotros habitan posibilidades insospechadas y que es responsabilidad nuestra desarrollar la flexibilidad necesaria para que se manifiesten. Pero no sólo en relación a la riqueza interna de cada uno, sino que también mostró la habilidad inmensa que hace falta para poder ver en cada uno lo mejor, su don específico, su naturaleza esencial, la forma dominante de su virtud potencial. El capítulo séptimo narra la iniciación y maduración de los discípulos y la revelación de los signos de realización. Se habla de los veinticinco -entre ellos el rey Thrisong Detsen, la consorte de Padma Yeshe Tsogyal, Vairochana...-, pero quizá veinticinco quiera decir en realidad innumerables. Y a cada uno de ellos correspondió el desarrollo de un tipo distinto de realización, la manifestación completa de una habilidad diferente y el ejercicio de un talento propio, específico y único. Así, hubo quien pudo conseguir el poder de subyugar a los humanos, otro llegó a resucitar cadáveres, alguien distinto alcanzó la capacidad de moverse como el viento... Para cada uno, un don por el que su alto grado de realización quedaba expuesto a los demás. Siempre distinto. Padmasambhava recuerda al final del capítulo que de cada uno surgió después un linaje de meditación diferenciado que sostiene las prácticas correspondientes y los preceptos establecidos para que esa maduración diferenciada se mantenga en el tiempo. Hay algo en la civilización tibetana que ha conseguido estabilizar el reconocimiento de la diversidad sin conflicto: a diferencia de lo que sucede en otras religiones con sus disidencias internas, en las diferentes escuelas y linajes del budismo tántrico sólo se oyen palabras de reconocimiento mutuo y la crítica está ausente entre ellas. Quizá sea también mérito de Gurú Rinpoché.
La forma en que Padmasambhava aborda la instrucción adecuada para cada uno de sus veinticinco discípulos nos recuerda que a pesar de sus dones (o quizá por ellos), el principal pudo ser estar abierto al azar y ser flexible y receptivo ante la realidad misma. Lanzó la flor para determinar sobre qué mandala debía meditar cada discípulo ( y de ahí la capacidad distinta que en cada uno se realizó), y para cada uno la flor cayó en un Heruka específico. Como una tirada de dados sobre el tablero: lo que cada uno es debe ser reconocido y desarrollado, pero en el fondo, nos viene dado.

20091105

-LIBERACIÓN DE PADMASAMBHAVA: CAPÍTULO SEXTO

¿Qué hace un traductor?, ¿en qué consiste traducir realmente?, ¿para qué se traduce?... Todo el contenido del capítulo sexto gira alrededor de la traducción de los textos budistas del sánscrito al tibetano, obra minuciosa e inmensa en la que se volcaron tanto Padmasambhava como el abad de Samye, Shantarakshita. El punto de partida fue la difícil acogida que había tenido en Tibet el budismo. A pesar de la favorable disposición del rey que había conducido a la edificación del monasterio, tanto Padmasambhava como el abad estaban descontentos con el modo en que la población local interpretaba y practicaba las enseñanzas, hasta el punto de haber decidido abandonar el país. Fue así como surgió del mismo rey Thrisong Detsen la idea de traducir las enseñanzas completas del budismo al tibetano, de manera que con el apoyo de una tradición conceptual elaborada, se facilitara la correcta interpretación de la doctrina. Por ese motivo decidió Padmasambhava continuar en el Tíbet. Para llevar a cabo la tarea, se organizó un auténtico ejército de traductores, seleccionando a los mejores de entre los jóvenes para que se formaran en la India. Bajo la supervisión de Padmasambhava, traductores, monjes y eruditos trabajaron conjuntamente discutiendo el sentido de las palabras mediante una exégesis pormenorizada de cada término, hasta que todas las enseñanzas del budismo pasaron del sánscrito al tibetano en una versión fiable y definitiva.
Eso es lo que hace un traductor: permite el paso entre dos lenguas distintas. Parece una obviedad, pero sin ese trámite, la información no circula plenamente. Las palabras significan, y los significados organizan nuestra experiencia y ordenan nuestra práctica. Sin traductores, sería preciso redescubrir cada vez lo ya sabido, y por ello, los descubrimientos ajenos se extraviarían. Traducir es enlazar, unir, vincular, fundir. Los traductores tibetanos establecieron la comunicación entre dos mundos, que Padmasambhava impulsó supervisando.
Cuando se concluyó la tarea, una magna ceremonia iluminó el monasterio de Samye. Bajo "el dosel celestial, el estandarte de la victoria, la bandera de los dioses, diferentes mandalas y abundantes, espléndidas y exquisitas ofrenas" se dispusieron los textos en procesión, para depositarlos finalmente en el piso intermedio del templo principal. Emanaciones mágicas se desplegaron entonces.
Hay una observación que parece destacable. Vimalamitra, el principal de los traductores, intervino en la ceremonia tras el rey, para explicar los orígenes del Dharma, y "la extrema dificultad que supone encontrarlo". También ahí debemos responder a las preguntas iniciales. Un traductor procura que lo que con tanta dificultad ha sido hallado y vertido en un lenguaje, pueda circular más fácilmente en otros. En la medida en que somos enlaces, en que entendemos para dar a conocer y en tanto en cuanto nos conectamos unos con otros, somo traductores también: servimos vínculos, facilitamos relación, unimos vidas y conceptos. El texto, como en cada capítulo, ofrece también un sentido más amplio que el del mero relato histórico. Desde ese otro plano simbólico puede entenderse mejor aún la extrema importancia otorgada a los traductores en la narración, y los ofrecimientos tan elevados con que se les obsequió: "una representación en oro del universo, un nudo auspicioso, elegantes vestiduras, diferentes túnicas de seda y de lana, un caballo, una mula, un dzo mo, varias telas de lana de distinto grosor, una carga de té, cien piezas de oro y mil piezas de plata". De todo para los traductores: a disfrutarlo.

