20121014
MANTRA DE LAS SIETE LÍNEAS
Después de varias semanas, repitiendo lo mismo -como debe ser. Bajo su mirada, dispuesto a lo que tenga que ser.
20120902
A TRAVÉS DEL TIEMPO
"En la Alta Cueva de Yerpa, en el vigésimosegundo día del último mes de otoño en el Año del Mono, yo, la dama Tsogyal, puse por escrito esta guirnalda de joyas de instrucciones orales, El adiestramiento mental del mantra secreto, y lo escondí como un tesoro. Tras encontrarse con la persona destinada, dotada del karma residual, puedan estas palabras purificar los oscurecimientos en favor de su sabiduría, y pueda ella alcanzar el nivel vidyadhara (de quien permanece incesantemente en la sabiduría primordial). Sello de tesoro, sello de secreto, sello de profundidad, sello de confianza." Con estas palabras, que siguen conmoviendo a través del tiempo, cierra Yeshe Tsogyal "El adiestramiento mental vajrayana" (en "Enseñanzas a la dakini", pág.194,Ed. Imagina, San Sebastián, 2006) y prescindiendo ahora de su contenido concreto, basta con evocarlas para transportarse a una dimensión que se aleja de lo común. Los cuatro sellos son rúbricas que permanecen e impresionan, sagradas, celestes. La convicción con la que Yeshe Tsogyal profetiza la práctica desaparición de las enseñanzas orales de Padmasambhava y la certeza con la que las oculta para su redescubrimiento en el momento y por la persona adecuada son conmovedoras, y hablan desde un tiempo que es y no es el nuestro. No es el nuestro porque esa actitud que participa de la eternidad resulta hoy altamente improbable, pero lo es plenamente puesto que sus palabras se han cumplido, y siguen accesibles después de tanto tiempo. En la cueva de Yerpa (más bien, un enclavamiento sagrado en el que se agrupan varias de ellas, destinadas durante cientos de años a la meditación) Gurú Rinpoché y Yeshe Tsogyal practicaron largamente. Hoy son lugar de peregrinación
20120828
20120823
SABERLO TODO
En una entrada anterior recogíamos el razonamiento por el que Padmasambhava decidió buscar maestros y gurús que le enseñaran los distintos conocimientos propios de su época... aún cuando él mismo ya los poseyera plenamente. Sobre todo, creyó preciso buscar maestros porque de ese modo dejaría de ser visto con desconfianza por los demás: tomando maestros podría transmitir mejor que si era considerado un demonio farsante y un falso sabio al no presentarse como discípulo de nadie. Por eso creyó necesario aprender de otros en este mundo. El recuerdo de esa escena de su biografía ha llevado estos días a buscar la descripción de qué es lo que aprendió, mediante qué tipo de enseñanzas aceptó presentarse como discípulo. En "Epítome de la vida y doctrinas del gran gurú tibetano" (El libro tibetano de la gran liberación, Evans-Wentz, Ed. Kier, Buenos Aires, 1998, p´g. 175) se nos dice: "Consecuentemente, Padma se presentó primero a un santo gurú que era un Loka-Sidha de Benarés, y estudió astrología. El maestro le enseñó todo lo referente al año de la concepción del Budha, al año en que la madre del Budha soñó que un elefante blanco penetraba en su vientre, al año del nacimiento de Budha, y cómo estos periodos signficativos tienen una secreta correspondencia con el calendario tibetano. También aprendió como el sol y la luna se eclipsan mutuamente. Y entonces recibió el nombre de "astrólogo del Kalachakra".
Una vez que hubo dominado la astrología, Padma estudió por completo la medicina, teniendo como maestro al hijo de un famoso médico, conocido como "el joven que pudo curar". Así, Padma fue llamado la "esencia salvadora de la vida de la medicina".
El siguiente maestro de Padma fue un yogui, el más erudito en ortografía y escritura, quien le enseñó sánscrito y otros idiomas vernáculos afines; el lenguaje de los demonios; el significado de símbolos y signos; los idiomas de dioses y animales y de todos los demás seres de los seis estados de la existencia. Asimismo, Padma dominó sesenta y cuatro formas de escritura y trescientos sesenta idiomas. Y entonces el nombre que se le adjudicó fue el de "el gurú campeón del habla".
Luego, bajo la dirección de un gran artista, Vishvakarma, de ochenta años de edad, Padma se convirtió en un experto en el cincelado de oro y gemas, plata, cobre, hierro y piedra; en escultura, pintura, cerámica, grabado, fabricación de alfombras, albañilería, fabricación de sogas, de zapatos, de sombreros, sastrería y todas las demás artes y oficios. Una mendiga le enseñó a modelar y barnizar cacharros de arcilla. Y entonces el nombre que recibió fue el de "docto maestro de todas las artes".
