20090812

-NOCHE DE DIFUNTOS del 2008

La imagen que encabeza este blog y esta entrada apareció en mi mente durante la noche de difuntos del 2008. No fue exactamente tal y como aquí se muestra, pero la semejanza es extraordinaria. Reapareció después, en una búsqueda mientras configuraba el blog. No sé si ya la había visto antes, y si en la visión simplemente afloró de las profundidades de mi inconsciente; o quizá vino allí, y quiso luego reaparecer por la vía de la red de redes. No lo sé, y tampoco me importa mucho ahora. Su fuerza fue independiente de su origen. En aquel momento, de madrugada, cansado después de un largo viaje por otras derivaciones de mi inconsciente, y cuando me disponía a dormir sin más intención que esa, a oscuras, se plasmó en el ángulo superior izquierdo de mi campo de visión. No puedo asegurar ahora si sucedió con los ojos cerrados o abiertos, pero creo que fue de esta última forma. Su definición fue progresiva, y alcanzó gran nitidez. Suficiente para poder distinguir en sus labios la expresión que antecede al habla. Parecía iniciar una murmuración sutil, el pliegue de sus labios indicando palabras que no llegué a oír. Eso no dependía ni de mi voluntad ni de mi memoria: actuaba con autonomía, y yo sólo observaba. Mi respuesta, no meditada sino automática y errónea, fue girar la cara hacia la derecha por un instante. Parecieron siglos; se desató una tempestad obsesiva relacionada con mil y una facetas de mi vida laboral, en la que pude distinguir errores y bloqueos, decisiones equivocadas y compromisos mal resueltos, hasta descubrirme incapaz de enfrentarla con firmeza. Volví mi intención y mi gesto hacia la izquierda, y la imagen de Gurú Rinpoché -a esas alturas ya lo había identificado- seguía ahí, pero conforme me centraba en volver a él, comenzó a disolverse. Poco a poco, a un ritmo que allí me pareció muy lento, su rostro fue transformándose en el de una rata, en una transición global por la que cada aspecto de su imagen iba siendo otra cosa sin dejar de ser lo mismo. El bigote era el bigote de una rata, la boca su hocico, los ojos su mirada... Poco a poco, se disolvió en la oscuridad, y me quedé prendido en la otra mitad de la mente, la que discurre, analiza, critica, juzga. La contemplación de la imagen, ofreciéndose en su vida propia, fue abortada por mi falta de atención. Elegí mal donde enfocar.
Con el paso de los meses, el dilema simbólico mostrado -entre la imagen viva de tan alta inspiración y el discurso interno de mis bloqueos-, cobró mayor fuerza, y condujo a decisiones que considero derivadas de él. No vienen ahora al caso, pero son su efecto. Y más tarde, hacia el mes de abril, la vieja idea de consagrar un blog al Tíbet, al budismo vajrayana, imprecisa hasta el momento, se definió como un impulso nuevo. Padmasambhava sería su eje, y en torno a él he ido leyendo algo, investigando un poco, buscando al azar, considerando contenidos. Todo ello está aquí, y seguirá durante bastantes meses. Lo vivo como un desagravio al Gurú Rinpoché por mi soberbia, y es una alegre penitencia que me he impuesto, y que me reconforta completar. Durante un año, intentaré una entrada diaria, y a partir de ahí, creo que su ritmo será más lento, semanal primero, mensual quizá después, pero de mayor profundidad en sus contenidos. Voy aprendiendo. La significación para mi vida de muchas de las asociaciones que van apareciendo y de muchas de las enseñanzas de Padmasambhava que empiezo a descubrir, es extraordinaria. Y sigo en ellas, sin más pretensión que honrarlo y aprender.

1 comentario:

Ale Ortiz dijo...

Me encanta saber del Gran Gurú!
En hora buena!!!
Ale
2017