20091104

-LIBERACIÓN DE PADMASAMBHAVA: CAPÍTULO QUINTO

Si recapitulamos el recorrido seguido hasta ahora en el camino de liberación de Padmasambhava, vemos que los cuatro primeros capítulos han situado su origen como efecto de la mente de los Budas para ayudar a los que presentan más dificultades para entregarse al Dharma; nos han mostrado como superó las dudas mediante la práctica de las enseñanzas de sus maestros y el reconocimiento de los mismos; en el tercer capítulo se explica cómo fue desarrollando el desapego que le permitió alcanzar nuevos signos auspiciosos y por último, el cuarto relataba su llamada al Tíbet, las dificultades vencidas y el logro final ante el rey Thrisong Detsen. En el quinto, Padmasambhava emprende la tarea para la que había sido llamado: la edificación y consagración del monasterio de Samye. El texto indica el simbolismo del edificio, y por lo menos, una doble interpretación salta a la vista: el monasterio es tanto una maqueta del universo como una representación del crecimiento de un ser humano. Si esa fue la tarea a la que Padmasambhva contribuyó, cabe decir que se trata de la reordenación simbólica del mundo, en esa doble dimensión micro y macrocósmica. En su diseño, todo es significativo y todo cumple una función sagrada por la que el orden se instituye. Al completarla, al conseguir que todas y cada una de las formas del monasterio estuvieran dispuestas en su sitio, "los dioses derramaban una lluvia de flores, y los espíritus presentaban ofrendas de joyas, y el mundo entero se vio colmado de felicidad y buenos augurios.". La edificación y consagración del templo de Samye, en su compleja estructura como mandala del cosmos, construido "a la manera parecida al niño que va creciendo hasta alcanzar la plena madurez", nos recuerda que "el máximo esplendor y la gloria por todo el universo" son consecuencia de que el orden natural se respete y se reproduzca en las obras humanas, y de que las formas signifiquen lo que son.

20091103

-LIBERACIÓN DE PADMASAMBHAVA: CAPÍTULO CUARTO

Al iniciar la lectura de "La historia de la liberación del Guru nacido del loto" introduje aquí algún comentario a propósito de este cuarto capítulo, pero prosigo a pesar de ello el resumen en su orden, y vuelvo a él, pues encierra otras sugerencias además de las allí insinuadas. Por ejemplo, a diferencia de lo que se lee en otros textos, aquí Padmasambhava remarca que el fracaso de Shantarakshita en la edificación de Samye no fue tal, sino tan sólo un fingimiento para que Padmasambhava fuera llamado. Dicho sea en honor de Shantarakshita, al que por lo tanto no cabría considerar incapaz de completar el encargo del rey, o sea como manifestación de la trama de conocimiento completo en la que se mueven todos los episodios de la biografía: cada paso que se da forma parte de una red espesa de profecías, anuncios, señales e indicios que muestran la existencia de un plan superior al de las meras voluntades individuales. Los personajes -y así cabe entender lo que se dice sobre Shantarakshita- cumplen su papel, a veces desde un nivel de conciencia que les lleva a aparentar que no saben, cuando en realidad están sabiendo algo más de lo que los otros pueden reconocer en sus acciones.
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Finalmente, Padmasambhava abandona la India y se dirige al Tíbet para cumplir la profecía sobre la expansión del budismo. Las divinidades locales de los valles del Himalaya, al sentir en la distancia la mera decisión de Gurú Rinpoché, empezaron a removerse airadas y a "prever su derrota". Todo el recorrido hasta el País de las Nieves es el relato de esa lucha que conlleva sucesivos sometimientos de los demonios bön, y es también la crónica de la lucha que internamente emprendemos cuando podemos reconocer cuál es nuestro destino. El viaje de Padmasambhava al Tíbet puede entenderse así como la narración simbólica del proceso de disciplina íntima que resulta imprescindible para llegar a término. Algo comenté al respecto en la entrada a la que me referí al principio. Diablesas, espíritus de la pestilencia, señores de la negatividad, demonios, diablos malignos y codiciosos, espectros, caníbales, fuerzas estelares de las mansiones lunares, fuerzas planetarias oscuras, madres de las enfermedades contagiosas, espíritus cazadores, demonios de los abismos... a todos somete Padma en su camino, y todos acaban por prestarle juramento de obediencia al Dharma. Él va acercándose al corazón del Tíbet central.

