20120506

O NADA

Tulku Thondup Rinpoché
"El dharma puede aparecer  o puede descubrirse  en forma de pensamiento o por medio de indicaciones o diálogos entre maestro y discípulo, condicionados, claro está, por la naturaleza y la habilidad de la persona involucrada. Así pues, Buda no enseñó nada, aunque las enseñanzas  para los seres aparecieron. El dharma aparece de un modo que concuerde con las percepciones de los seres y con su karma y sus condiciones circunstanciales. El dharma puede percibirse como las enseñanzas de un maestro, ya sean mentales, simbólicas o escuchadas. Puede aparecer como formas, sonidos, letras o pensamientos. Pueden provenir de seres realizados o seres corrientes, de árboles, del agua, del cielo, de las montañas, de la tierra, de las rocas, o de la mente. Todo dependerá del karma y las condiciones del receptor. Para una persona altamente realizada, todos los fenómenos pueden ser una fuente de dharma, mientras que para algunas personas los fenómenos sólo serán fuentes limitadas de dharma. Otras personas, en cambio, sólo acceden al dharma mediante las escrituras y las enseñanzas verbales. Para otros, incluso, nada es una fuente de dharma" (página 84 de "Las enseñanzas escondidas del Tíbet", de Tulku Thondup Rinpoché, Ed, Dipankara. Sabadell, 2010) El fragmento nos recuerda que todo ejerce como fuente de enseñanzas, si se está para ello dispuesto, pero también que nada puede serlo cuando las condiciones personales no son las adecuadas. La incesante presencia de Padmasambhava no basta para que las "terma" afloren y el conocimiento emerja. Es responsabilidad humana situarse del modo y en la forma en que puedan transmitirse. La tradición tibetana de las "terma" y la exégesis que el texto del que el fragmento forma parte nos presenta son así, también, una vía por la que se nos recuerda que todo puede hablarnos con sentido profundo. Aunque para algunos, en ocasiones, ni  la nada enseña pues nada aprenden. Puede estar el cielo cargado de verdades, los árboles hablar, ser dichas claramente las palabras de otro, y estar los libros abiertos en la página exacta: si la mente y la vida de quien los encuentra están cerradas, no dicen nada. El dharma se muestra según el karma: el conocimiento florece según lo que somos -por haberlo sido en función de nuestros hábitos. Y puede ser nada.

2 comentarios:

Juan Ramón Cuadros Soler dijo...

Inspiradora entrada.., como siempre sorprendiendo, apropiada imagen.

Anónimo dijo...

Hay algo desafiante en la tradición de las enseñanzas ocultadas por Padmasambhava. Leer un poco al respecto, a veces al azar, permite descubrimientos muy sugerentes, como el de este fragmento: es como si nos recordara que el conocimiento está siempre disponible, pero no siempre nos encontramos en disposición de recibirlo. Me alegra que te sea de inspiración. Gracias por tu comentario.