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20110314

MANDALA DE KALACHAKRA

Su mera contemplación es auspiciosa y benéfica; no está de más en estos días tenerlo a la vista, una y otra vez.

20110121

MANDALA DE MANJUSHRI


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Sobre fondo negro, el oro parece aún mejor conductor que de ordinario, y las tonalidades en gris le dan la suave vibración de sus reflejos. El Bodissatva Manjushri aparece en el centro del mandala, con cinco Budhas en lo alto de la tangka, y dos divinidades a los pies: una deidad airada a la derecha y una dakini a la izquierda. Blandiendo la espada de la sabiduría, su presencia en el núcleo de ese espacio protegido y protector que es el corazón del mandala, resulta casi un mandato. Se trata de una tangka en venta, pero es hermosa.

20101108

MANDALA DE VAJRAVALI


Una antigua thangka de la orden Shakya, realizada sobre el 1430, en el Monasterio de Ngor, en Tsang (Tibet central), en la que aparecen cuatro mandalas de la serie de Vajaravali, integrados en uno mayor que los incluye. Se llevó a cabo sobre algodón y se conserva en la actualidad en el "Kimbell Art Museum" de Forth, en Texas. Si un mandala es siempre la indicación de que en cada parte está todo, cuatro mandalas componiendo un mandala mayor subrayan algo más: en todo está cada parte también. Y parece un complemento útil para la percepción integradora que propician.
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20100913

-MANDALA DE CHAKRASAMVARA

De entre los mandalas que podemos encontrar fácilmente en la red, de vez en cuando alguno se destaca de un modo imprevisto. Explicar el motivo obliga a poner palabras donde hubo sólo una sorpresa o un destello de luz o algo moviéndose entre lo quieto... En este caso, en el espacio central donde mora la divinidad, pareció dinámico, como en esas fotografías antiguas en las que el movimiento era capturado por la sucesión de imágenes fijas. Y el azul, replicándose desde el centro hacia las cuatro esquinas, vibrante. Un mandala en movimiento, y detenido.

20100903

-DÍA DE DAKINIS

Hoy es día de dakinis, según el calendario ritual tibetano: las señoras del cielo manifiestan su presencia con mayor claridad. En la imagen, un mandala realizado por la artista Julia Weaver, en agradecimiento a la reina de las dakinis y su compasión ilimitada.
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FUENTE DE LA IMAGEN: http://touchstonesofthesacred.com/artists/julia-weaver

20100729

-MANDALA DE YAMANTAKA

En el centro del mandala, se insinúa la imagen de Yamantaka, uno de los dharmapalas protectores, cuyo cuerpo airado somete las negatividades y las enfrenta a la muerte. Su piel oscura destaca sobre el tono casi monocromo y apagado del resto de las estancias del mandala. Está elaborado en seda sobre soporte metálico, en época de influencia china para la cultura tibetana, bajo la dinastía Yuan, en el siglo XIII-XIV de nuestra era.
Picando aquí es posible contemplarlo con mayor detenimiento, mediante el zoom que incluye la página de la que lo hemos tomado en préstamo. Entonces, viéndolo así, la profundidad del detalle nos abre a la realidad del espacio sagrado que construye: resulta inmenso. Cada centímetro es un mundo, ordenado, regular, completo. Y la totalidad del mandala nos conduce irremediablemente a la del universo.

20100701

-MANDALA DE AMITAYUS


De entre las múltiples virtudes de los mandalas, destaca la capacidad de curación. En la imagen, consagrado al Budha de la larga vida.
FUENTE DE LA IMAGEN: http://ironsherpa.blogspot.com/2008/05/tibetan-healing-mandala.html