Al final del capítulo, llegando a término, las aguas de los manantiales acaban por convertirse en el néctar de la omnipotencia. Le recibe en el Jardín de Tamariscos de la Roca Roja el rey Thrisong Detsen, que acaba también por postrarse ante Padmasambhava, aunque éste debió antes "exhibir sus poderes mágicos de transformación." Allí mismo ordenó el rey que se engalanara para Padmasambhava un trono de león.

20091102

-LIBERACIÓN DE PADMASAMBHAVA: CÁPÍTULO TERCERO

Podría titularse esta entrada como la del retiro en los cementerios, y no sólo porque estemos en fechas de difuntos. Padmasambhava, después de haber recibido enseñanzas de distintos maestros, practicó en soledad en crematorios y osarios hasta conseguir mediante el entrenamiento en el desapego, someter a las fuerzas negativas. Poco a poco, comenzó a descubrir signos auspiciosos que incrementaron su confianza. Lo que empezó a suceder fue que el reconocimiento que él había dado a sus maestros, llegó de otros hacia él mismo. Eruditos, pandits, reyes, yoguis le van solicitando uno por uno que sea su preceptor, mentor y maestro. La completa realización de las misiones que emprende, derrotando temores y sometiendo demonios, transmutando elementos o implantando el Dharma en lugares que lo habían rechazado, es el medio por el que su presencia va siendo reconocida y su figura consagrada en vida. Eso no le lleva a abandonar la práctica, sino que alterna momentos de presencia pública con hondos retiros en cuevas y lugares remotos, en donde sigue recibiendo enseñanzas. Pero ahora ya no son maestros humanos, sino que directamente los Budas le entregan textos y le ofrecen prácticas a las que entregar su ejercicio.
Pregunté en una entrada anterior el por qué de las 108 cuentas del mala y de las 108 recitaciones de los mantras. En este tercer capítulo se alude al número, y sin que pueda asegurar si refleja una creencia anterior o la implanta, hay que señalar que son 108 los textos sagrados en los que el Budha Amitayus reveló a Padmasambhava el secreto de la inmortalidad.
Se muestra en el texto algo de gran importancia, pues habiendo llegado al "campo puro del paraíso de Akanistha", y el texto sugiere que difícilmente se puede ir más allá, se le confirió una verdad profunda: "me enseñaron que la propia mente es el único Budha que puede ser descubierto". Por lo menos se abre un doble sentido de la frase tal y como ha sido traducida en esta versión: el primero, que no hay más Budhas que la mente misma; el segundo, que los Budhas fuera de nuestra mente no pueden ser descubiertos por la mente. Quizá sea preferible no pretender interpretarla y dejarla abierta en su rica ambigüedad.
Llegado ahí, y entregado a esa verdad suprema en la visualización y meditación del Mahamudra, fue el sufrimiento de los demás lo que le llevó a salir de la cueva más alta de meditación, en Yangleysho. La compasión le trae de nuevo al mundo, y es la liberación a otros del dolor que padecen lo que le mueve. Así, al final del capítulo y habiendo completado el conocimiento de su propia mente y reconocido el valor supremo de la compasión, puede reunirse de igual a igual con los ocho grandes Vidyadharas. De su meditación conjunta surgió una stupa radiante, y la dakini Senge Dongma le entregó de su propio corazón abierto un nuevo tesoro oculto. Hay siempre en la presencia de las dakinis algo que enlaza estrechamente el cielo y la tierra: las enseñanzas más altas aparecen del interior de su propio cuerpo, y es de sus mismas entrañas de donde puede mostrarse la verdad más elevada. Un corazón abierto, en carne viva, es la llamada más poderosa que podemos imaginar a encarnar el espíritu: las dakinis siempre recuerdan en su mismo gesto que el espíritu es el mismo cuerpo y en él vive y por él se expresa y nos enseña. Un cuerpo humano, se nos recuerda así, lo incluye todo, y por él, una vez más, vuelve Padmasambhava a abrirse a lo desconocido y más allá. La doctrina del Budha queda preservada allí donde su presencia aparece.

