20100310

-PALABRAS EN EL CIELO

En esta noche traigo sólo un poema,
palabras escondiéndose en el cielo
de toda oscuridad. Las tomo al vuelo,
y llegan ahora así. El hielo quema.

La nieve detenida -sin que tema
su limpio resplandor de amor en celo-
es todo el escenario. En su revuelo,
escribo para ti como condena

la alegre penitencia que repito,
un día tras otro: así vino radiante
la noche incomprensible y escondida.

También al despertar, contra la vida
que quiere novedad ruda y desplante,
vuelvo de nuevo aquí, más dulce el grito.

20100309

-PRACTICANDO MUDRAS

Viéndolos está claro que lo que hacemos con nuestras manos no es independiente de lo que le pasa al resto de nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo incluye a nuestra mente; aunque también es cierto al revés, y es nuestra mente la que induce los estados corporales que a veces fantaseamos como independientes de ella. Desde uno u otro lado del encuadre que adoptemos, las conexiones neuronales que enlazan los dedos por intrincadas vías sinápticas con el cerebro, se flexibilizan y reeducan cuidando sus gestos. Automatizarlos, tal y como hacen ellos, transforma algo que va más allá del mero ejercicio de las articulaciones: se acerca a los domicilios del alma. Como solicita la tradición tibetana, no hace falta creerlo: basta con practicarlo y observar los efectos. Ellos lo hacen así.

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20100308

-LANG PALGYI SENGGE


Nacido en torno al 750 d.C. en el clan de los Lang, era hijo de Ame Changchub Dekhol, que había sido -como él fue luego- discípulo del Gurú Rinpoché, participando en las tareas de subyugación de las antiguas deidades para ponerlas al servicio del budismo. Su madre fue Jommo Kaldemma.
El rey Trisong Détsen envió al joven Lang Palgyi a la India como traductor, y algo más tarde el mismo Padmasambhava le transmitió las iniciaciones. Al proceder al lanzamiento de las flores sobre el mandala (práctica con la que se decidió el destino de algunos de los discípulos de Padmasambhava), correspondió a Lang Palgyi Sengge el mandala de Jigten Choto. Consagrándose con entrega completa a la práctica que el destino, en forma de azar, le había otorgado, los ocho grupos de espíritus de la tradición se pusieron a su servicio, alcanzando elevados poderes.
Practicó durante largos retiros en el monasterio de Paro Taktshang, en Bhutan, donde recibió la visión del Budha airado Trakpa Kundu, con lo que se realizaron en sí mismo tanto los logros ordinarios como los ocultos.
Fue padre de tres hijos, a los que transmitió las enseñanzas tántricas. Son reencarnaciones suyas Rabton Tobden Dorje y Dzogchen Padma Rigdzin.

20100307

-MANDALA DE VAJRAYOGUINI

Un mandala sencillo en el que su simplicidad es su fuerza. Se trata de una pintura del siglo XIX perteneciente a la tradición Naropa, en el que la figura de Vajrayoguini se alza en el centro de dos triángulos cruzados de color rojo, inscritos en un círculo gris, rodeado a su vez por tres más enmarcados por cuatro triángulos truncados de color ocre, rojo, gris y blanco. Se conserva en el Rubin Museum of Art, en Manhatan, dedicado a la preservación y divulgación del arte de los Himalayas, y cuya visita parece muy recomendable. Por lo menos, la virtual resulta fácilmente accesible aquí.

20100306

-RENACER EN EL PARAÍSO

En "Inmortalidad y reencarnación" (Ed. La Llave, Vitoria-Gasteiz, 2001), Alexandra David-Neel procede a repasar diferentes concepciones orientales sobre esos temas, y en concreto, en los capítulos 2º y 3º, revisa algunos aspectos del "Bardo Thodol", atribuido a Padmasambhava. A veces, un breve relato, un pequeño cuento, sencillo y fácil de recordar, resume mejor que un párrafo teórico muy elaborado lo esencial de una doctrina y se convierte en vehículo de transmisión de enseñanza, un medio hábil para el aprendizaje. En las páginas 38 y 39 de la edición citada, David-Neel relata una breve historia que forma parte del patrimonio popular tibetano, y que ilustra muy bien por qué el budismo otorga tanta importancia a la compasión: nos beneficia a todos, también al que la ejerce. Padmasambhava, en el Bardo Thodol, lo dice de muchas otras formas, pero el cuento va a lo esencial y tiene su gracia la forma en que lo pone de relieve. Si la actitud de nuestra mente se enfoca hacia esa dirección altruista interesada en el bienestar de los otros, no es sólo nuestra mente la que cambia, sino que lo hace inmediatamente nuestra vida. Y no es sólo ésta la que se transforma: el efecto se amplifica pues arrastra consigo nuevas vidas. Es instantáneo: cuando quieres sinceramente lo mejor para los demás, de golpe, todo está bien. El infierno se transforma en paraíso. El cuento dice así:

"Como consecuencia de los actos abominables que había cometido, un excriminal renació en un infierno en forma de caballo. Como tal, había sido enganchado con otros dos caballos a un carro muy pesado. El suplicio inflingido a estos desgraciados consistía en tirar del carro a lo largo de un camino increíblemente empinado, para llevarlo a la cima de una montaña. A pesar de sus esfuerzos conjugados, los tres animales no conseguían hacer progresar el pesado vehículo, y los demonios los fustigaban sin piedad. Entonces surgió un sentimiento de profunda compasión en el corazón del excriminal convertido en caballo en un infierno.
-Desatad a mis compañeros -dijo a sus verdugos-, dejadlos libres que yo tiraré solo del carro.
-Miserable animal -gritó furioso uno de los demonios-, ni siquiera podéis mover el carro entre los tres, ¿cómo osas pretender hacerlo solo?
En un acceso de rabia, el demonio asestó un terrible golpe con el puño de hierro de su látigo en el cráneo del caballo compasivo. Éste cayó muerto e, inmediatamente renació en un paraíso"

20100305

-IMPERMANENCIA

Un mandala de arena es todo y es nada. Siendo una representación del universo en la que se enfatiza su ordenamiento y armonía según los patrones simbólicos de la cosmología tibetana, no tiene otro destino que ser disuelto como ofrenda al Budha días después de haberse completado. Es también un recordatorio firme de que la única ley realmente permanente es la que rige la impermanencia de todo cuanto existe. Muchos lo han dicho con palabras parecidas, pero en el Tíbet practican a conciencia entrenar la actitud que de ese conocimiento se desprende. Su realización delicada y minuciosa, disponiendo con cuidado millones de granos de arena coloreada, es un ejercicio de concentración que detiene el flujo del pensamiento y libera la mente de sus apegos; deshacerlo después, arrojarlo al agua y dejar que desaparezca pone al final las cosas en su sitio, y permite sonreír mientras la corriente se lo lleva. Quien sabe dónde: universos que engullen universos, orden implícito que se despliega y va.
FUENTE: http://www.knowledgerush.com/kr/encyclopedia/Mandala/

20100304

-MUERTES

------------------------------------------------------------------Para mi tío Luis, y los que ayer se fueron.
La muerte puede presentarse de improviso, y en los que nos son próximos aparecer cuando nadie la espera. Hay días en los que de repente, por varios caminos simultáneos, se muestra alrededor. Con violencia o dulcemente, de golpe, en agonía, bajo la serenidad del sueño, entre convulsiones o sin sorpresa... Mil formas conoce y en todas ellas se impone. Recuerda como sabe que nuestro tiempo no puede preveerse y que a menudo se nos escapa, escapándonos en él. Otro tiempo llega entonces. Yama acecha siempre, con sus fauces abiertas, en la rueda continua de la vida. Descanse en paz quien reinició el viaje.

20100303

-PADMASAMBHAVA DANZANTE

Un entrañable Padmasambhava danzante, en el monasterio de Trashichhoe Dzong, en el reino de Bhutan. El baile -casi levitación por lo que atestiguan los textos biográficos- fue uno de los recursos que Gurú Rinpoché utilizó en su desafío a los demonios que impedían la expansión del budismo en el Himalaya. Un ánimo saltarín perdura en las danzas rituales, y la oscilante alternancia del torso, junto al movimiento cruzado de las piernas y brazos constituye seguramente un poderoso recurso corporal para detener el ajetreo de la mente. En este vídeo, por no sé qué razón, la breve escena se repite sin fin, salvo que se pulse el stop en el menú.


20100302

-MANTRA DE MANJUSHRI

El bodisattva Manjushri fue uno de los maestros de Padmasambhava, y de él recibió -entre otras enseñanzas- los textos que mostraban los misterios del conocimiento astrológico. A Manjushri se le representa blandiendo una espada y, de algún modo, podríamos considerarlo el "santo patrón" de la astrología para los tibetanos, así como la encarnación de la sabiduría. En estas imágenes, la espada se ha transformado en un haz de luz a la que acompaña su mantra. Una y otro disuelven la ignorancia. La sílaba final "di", sostenida en vibración al completar las repeticiones del mantra, facilita el correcto uso del lenguaje y la claridad en la pronunciación de las palabras. También eso forma parte de la sabiduría de Manjushri.


20100301

-KSEPANAMUDRA


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Se trata del "gesto del vertido", y en él, los índices juntos y extendidos, dirigiéndose hacia abajo, hacen saltar el néctar de la inmortalidad hacia el mundo. Los pulgares se enlazan uno sobre el otro, montándose el izquierdo sobre el derecho, mientras el resto de los dedos permanecen entrecruzados con las palmas unidas. También simboliza este mudra algo mucho más próximo, como el vertido de un donativo de agua. En uno u otro caso, se trata de un mudra cuyo sentido consiste en ofrecer y dar.