20100609

-MANDALA DE VAISHRAVANA

Un mandala puede verse también como un laberinto. Éste, en especial, lo parece. La disposición de las figuras en el cuadrado central, rodeando el espacio interior en que se halla la divinidad, y definiendo los ocho puntos cardinales se asemeja al efecto que produce la imagen del laberinto en otras tradiciones culturales, desde la antigua Grecia por lo menos y pasando por la tradición alquímica y otras tantas: hay un destino y hay puntos de partida, pero entre uno y otros aparece estructurado un espacio complejo, cuya retícula nos desafía. Pide entregarnos a su lógica oculta, y abandonarse a la forma que lo organiza. Los laberintos son también vías de acceso a la esencia: en su interior, según los mitos greigos, se encuentra la bestia, pero es en su recorrido donde podemos descubrir el valor de la sabiduría que permite vencerla. El camino en el interior de un laberinto en esas otras tradiciones es asimismo una ruta de iniciación y purificación, que va destilando una nueva naturaleza en quien se adentra en él: si consigue salir, será alguien distinto. La fuerza de los mandalas tibetanos como apoyos a la meditación es afín en cierto modo a esa rica simbología: también estructuran, reordenan, estabilizan, transforman.
FUENTE DE LA IMAGEN: http://marpamahamudra.blogspot.com/2008_11_01_archive.html

20100518

-MANDALA DE NAIRATMA

En el centro de este mandala del siglo XVI aparece la figura de Nairatma ("la que no tiene ego"), bailando sobre un cadáver, en el centro de un loto de ocho pétalos y de un doble círculo de divinidades y dakinis que protegen los puntos cardinales y la totalidad del espacio aquí simbolizado. Como nos recordaban el otro día en un comentario, los cadáveres sobre los que danzan las deidades simbolizan la victoria sobre el ego. Nairatma lo muestra aquí, y al mostrarlo y contemplarlo, multiplica su efecto y lo induce.
FUENTE: http://www.asianart.com/mandalas/page6.html

20100505

-MANDALA DE GURÚ RINPOCHÉ

En el enlace, abajo, se explica en forma breve y muy clara el sentido último del mandala en la tradición tibetana. Siendo un mapa del cosmos, que revela las estructuras últimas de la creación, tanto de los seres vivos como de los objetos inertes, cabe entenderlo como la matriz que incluye también el despliegue de la naturaleza de la mente. Tomándolos como lo que son, un "diagrama atómico" de lo más esencial, en ellos se encuentran inscritas las potencialidades y los desequilibrios, la fuerza y la debilidad que nos son propias. La mente, el cuerpo y la totalidad del universo se encuentran en ellos como en una semilla cuyo cultivo abre las puertas a una experiencia más amplia de la realidad. El mandala de la imagen está bajo la advocación del Gurú Rinpoché, y es una de las obras de Lama Pema Tenzin. En una primera impresión, su centro vacío destaca y atrae.

20100429

-MANDARAVA EN LOS CEMENTERIOS

Hay episodios asociados a la biografía de Padmasambhava cuyos detalles resultan escalofriantes. En "Epítome de la vida y doctrinas del gran Gurú tibetano", Yeshe Tsogyal relata el encuentro de otra de las consortes de Padmasambhava con una niña abandonada. En la edición de Evans-Wentz de Editorial Kier, en la página 221 dice así:

"Mandarava marchó a la sagrada caverna Heruka de las Dakini, y allí se convirtió en abadesa de las mismas. Algunas veces asumía la forma de una dakini; otras, la de un chacal o tigresa; a veces, la de un niño o niña pequeño. Por estos medios hacía progresar la doctrina y convertía a los distintos tipos de seres.

Vivían en la ciudad de Pal-pang-gyu un hombre y su esposa, ambos tejedores. La mujer murió al dar a luz a una niña; y el padre, pensando que la niña no podría sobrevivir sin la madre, la dejó junto al cadáver de su progenitora en un cementerio; Mandarava, transformada en tigresa, fue al cementerio para comer la carne de los cadáveres y vio a la niña mamando del pecho de su madre muerta. Sintiendo infinita compasión, amamantó a la niña y la crió con su propia leche. Día a día, la tigresa comía la carne del cadáver de la madre y daba pequeños trozos a la niña.
Al cumplir dieciséis años, era una joven hermosa como una diosa y entonces Mandarava la dejó para que se valiera por sí misma. Viendo Padma que había llegado la hora de convertir a la muchacha, asumió la forma de un bhiksu y la inició en el Mandala de Vajra-Sattva".