20091101

-LIBERACIÓN DE PADMASAMBHAVA: CAPÍTULO SEGUNDO


El título del segundo capítulo de "Historia de la liberación del Guru nacido del loto" ofrece una síntesis directa de su contenido: "La petición de los preceptos y la erradicación de las dudas", estableciendo un vínculo directo entre una cosa y otra. Si atendemos además al contenido de lo que se dice, veremos que la forma en que las dudas se superan es, ante todo, reconociendo a los maestros de los que se han recibido enseñanzas. Once son los nombres que cita Padmasambhava en apenas una página: Ananda, Prabhahasti, Garab Dorje, Buddhaguhya, Sri Singha, Manjushrimitra, Nagarjuna, Hungchenkara, Vimalamitra, Dhansamskrita, y finalmente Shantigarbha. A todos ellos expresa gratitud, indicando en sus palabras la forma en que se produjo el encuentro: siempre a "sus pies", "recibe" transmisiones y obtiene "permisos" para "disciplinar" cuerpo, palabra y mente. Así, estudia y practica, recibe y adopta, solicita y se somete, pide preceptos y erradica dudas. Parece que esa fue su fórmula. No deja de sorprender, sin embargo, que la duda ocupara un lugar tan destacado, y que fuera preciso un ejercicio tan intenso de búsqueda y confirmación. ¿Cuál es el poder de la duda, en él y en nosotros?, ¿qué exige?, ¿adónde nos lleva?, ¿para qué nos sirve?, ¿con qué propósito?. Si escuchamos la historia de la liberación de Padmasambhava, el propósito de la duda es sólo el de su superación mediante el compromiso activo con las instrucciones y prácticas recibidas de los maestros adecuados. De hecho, la palabra "duda" aparece una única vez en el encabezamiento del capítulo, como si fuera tan sólo la ocasión para explicar el proceso de su definitiva disolución por el reconocimiento a las enseñanzas recibidas. En definitiva, para salir de dudas hay que reconocer el valor de lo aprendido mediante su práctica.

20091031

-LIBERACIÓN DE PADMASAMBHAVA: CAPÍTULO PRIMERO



En el primer capítulo de "La historia de la liberación del Gurú nacido del loto" se relata el origen de su manifestación en este mundo y el modo en que logró el adiestramiento en las artes y las ciencias. El texto, de apenas algo más de una página, introduce varios aspectos muy valiosos, tanto en el plano exotérico o histórico, como esotérico o simbólico. Del plano secreto, como corresponde, no se puede hablar.

Empieza afirmando la causa del vagabundeo interminable de dioses, humanos, y seres infernales por los reinos de la apariencia: la causa última es la ignorancia y la ilusión, que nos hacen confundir lo que aparece con lo que realmente es. El apego nace de ahí, y de él el deseo de encadenarse a este mundo circunstancial en el que las pasiones conducen los días. En este contexto se sitúa la aparición de Padmasambhava en el mundo fenoménico en que vivimos ahora, como efecto de la concentración de la mente de los Budas primordiales: su propósito fue "ayudar en especial a los seres que son más reacios a la enseñanza". Esta intención explícita define con toda claridad su papel: es un desencadenante de transformaciones justamente allí donde más difíciles resultan. El destino hacia el Tíbet, poblado de todo tipo de entidades diabólicas a las que deberá vencer, tomado como símbolo, nos habla también de los impedimentos y obstáculos que Padmasambhava puede disolver en las personas concretas que lo reciban. Su objetivo en este mundo es justamente ayudar a quien menos se deje, y a quienes más resistencias presenten, y su fuerza crece ante las dificultades que encuentre. El camino al Tíbet, ciertamente, se presentará plagado de obstáculos.

