20110204

Sorpresas en "EL OCÉANO DE LAS MARAVILLAS"

En "El océano de las maravillas", Jingme Tempa'i Ñima (1865-1926), reconocido como reencarnación del gran terton Sangye Lingpa (1340-1396), elaboró una explicación detallada de la tradición de los tesoros ocultos del dharma que Gurú Rinpoché impulsó en su momento, y que continúa viva en el budismo tántrico. Para explicar el proceso de redescubrimiento y práctica asociado a las terma se basó en documentos y fuentes muy variadas y "El océano de las maravillas" constituye el texto más completo en relación a las mismas, pues sintetiza y sistematiza lo que hasta entonces habían sido explicaciones parciales vinculadas a termas específicas. "Las enseñanzas escondidas del Tíbet", libro al que nos hemos referido en entradas recientes, incluye su texto y se basa en él para sus explicaciones. Una de las consideraciones que ahora ha llamado la atención tiene que ver con la posibilidad de tomar por verdaderas terma lo que no son sino engaños malintencionados de espíritus hostiles al dharma, pero también es sugestivo lo que dice en sentido contrario, pues en ocasiones los verdaderos tertons no son precisamente seres que parezcan dignos de respeto o consideración sino más bien al contrario. Dice así, en la página 258 de la edición citada: "Entre los falsos tertons hay muchos que tiene buenas relaciones con las personas y que aparentan tener una conducta disciplinada, además de tener un cierto carisma y fortuna. Al mismo tiempo, hay tertons auténticos que tienen un comportamiento y una forma de hablar algo licenciosos y que, sin dudarlo, se involucran en muchas actividades que la mayoría de las personas condenarían. De esta manera, los tertons toman sobre ellos mismos, en forma de infamias y mala reputación, muchas obstrucciones graves que sufre la doctrina. Ellos utilizan todas estas experiencias como práctica del gran sabor igual". Es interesante la interpretación sobre las conductas inadecuadas de ciertos tertons; parece insinuar que también son actividades de práctica espiritual pues actúan como antenas receptoras de las actitudes enemistosas hacia el dharma: se ganan ellos el descrédito y desvían sobre sí la hostilidad hacia la doctrina, como si de una inteligente estrategia de autodefensa se tratase... Los tertons, algunos de ellos, no son entonces sólo receptores y transmisores de las enseñanzas escondidas, sino que actúan como instrumentos de protección del budismo al atraer sobre sí las críticas y enemistades. Despreciando al instrumento que vehicula la enseñanza, ésta puede aparecer y penetrar más limpiamente. ¿Es eso?
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2 comentarios:

maeglin dijo...

Interesante teoría, me estoy dando cuenta de que tengo muchas cosas que aprender todavía sobre el budismo tántrico del Tibet.

Anónimo dijo...

Siempre sorprende. Gracias por tu comentario,