20100221

-INTROSPECCIÓN

"Siendo la Mente única de la misma naturaleza del Vacío, y sin ningún origen, también la propia mente es tan vacía como el cielo. Para saber si esto es o no así, mirad dentro de vuestra propia mente.
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Siendo de la misma naturaleza que el Vacío, y por tanto, sin principio ni fin, la Sabiduría que ha nacido de sí misma ha estado brillando, en realidad, desde todos los tiempos, como la propia esencia del Sol, nacida en sí misma. Para saber si esto es o no así, mirad dentro de vuestra propia mente.
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La Sabiduría suprema es, sin ninguna duda, indestructible, inquebrantable, como la corriente de un río, que siempre fluye. Para saber si esto es o no así, mirad dentro de vuestra propia mente.
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Siendo meramente un flujo de inestabilidad como el aire del firmamento, las apariencias objetivas no tienen el poder de fascinar y esclavizar. Para saber si esto es o no así, mirad dentro de vuestra propia mente.
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Todas las apariencias son, en verdad, nuestros propios conceptos, concebidos por sí mismos en la mente, como los reflejos que se ven en un espejo. Para saber si esto es o no así, mirad en vuestra propia mente.
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Surgiendo de sí mismas y siendo naturalmente libres como las nubes en el cielo, todas las apariencias externas, en verdad, se disuelven allí de donde proceden. Para saber si esto es o no así, mirad en vuestra propia mente."

FUENTE: "Doctrina de la autoliberación por medio de la meditación en las divinidades benéficas y maléficas , atribuido a Padmasambhava, en EL LIBRO TIBETANO DE LA GRAN LIBERACIÓN. Ed. Kier, Buenos Aires, 1998. Pág.275

2 comentarios:

Mandàrava dijo...

Excelente, más claro que el agua clara. Hace años leí este libro y también Yoga Tibetano y Doctrinas Secretas, están los dos deshojados de tantas veces los consulto.
Mi agradecimiento y admiración por el gran trabajo que hizo el Dr. Evans Wentz,al profundizar tan seriamente en las Enseñanzas y darlas a conocer en occidente.

Josep Cuevas dijo...

La verdad es que sí, la tarea de esos pioneros en la divulgación de las enseñanzas y prácticas del Tibet conmueve aún. Me llevas a pensar en Alexandra David-Neel, cuya lectura me impresionó en su momento y a la que quiero volver pronto.