Habla un poco después de la diversidad de sus manifestaciones, para limitarse a constatar que muchos lo ven de modos muy distintos, y que incluso su origen es explicado en varias versiones distintas. Resulta de interés ver cómo en el texto se incluye la variabilidad de las distintas versiones como algo internamente asumido por la doctrina, y no como un resultado de las desviaciones de la tradición. Es el mismo Padmasambhava el que se reconoce plural en sus manifestaciones y en los modos de ser visto y explicado por otros, y excluye el conflicto que en otras tradiciones se planteó al multiplicarse las versiones de un mismo relato, provocando la desconfianza ante el mismo. La civilización griega acabó por desconfiar de sus dioses y sus mitos, dando origen a la filosofía, pues siendo variadas sus versiones se pretendían únicas cada una de ellas; la fácil constatación de que no era así llevó al descrédito de todas. Aquí, por el contrario, se incluye esa dispersión, en lo que Padmasambhava es y en lo que de él se diga, y se la considera una característica propia e interna, que refuerza su entereza y le otorga integridad a su figura plural: "y cual lluvia que se derrama, descendí a este mundo en miles de millones de formas para quienes estuvieran en condiciones de percibirlas. Puesto que las acciones de los seres iluminados son inconcebibles, desafían toda explicación o mesura". Padmasambhava puede estar en cada uno de una forma distinta, y ante cada cual manifestarse del modo más adecuado para que su misión se cumpla y la tarea para la que vino a este mundo sea completada. Sus formas diversas y su presencia completa son instrumentos para que abandonen el engaño aquellos a quienes más cuesta dejarlo atrás. Como dijo al principio del capítulo, se trata de deshacer lo que nos encadena al reino de las apariencias y los apegos, es decir, de contribuir a que desaparezca "la ignorancia y la ilusión". Sus miles de millones de formas son reales y están al servicio en especial de "los seres que son más reacios a la enseñanza". El arranque de la obra es de una gran intensidad y establece de un modo muy claro la peculiaridad de lo que va a ser explicado: cómo disolver la ilusión y apagar la ignorancia. De eso se tratará a lo largo del texto, aún cuando se trate de una sencilla biografía.
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El breve capítulo inicial concluye recordando desde cuál de sus infinitas formas está hablando: como príncipe de Orgyen que partió hacia la India y llegó allí a dominar "la medicina, la dialéctica, el lenguaje, las artes y la metafísica". Es decir, todo el conocimiento de su época. Partiendo desde ahí para ir más allá.

20091030

-PADMASAMBHAVA, CAMINO DEL TÍBET

En "La historia de la liberación del Gurú nacido del Loto" se relata la autobiografía de Padmasambhava. Su texto fue ocultado durante el siglo VIII y redescubierto en la Roca de Karmai Damchen por Orgyen Chokyur Lingpa. La edición consultada ahora es del 2002, en traducción al castellano de Fernando Mora, que acabo de conseguir después de algún tiempo de búsqueda. Conviene matizar el sentido del término "biografía" si se aplica a este tipo de textos: en tibetano, "namtar", quiere decir estrictamente "liberación completa", y se trata de narraciones simbólicas que describen el camino de los grandes maestros para alcanzar la iluminación y pretenden por ello servir como guías para quienes sientan la misma aspiración. Cada escuela o linaje de la tradición tibetana suele contar con relatos análogos que cumplen esa función.
En el inicio de su biografía, dirigiéndose al Tíbet, Padmasambhava somete a los diferentes tipos de entidades diabólicas que amenazan su llegada al País de las Nieves. Dice así, en un fragmento:

"Así, a orillas del lago Nyimakhud -ya en el Tíbet- subyugué a los espíritus caníbales y a los dioses feroces de las montañas, obligándolos a todos a prestar juramento de obediencia al Dharma. En el paso de Khala dominé a las doce guardianas feroces de los desfiladeros mientras que, en el norte, subyugué a Shamed -la protectora de la Montaña Blanca-, a la protectora Tinglomen y a todos los señores de la tierra de las regiones norteñas. Y, en la región de Tsang, también subyugué a los espíritus de la peste de Oyug, de modo que todos ellos prestaron juramento de obediencia al Dharma. Después, en Phuru, vencí a Dorjelegpa (en la imagen), rey de los espíritus malignos y los espíritus caníbales y, en Osam, dominé a Thanglha, señor de las plagas y la peste. Todos ellos juraron obediencia al Dharma. En Tisey -en el monte Kailash-, subyugué a las fuerzas estelares de las mansiones lunares mientras que, en Targo, puse bajo mandato del Dharma a las fuerzas planetarias oscuras. En los lagos Chukmo y Matsu Ngonmo derroté a los poderosos espíritus femeninos del agua. En la roca de Damtik, aplaqué al señor acuático de la peste y, en Rotamnakpo, sometí a la madre de las enfermedades contagiosas. Todos ellos sin excepción fueron obligados a servir al Dharma." Esa guerra implacable que Padmasambhava relata es la de todos: para ordenarse en una dirección, la vida necesita someter las distintas fuerzas que en ella pugnan por caminar a su ritmo, en sentidos distintos. Organizar, dirigir, sacrificar, vencer, derrotar, subyugar son sólo sinónimos de vivir con .. un .. sentido.
Fuente: "La leyenda de la Gran Stupa"(2002). Ed. La llave. Vitoria-Gasteiz. Pág.92

20091020

-JUNG SOBRE EL "BARDO THODOL"




"El Bardo Thodol de Padmasambhava ha sido y seguirá siendo un libro esotérico, por numerosos que sean los comentarios que lo precedan, pues para entenderlo se necesita una capacidad espiritual que es todo menos innnata, y que no cabe adquirir sino conduciéndose en la vida de una forma muy determinada. Es bueno que haya libros tan "inútiles" como éste en lo que se refiere a su contenido y a sus metas. Han sido destinados a todas esas personas que ya no estiman en demasía ni la utilidad, ni la meta, ni el sentido de nuestro mundo cultural contemporáneo."


