20121225

MÁS ALLÁ DE LA VIDA

Supo Padmasambhava servir al tiempo futuro legándonos tesoros de conocimiento que, aún permaneciendo ocultos durante siglos, pudieron revivir en su momento. Es sabido que el "Bardo Thodol" cumple ese papel en el terreno del mayor misterio, aquél del que apenas nadie puede hablar, el de la muerte y la conciencia más allá de la vida humana. Ese es justamente el tema y el título de un libro que merece ser señalado aquí, pues construye -desde la perspectiva científica de nuestro mundo contemporáneo- un intento muy serio de exploración de la conciencia cuando el cuerpo ha sido dado ya por muerto. No es, por cierto, homólogo al contenido del "Bardo Thodol", pero sin embargo documenta contenidos muy próximos: Padmasambhava indicó los pasos de la conciencia en el espacio-tiempo entre vidas; aquí se nos habla, con rigor y entusiasmo sereno,  de experiencias cercanas a la muerte y de lo que han podido relatar aquellos que siendo dados por muertos, pudieron regresar a su cuerpo. Algo que la ciencia evita explorar, pero que el autor, reconocido médico cardiólogo holandés, encontró de frente en su experiencia profesional y no quiso omitir. Al contrario, se consagró a investigarlo: al poner en ello la atención, la información al respecto entre sus pacientes se multiplicó y de ahí, abrirse al resto fue posible, e indagar en otros contextos resultó necesario. "Consciencia más allá de la vida" es el título del libro; su autor, Pim Van Lommel, y ha sido publicado recientemente por Editorial Atalanta, en el Mas Pou de Vilaür, durante el año 2012. Citando un fragmento casi  al azar parecen escucharse las palabras de Padmasambhava en el "Libro tibetano de los muertos" -lo que no puede sorprendernos: una de las tesis de la obra es justamente remarcar la estrecha resonancia universal que puede encontrarse entre ese tipo de experiencias. Las entradas y salidas de la conciencia en el terreno más allá de la vida humana recorren al parecer caminos semejantes. Por ejemplo, en estas líneas, recogidas de la página 74, se dice: "El regreso al cuerpo es por lo común bastante abrupto. A veces el sujeto siente una poderosa energía que lo absorbe de vuelta a través del túnel. Algunas personas describen cómo fueron introducidas de nuevo a la fuerza en su cuerpo a través de la cabeza, tras ver a una enfermera o a un médico colocarles el equipo de reanimación. El regreso consciente al cuerpo es una experiencia sumamente desagradable para la mayoría de la gente. De vuelta en un cuerpo enfermo, herido y dolorido, se sienten disgustados por haberles sido negado algo tan hermoso. Algunos pacientes reaccionan con indignación, decepción o sublevación tan pronto como recobran la consciencia después de la reanimación o del despertar tras el coma. Sus intentos de hablar con doctores, personal de enfermería o familiares sobre la intensa experiencia a menudo se quedan en nada, lo cual no hace sino incrementar su desiluisón. De hecho, algunos no dicen ni una palabra durante cincuenta años o más" En fin, las casi quinientas páginas de la obra merecen ser tomadas en muy seria consideración y por lo menos, deben apreciarse como notas a pie de página del mensaje secreto de Padma, corolarios y prólogos al "Bardo Thodol". El libro es altamente recomendable.


20121223

AHORA

Uno no puede abandonar del todo
la vida que tomó, 
como si fuera demasiado pronto
para elegir de nuevo un nuevo sol.
Todavía aquí respira el resplandor impunemente
y hay veces en que aún nace
-fugaz como un relámpago entre nubes-
la misma insinuación
con que llegaste sin saberlo  a este rincón.

Será larga la broma, ridícula a menudo...
repite tantas veces el tema acompasado esta canción!
Un poco más de tiempo,
 a ver qué trae entre sombras el tímido fulgor
que no se acaba.
No puede abandonar del todo la vida que tomó.
Y sigue repasando, midiéndose en la duda, 
ladrando como  un perro que aguarda entre impaciencias la ocasión
para empezar de nuevo, 
sin antes completar de blanco el muro,
muriendo sin dolor;
marchito el fruto. En vísperas la flor. 





20121218

DAKINIS

Tomémoslo así si así lo dicen. Un mensaje del cielo:



20121014

MANTRA DE LAS SIETE LÍNEAS



Después de varias semanas, repitiendo lo mismo -como debe ser. Bajo su mirada, dispuesto a lo que tenga que ser.

20120902

A TRAVÉS DEL TIEMPO

"En la Alta Cueva de Yerpa, en el vigésimosegundo día del último mes de otoño en el Año del Mono, yo, la dama Tsogyal, puse por escrito esta guirnalda de joyas de instrucciones orales, El adiestramiento mental del mantra secreto, y lo escondí como un tesoro. Tras encontrarse con la persona destinada, dotada del karma residual, puedan estas palabras purificar los oscurecimientos en favor de su sabiduría, y pueda ella alcanzar el nivel vidyadhara (de quien permanece incesantemente en la sabiduría primordial). Sello de tesoro, sello de secreto, sello de profundidad, sello de confianza." Con estas palabras, que siguen conmoviendo a través del tiempo, cierra Yeshe Tsogyal "El adiestramiento mental vajrayana" (en "Enseñanzas a la dakini", pág.194,Ed. Imagina, San Sebastián, 2006) y prescindiendo ahora de su contenido concreto, basta con evocarlas para transportarse a una dimensión que se aleja de lo común. Los cuatro sellos son rúbricas que permanecen e impresionan, sagradas, celestes. La convicción con la que Yeshe Tsogyal profetiza la práctica desaparición de las enseñanzas orales de Padmasambhava y la certeza con la que las oculta para su redescubrimiento en el momento y por la persona adecuada son conmovedoras, y hablan desde un tiempo que es y no es el nuestro. No es el nuestro porque esa actitud que participa de la eternidad resulta hoy altamente improbable, pero lo es plenamente puesto que sus palabras se han cumplido, y siguen accesibles después de tanto tiempo. En la cueva de Yerpa (más bien, un enclavamiento sagrado en el que se agrupan varias de ellas, destinadas durante cientos de años a la meditación) Gurú Rinpoché y Yeshe Tsogyal practicaron largamente. Hoy son lugar de peregrinación