Poco tiempo después, en el curso de sus andanzas, Padma se encontró con otros dos monjes ordenados, que se dirigían a ver a su gurú. Luego de rendirles homenaje, Padma les pidió instrucción religiosa..." Por resumir su notable currículum, Padma se formó entre los humanos en astrología, medicina, linguística y artes -y no deja de ser remarcable el hecho de que sea una mendiga la última de sus maestras, antes de adentrarse en el camino religioso. Es decir, recibiendo de lo más bajo pudo situarse en la disposición adecuada para lo más elevado. Aceptó recibir de los humanos el conocimiento de los vínculos secretos entre el orden del cosmos y la dimensión terrestre, los saberes asociados al funcionamiento y la sanación de los procesos orgánicos, las teorías y los usos que permiten manejarse hábilmente en el terreno de las palabras y por último, las mil y una técnicas que han hecho de nuestra especie un animal tecnológicamente capaz de recrear y transformar la realidad que le rodea. Todo eso, Padma lo buscó entre los humanos y lo aprendió con rapidez y extrema competencia, por lo que se nos cuenta. Sólo después de profundizar esa exploración consciente y voluntaria de los principales atributos de la naturaleza humana, pidió Padmasambhava instrucción religiosa. Sabiéndolo todo, buscó la riqueza de la nada.
FUENTE DE LA IMAGEN: http://www.reversespins.com/tibet.html
20120807
Los muertos
para A. S. C., que partió de nuevo.
Los muertos nos olvidan cuando alcanzan
-completamente solos- su futuro,
directo y sin atajos. Es oscuro;
pero al llegar allí, la luz que danza
se afila y se perfila en voz que avanza
y dice claro siempre lo más duro:
“Atrévete a ser todo, abierto y puro,
apunta a más; así,
toma tu lanza,
dirígete sin tiempo a otro destino.”
Los muertos nos olvidan cuando llegan
a ser de nuevo vida que se entrega,
que busca claridad y que despierta,
que encuentra su verdad segura y cierta.
No tienen marcha atrás en su
camino.
20120806
My reincarnation
El documental, "My reincarnation", de Jennifer Fox, cuyo trailer acompaña esta entrada, resulta un testimonio de gran valor para quien esté interesado por la civilización tibetana y considere útil acercarse a la misma a través de un punto de vista a la vez interno y externo. Interno, porque sus protagonistas son participantes plenos de ese medio cultural; y externo, porque no se ciegan ante lo que el contexto occidental impone, y lo que se expone lo hace sin dogmatismo. Se nutren mutuamente ambas actitudes y el resultado parece así aún más fértil. Y en concreto, el protagonista es el eje de esa doble perspectiva: reconocido como reencarnación de un lama muerto a manos de los invasores chinos, pero decidido a participar del modo europeo de vida en que se ha formado, no se cierra ni a una ni a otra tradición, y puede hablar por tanto de ambas con entusiasmo y desapego simultáneos. Nada nos parece mejor que eso.
El relato de la relación entre Chogyal Namkhai Norbu Rinpoché y su hijo Khyentse Yeshi Namkhai despliega justamente ese cruce de miradas, pues enlaza la vivencia de un elevado maestro de Dzogchen con la experiencia de su hijo, nacido de madre italiana, criado en Europa, formado en Occidente y resistente en un principio a participar plenamente de la tradición de la que su padre es portador. La grabación durante años del vínculo entre ambos, a partir de aspectos de la vida cotidiana familiar o profesional, de reflexiones en voz alta, de retazos de intimidad personal, consigue mostrar y compartir el tránsito de un modo de verse a otro: de verse como hijo de un maestro, pero que quiere simplemente ser padre de una familia occidental, a reconocerse como continuador de un linaje sobre el que descansa la responsabilidad de dar continuidad a una sabiduría que podríamos situar en la estirpe de Padmasambhava. Por ahí va y viene la historia que el documental plasma con elegancia y claridad, transmitiendo emociones sin caer en el sentimentalismo, haciéndose creíble pero sin resultar dogmático, ilustrando misterios sin hacerse misterioso sino luminosamente claro. Esperemos que pronto esté en cartelera; por ahora, circula sólo en canales de distribución limitada. Fue una suerte poder verla.
20120722
COSAS DE MERLÍN (y de Padmasambhava)
"-Señor -le pregunta Ulfino entonces al rey- ¿no habéis conocido a Merlín? ¿No tenía que hablar con vos hoy según os ha dicho el villano?