20100415

-MANDALA DE KALACHAKRA

Buscar mandalas tibetanos en Google pide un poco de paciencia (siempre conviene entrenarla). La búsqueda da decenas de miles como resultado, mezclándose imágenes de lo más heterogéneo: desde preciosas figuras de arena de la más antigua tradición a letreros luminosos de discoteca. A veces, uno en concreto llama la atención por motivos difíciles de precisar. En el que aparece arriba, la fría claridad del rosa lo acerca al blanco de la nieve, y es hielo vivo. Hay algo hermoso en ello. En el enlace, abajo, una biografía de su autor, Paul Heussenstamm, entregado a la elaboración de mandalas como resultado, según relata, de la llamada que en sueños le indicó su sentido.
ENLACE: http://www.mandalas.com/bio.php

20100406

-MANDALA DE VAJRAVARAHI

Un antiguo mandala del siglo XIV, oscuro, sanguíneo, encendido: procedente del Tíbet central, acompaña desde su centro la iluminación de Vajravarahi, una de las formas que presenta Vajrayoguini. En la escuela Nyingma del budismo tántrico, se considera que cada una de las consortes de Padmasambhava corresponde a una emanación distinta de Vajravarahi. Así, Mandarava, la princesa hindú, sería la emanación de su cuerpo; la nepalí Kalasiddhi, de sus cualidades; la tibetana Yeshe Tsogyal correspondería a la emanación de su palabra; y del Nepal, Shakya Devi, procede de su mente. Tashi Khyedren, señora de los Himalayas, es la emanación de su actividad.
FUENTES:
http://www.asianart.com/mandalas/page14.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Vajrayogini#Vajravarahi

20100325

-PAUSA

Este archivo permanecerá inactivo durante unos días. Queda un mandala expuesto, en cuyo centro puede distinguirse la imagen de Gurú Rinpoché, en el corazón de un loto de ocho pétalos.

20100317

-MANDALA DE YAMANTAKA

Yamantaka, deidad a la que se consagra este mandala, es el destructor de la muerte; dicho de otro modo, supone la finalización del ciclo de los nacimientos. En ese sentido, señala la meta de las prácticas que conducen a la iluminación. El mandala nos ofrece una imagen, un símbolo de ese destino. La primera impresión es que en él cada elemento ocupa su lugar y todo está en su sitio; su equilibrio lo hace deseable. Parece un buen universo al que acercarse: armónico, integrado, limpio, despejado, luminoso, diverso, coherente, completo.

20100307

-MANDALA DE VAJRAYOGUINI

Un mandala sencillo en el que su simplicidad es su fuerza. Se trata de una pintura del siglo XIX perteneciente a la tradición Naropa, en el que la figura de Vajrayoguini se alza en el centro de dos triángulos cruzados de color rojo, inscritos en un círculo gris, rodeado a su vez por tres más enmarcados por cuatro triángulos truncados de color ocre, rojo, gris y blanco. Se conserva en el Rubin Museum of Art, en Manhatan, dedicado a la preservación y divulgación del arte de los Himalayas, y cuya visita parece muy recomendable. Por lo menos, la virtual resulta fácilmente accesible aquí.

20100305

-IMPERMANENCIA

Un mandala de arena es todo y es nada. Siendo una representación del universo en la que se enfatiza su ordenamiento y armonía según los patrones simbólicos de la cosmología tibetana, no tiene otro destino que ser disuelto como ofrenda al Budha días después de haberse completado. Es también un recordatorio firme de que la única ley realmente permanente es la que rige la impermanencia de todo cuanto existe. Muchos lo han dicho con palabras parecidas, pero en el Tíbet practican a conciencia entrenar la actitud que de ese conocimiento se desprende. Su realización delicada y minuciosa, disponiendo con cuidado millones de granos de arena coloreada, es un ejercicio de concentración que detiene el flujo del pensamiento y libera la mente de sus apegos; deshacerlo después, arrojarlo al agua y dejar que desaparezca pone al final las cosas en su sitio, y permite sonreír mientras la corriente se lo lleva. Quien sabe dónde: universos que engullen universos, orden implícito que se despliega y va.
FUENTE: http://www.knowledgerush.com/kr/encyclopedia/Mandala/