C.G.Jung (2008): "Comentario psicológico al Bardo Thodol", en OBRA COMPLETA, Volumen 11. Ed. Trotta, Barcelona.

20090917

-UN COMENTARIO DE JUNG AL "BARDO THODOL"

C.G.Jung escribió varios prólogos a obras fundamentales del budismo vajrayana y zen, convirtiéndose a lo largo del pasado siglo en uno de los principales valedores de sus planteamientos en el seno de la cultura occidental. En general, su punto de vista consiste en considerar tanto las técnicas meditativas como los tratados filosóficos de ambas escuelas como instrumentos de autoconocimiento psicológico y aproximación a uno mismo. En estos días, leo "Comentario psicológico al Bardo Thodol", editado en C.G.JUNG.OBRA COMPLETA (2008), por Ed. Trotta, Madrid. Vol. 11. Recojo ahora un fragmento sobre el significado que Jung le otorga globalmente a la guía para el viaje entre vidas, atribuida a Padmasambhava.
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"El "Bardo Thodol" es uno de esos libros a los que su profunda humanidad y su todavía más profunda penetración en los misterios anímicos hacen interesantes no sólo para los especialistas en el budismo mahayana, sino también para todas esas personas -especialmente para esas personas- que aspiran a ampliar su sabiduría vital. Desde el año de su publicación, el "Bardo Thodol" ha venido siendo para mí, por decirlo así, un fiel acompañante, al cual no sólo tengo que agradecerle un gran número de estímulos y conocimientos sino también un buen puñado de intuiciones fundamentales. A diferencia del "Libro Egipcio de los muertos", del que uno siempre dirá demasiadas o demasiado pocas cosas, el "Bardo Thodol" alberga una filosofía que todo el mundo puede comprender y cuyas palabras están dirigidas a seres humanos, y no a dioses u hombres primitivos. Su filosofía constituye la quintaesencia de la crítica psicológica budista, y en cuanto tal -bien podemos decirlo- su superioridad es inaudita. En este libro todas las divinidades, no sólo las coléricas, sino también las pacíficas, son proyecciones del alma humana en el reino aparente del samsara; una idea en la que el si el europeo occidental no acierta a ver otra cosa que una perogrullada, es sólo porque le recuerda sus propias simplificaciones triviales. Ese mismo europeo, sin embargo, sería incapaz de afirmar simultáneamente la realidad de esos dioses que ha declarado sin valor por no ser otra cosa que proyecciones. Cosa semejante, sin embargo, es muy capaz de hacerla el "Bardo Thodol", para el cual algunos de los primeros y más básicos principios metafísicos que europeos cultivados y por cultivar ignoran por igual son todo menos un secreto. La imposibilidad de resolver las contradicciones implícitas en todas las consideraciones metafísicas se da por supuesta de manera tácita en todos y cada uno de los pasajes del "Bardo Thodol". ... Me temo que ni la filosofía ni la teología occidentales brindarán una cálida acogida a este tipo de afirmaciones. A diferencia del "Bardo Thodol", que es fundamentalmente una obra psicológica, las disciplinas recién nombradas se hallan todavía en un estadio medieval y prepsicológico. ... Las afirmaciones metafísicas son enunciados del alma, y en cuanto tales, estas afirmaciones son todas psicológicas. " (pág. 526-527)

20090711

-EL CÁLIDO ALIENTO DE LA DAKINI, de Judith Simmer-Brown


Judith Simmer-Brown es una destacada erudita, especialista en budismo tántrico tibetano, historiadora de las religiones y practicante vajrayana. Ostenta la condición de "Acharya", maestro de alto nivel en la enseñanza del Dharma, en la Universidad Naropa de la tradición Shambhala. Su obra descansa sobre un fundamento muy sólido, fruto de una amplia investigación y de una base documental notable, pero a pesar de ello (o quizá, gracias también a ello por haberlo hecho posible) consigue sostener un hilo personal muy característico, que la convierte en algo distinto a una mera pesquisa historiográfica en el corazón del budismo tibetano. Se trata de un intento de aclarar cuál es el papel del principio femenino en el budismo tántrico, y lo hace con acierto eligiendo un enfoque de fuerza simbólica notable: la imagen de las dakinis, guardianas de la sabiduría primordial y fuente de inspiración en diálogo con los grandes lamas o el mismísimo Gurú Rinpoché. Su aliento es objeto de la meditación que en el libro fructifica como investigación de interés historiográfico y antropológico, y no sólo para los practicantes budistas.