-Sí, contesta el rey. ¿Por qué lo preguntáis?
-Señor -contesta Ulfino-, os lo digo porque no lo conocés tan bien como yo desearía, pues veis a la gente dos o tres veces y no la reconcéis, y eso me sorprende.
Cuando el rey oye a Ulfino se queda tan sorprendido que no sabe qué decir y le ruega que le diga quién es el villano, si lo sabe.
-Señor -responde Ulfino-, ¿no conocéis a Merlín?
-Ciertamente, sí.
-Entonces, mirad a este hombre, por si lo habéis visto alguna vez; si no, bien podrá decir que empleó mal el servicio que os hizo, pues es Merlín, el que tanto os ha servido, amado y ayudado en todo lo que pudo hacer y decir frente a los que os querían mal.
El rey Arturo se santigua y los otros dos reyes se quedan sorprendidos y preguntan.
-Merlín, ¿sois vos?. Nunca os vimos así vestido.
Les contesta que bien puede ser.
-Buenos señores -les dice Ulfino-, no os extrañéis, pues os mostrará el aspecto con el que primero lo visteis.
Le dicen que les parece bien.
-Acompañadme a esta habitación -les pide Ulfino.
Se marchan y allí Ulfino les dice:
-Buenos señores, no os sorprendan las cosas de Merlín, pues os mostrará aspectos diversos. Siempre que quiere, cambia y muda por arte de nigromancia, que conoce bien." (Historia de Merlín, Ed Siruela. Biblioteca Medieval, nº12. Madrid, 2000). En el ciclo artúrico destaca la figura del mago Merlín: hijo desconocido del diablo y augur de reyes, es más conocido por su función como asesor de Arturo, guía y visionario, solitario retirado periódicamente a los bosques y oportuno activista en momentos especiales. Capaz de mostrarse en distintas manifestaciones, según el momento y la ocasión lo requirieran, presenta así el mismo rasgo que constituye uno de los más destacados de Padmasambhava: su inconcebible capacidad para transformarse y aparecer en alguna de las ocho manifestaciones que constituyen uno de los hilos conductores de su biografía sagrada -si bien decir que son ocho es sólo una manera de hablar. Capacidad inconcebible, claro está, para quienes no puedan concebirla, pues la lista de personajes que disfrutan de ese talento puede ir creciendo si la atención se centra en tal propósito. Hablábamos hace algunos meses en una entrada anterior del Don Juan de Castaneda, prodigioso mutante también cuya presencia pública podía cambiar en función no de modificaciones aparentes de indumentaria o actitud física, sino de la alteración consciente del "punto de encaje" -configuración energética específica que regula nuestro modo de interacción con el conjunto de dimensiones de la realidad. Y viene ahora a la memoria también el dios Proteo de la mitología clásica, sobre el que algo habrá que decir en algún momento. La capacidad autotransformativa no nos habla de disfraces o engaños, ni siquiera personifica la inestabilidad que nos constituye como humanos o la incertidumbre de nuestra naturaleza volátil y fugaz siempre. Las transformaciones de Padmasambhava, las de Merlín el encantador -que Walt Disney intentó llevar al celuloide- o del Don Juan de Castaneda son símbolos (por lo menos, símbolos) del poder del intento. Nos indican mediante su ejemplo que somos siempre algo distinto de lo que creímos ser -y siempre muchísimo más de lo que los demás puedan pensar acerca de ello. Y no como resultado de la impostura o la simulación, sino naciendo del centro mismo de nuestra voluntad más profunda, la que no depende de nuestros deseos personales. Ser otro, de verdad, sólo es posible cuando se es uno mismo. Ellos lo saben y nos lo muestran siéndolo. Ahora, las (ocho) manifestaciones de Merlín: un entretenimiento.
20120703
20120603
CON EL VIENTO
Si escucho bien y me abandono a todo
lo que nos dice más -y es siendo, solo-
entonces de repente el viento viene
del Norte y del revés:
aullando el lobo!
Las sombras en que vuelves,
como nieve,
se funden con la luz y al poco
el gallo canta en rojo,
las aguas del estanque se estremecen
y un ave iridiscente audaz avanza,
portando entre sus plumas la oración.
Hay hojas en el suelo
que de lejos
dijeron hace tiempo que es el tiempo
para empezar a andar.
Firme y derecho,
abriéndose a esa voz
que calla siempre,
y en cualquier ocasión
rompe el silencio.
Los pájaros cantando;
el sol espléndido...
Hay grillos en el suelo; están despiertos,
Hay grillos en el suelo; están despiertos,
y el viento ahora y después
-de golpe-
varió su dirección.
También habla el que dieron ya por muerto.
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