Confluyen pues en el planteamiento de la obra dos facetas de su autora: la estudiosa de las religiones y practicante vajrayana, que aporta su enfoque científico y su tenacidad literaria por aproximar el interior del budismo tibetano y sus prácticas tántricas, y de otro lado, la mujer feminista de su tiempo, militante en los años setenta, que no puede dejar de preguntarse por el modo en que la mujer y lo femenino participan del sentido real del budismo, una tradición en la que como en tantas otras, apenas hay nombres de mujeres, si exceptuamos a las diversas manifestaciones de Tara, las dakinis, Yeshe Tsogyal... Y en ese cruce nace el principal interés de la obra, que abre también la resonancia de su título: "El cálido aliento de la dakini" parece algo más, y algo distinto, a un libro unilateral: es un tratado sobre cultura religiosa, es un estudio sobre historia tibetana, es una reflexión sobre la femineidad y lo femenino... Todo eso está ahí, latiendo en el aliento de la dakini. Casi nos quema, pues consigue hilvanar una lectura fluida y un grado de profundidad notable, que nos adentra en el centro de uno de los aspectos menos divulgados y más celosamente guardados de las enseñanzas tántricas. Por lo que ella misma explica en el prólogo, su pesquisa fue vista al principio con recelo por los lamas a los que se dirigió buscando información y consejo, pero al conocer mejor su enfoque y valorar la actitud y la motivación de la autora, las puertas se abrieron. Sin pretender resumir su contenido, si habría que decir lo que considero esencial del mismo: las dakinis son instrumentos de la sabiduría que aparecen como desafío al practicante para asegurar que sostiene la confianza básica, y si bien su enraizamiento en lo corporal las instala de lleno en lo que se ha considerado femenino, su presencia y su sentido va más allá del género. Lo utilizan para trascenderlo -pues la mente necesita de ello- y así consiguen acercarnos a la realidad no dual.



Con acierto, en nuestro criterio, se abre a las herramientas que facilita la cultura occidental y no resulta extraño al hilo de su exposición encontrar referencias a Jung, a la hermenéutica, a Paul Ricoeur junto a las referencias centrales de las diferentes escuelas tibetanas. Para cualquiera que tenga interés en explorar el budismo desde una perspectiva fresca, abierta al lenguaje de occidente y fiel a la esencia de las enseñanzas tántricas, el libro es una lectura imprescindible. El encuentro con la dakini, como la autora nos dice, es una ocasión para el despertar. Lo fue para Padmasambhava, y si se produce en el seno de la confianza básica, lo es para cualquier practicante vajarayana. "El relato del encuentro de Gurú Rinpoché con Kumari revela la poderosa ambigüedad de la dakini, su carácter oculto e inexpresable. Por ser no conceptual, no se la puede conocer como un objeto de la experiencia; por sostener las llaves de la realización directa, es una emisaria del despertar. La dakini representa a los linajes del despertar que se remontan ininterrumpidamente hasta el Buda pero, al mismo tiempo, representa el despertar en el momento presente. Gurú Rinpoché manifestó un despertar repentino, la inesperada apertura de la mente convencional al amanecer de la sabiduría no dual. Cuando alguien como Gurú Rinpoché tiene tal experiencia, sabemos que cualquier practicante de budismo tántrico puede encontrar a la dakini en su significado más completo y profundo."
Aquí se puede ampliar información sobre el libro, con una buena síntesis de los capítulos que lo integran y acceso online a sus primeras páginas.



En el vídeo podemos verla en una entrevista en un canal de televisión, aunque el protagonismo parece corresponder más bien al presentador y sus ganas de broma, que ella sobrelleva con gran dignidad.




20090705

-"INICIACIONES E INICIADOS DEL TIBET", de Alexandra David-Neel

En mi personal aproximación a la civilización tibetana, los libros de Alexandra David-Neel jugaron un papel destacado. Un poco por azar, y algo orientado por otros que antes hicieron el mismo recorrido, acerté en acercarme a sus obras. Leí hace más de diez años "Magos y místicos del Tíbet", una de sus grandes crónicas de descubrimiento y fascinación por la cultura tibetana. En mí provocó un impacto profundo, y no por las sorpresas infinitas que sus relatos encierran, sino justamente por la poca importancia que ella misma le da a lo que explica. Siempre me gustaron esos personajes que enfrentan lo insólito y lo más extraordinario con la frialdad serena del que describe lo obvio. Así lo hizo David-Neel, y el registro minucioso y casi notarial de lo que vívió y lo que le contaron fue también, en mi caso, una puerta más que se abría hacia el Tibet. En sus relatos, esencialmente, todo es posible, pero nada tiene demasiada importancia. Esa conclusión, que siento profunda, nos vale a todos para todo. Recuerdo ahora cómo enfrenta la posibilidad de bilocación de los lamas de realización más elevada: simplemente, lo describe como un hecho. El efecto que produce -el que produjo en mí- fue equivalente a decir: "es verdad, yo lo he visto", con la seguridad que da poder ir más allá del asombro, atreviéndose a poner por delante su experiencia, y dejando en suspenso las creencias que nos llevarían a suponer imposible estar en dos sitios a la vez. Ella lo vió, y nos lo explica tan tranquilamente. Y todo así.

El texto que ahora queda archivado corresponde a otra obra de la autora, cuya lectura debe hacerse en paralelo a la de la antes citada, según ella misma recomienda. Se trata de "Iniciaciones e iniciados del Tíbet". Intentó describir algunos de los mecanismos de transmisión de sabiduría en el lamaísmo, y el tipo de vínculos que se establecen entre maestros y discípulos. Quizá lo que deba destacarse ante todo es el modo en que explicita la consideración que tiene la vida espiritual para los tibetanos: se trata de una estrategia que orienta toda su civilización, es una apuesta colectiva por desarrollar un conjunto de tecnologías de introspección profunda y de autoconocimiento por las que los humanos conseguimos ampliar nuestro propio horizonte interno. Pero no es el gurú o la divinidad quien lo facilita, sino que se trata de ir asumiendo la responsabilidad necesaria para sostener ese esfuerzo. Llegando más adentro de nosotros mismos, llegamos más lejos. Ejercitando con destreza la mirada interior, alcanzamos la reconexión con lo que nos excede; poniéndonos a prueba en nuestro potencial completo, descubrimos la naturaleza última de la realidad. Esa es la espiritualidad de los iniciados en el tantrismo tibetano que Alexandra David-Néel describió en sus obras, y también aquí.


20090704

-TERTÖNS

Intento encontrar información sobre el lenguaje secreto de las dakinis; algo voy encontrando en estos últimos días, pero escasean las fuentes y no acaba de plasmarse una idea clara de en qué consiste. A lo sumo encuentro referencias indirectas, pero no una descripción precisa que se pueda compartir. Despierta gran interés perfilar qué fue, qué es ese código cifrado, generador de significados múltiples y fuente de altísima inspiración para la transmisión de las enseñanzas budistas en el vajrayana. Con muy poco tiempo en estos días para ofrecer algo mejor, recojo sólo una cita sobre la transmisión a través de "tertöns", que nos indica en qué contexto se plasma el lenguaje secreto de las dakinis. A ver si hay suerte en los próximos días y encuentro buenas referencias para construir una entrada digna de ese tema. ¿Alguien me ayuda?


"La mayor parte de las enseñanzas de Padmasambhava fueron escritas por Yeshe Tsogyal, su consorte, o por él mismo, y esos tesoros espirituales (terma) fueron ocultados milagrosamente en lugares diversos: templos, edificios, imágenes sagradas, rocas, lagos e incluso en el mismo cielo. Profetizó entonces que esos discípulos renacerían como "tertöns", descubridores de tesoros, y presentarían sus enseñanzas en el momento apropiado para el beneficio de todos los seres sintientes.

Cuando llega el momento oportuno, un tertön experimenta visiones o señales que le indican cómo y dónde descubrir el tesoro o "terma" que le está destinado. Las terma están generalmente escritas en el lenguaje simbólico de las dakinis, y a partir de ese lenguaje el tertön puede llegar a escribir volúmenes completos de enseñanzas.
Las "terma" pueden también estar ocultas en el mismo espíritu del tertön. En el trascurso de los siglos, han existido algunos centenares de maestros tertöns. También en nuestra época los tesoros ocultos por Padmasambhava siguen siendo descubiertos por grandes maestros como Dilgo Khyentsé, o Chögyam Trungpa.
Este modo de transmisión, llamado a menudo "la línea abrupta", completa la línea "larga", kama, que consiste en textos canónicos que han sido transmitidos sin interrupción, de maestros a discípulos, desde el Buda primordial Samantabahadra, hasta Padmasambhava, Vimalamitra y otros Vidhyadhara. La tradición oral, sujeta a interrupciones y corrupciones en su transmisión, se regenera de este modo. Padmasambhava vive siempre."


Fuente: Fabrice Midal (2000): Mythes et dieux tibétains. Une entrée dans le monde sacré. Ed. du Seuil, París.