20120823

SABERLO TODO

En una entrada anterior recogíamos el razonamiento por el que Padmasambhava decidió buscar maestros y gurús que le enseñaran los distintos conocimientos propios de su época... aún cuando él mismo ya los poseyera plenamente. Sobre todo, creyó preciso buscar maestros porque de ese modo dejaría de ser visto con desconfianza por los demás: tomando maestros podría transmitir mejor que si era considerado un demonio farsante y un falso sabio al no presentarse como discípulo de nadie. Por eso creyó necesario aprender de otros en este mundo. El recuerdo de esa escena de su biografía ha llevado estos días a buscar la descripción de qué es lo que aprendió, mediante qué tipo de enseñanzas aceptó presentarse como discípulo. En "Epítome de la vida y doctrinas del gran gurú tibetano" (El libro tibetano de la gran liberación, Evans-Wentz, Ed. Kier, Buenos Aires, 1998, p´g. 175) se nos dice: "Consecuentemente, Padma se presentó primero a un santo gurú que era un Loka-Sidha de Benarés, y estudió astrología. El maestro le enseñó todo lo referente al año de la concepción del Budha, al año en que la madre del Budha soñó que un elefante blanco penetraba en su vientre, al año del nacimiento de Budha, y cómo estos periodos signficativos tienen una secreta correspondencia con el calendario tibetano. También aprendió como el sol y la luna se eclipsan mutuamente. Y entonces recibió el nombre de "astrólogo del Kalachakra". 
Una vez que hubo dominado la astrología, Padma estudió por completo la medicina, teniendo como maestro al hijo de un famoso médico, conocido como "el joven que pudo curar". Así, Padma fue llamado la "esencia salvadora de la vida de la medicina".
El siguiente maestro de Padma fue un yogui, el más erudito en ortografía y escritura, quien le enseñó sánscrito y otros idiomas vernáculos afines; el lenguaje de los demonios; el significado de símbolos y signos; los idiomas de dioses y animales y de todos los demás seres de los seis estados de la existencia. Asimismo, Padma dominó sesenta y cuatro formas de escritura y trescientos sesenta idiomas. Y entonces el nombre que se le adjudicó fue el de "el gurú campeón del habla".
Luego, bajo la dirección de un gran artista, Vishvakarma, de ochenta años de edad, Padma se convirtió en un experto en el cincelado de oro y gemas, plata, cobre, hierro y piedra; en escultura, pintura, cerámica, grabado, fabricación de alfombras, albañilería, fabricación de sogas, de zapatos, de sombreros, sastrería y todas las demás artes y oficios. Una mendiga le enseñó a modelar y barnizar  cacharros de arcilla. Y entonces el nombre que recibió fue el de "docto maestro de todas las artes".
Poco tiempo después, en el curso de sus andanzas, Padma se encontró con otros dos monjes ordenados, que se dirigían a ver a su gurú. Luego de rendirles homenaje, Padma les pidió instrucción religiosa..." Por resumir su notable currículum, Padma se formó entre los humanos en astrología, medicina, linguística y artes -y no deja de ser remarcable el hecho de que sea una mendiga la última de sus maestras, antes de adentrarse en el camino religioso. Es decir, recibiendo de lo más bajo pudo situarse en la disposición adecuada para lo más elevado. Aceptó recibir de los humanos el conocimiento de los vínculos secretos entre el orden del cosmos y la dimensión terrestre, los saberes asociados al funcionamiento y la sanación de los procesos orgánicos, las teorías y los usos que permiten manejarse hábilmente en el terreno de las palabras y por último, las mil y una técnicas que han hecho de nuestra especie un animal tecnológicamente capaz de recrear y transformar la realidad que le rodea. Todo eso, Padma lo buscó entre los humanos y lo aprendió con rapidez y extrema competencia, por lo que se nos cuenta. Sólo después de profundizar esa exploración consciente y voluntaria de los principales atributos de la naturaleza humana, pidió Padmasambhava instrucción religiosa. Sabiéndolo todo, buscó la riqueza de la nada.
FUENTE DE LA IMAGEN: http://www.reversespins.com/tibet.html

20120807

Los muertos


                                                                                  para A. S. C., que partió de nuevo.

Los muertos nos olvidan cuando alcanzan
-completamente solos- su futuro,
directo y sin atajos. Es oscuro;
pero al llegar allí, la luz que danza

se afila y se perfila en voz que avanza
y dice claro siempre lo más duro:
“Atrévete a ser todo, abierto y puro,
apunta a más; así,  toma tu lanza,

dirígete sin tiempo a otro destino.”
Los muertos nos olvidan cuando llegan
a ser de nuevo vida que se entrega,

que busca claridad y que despierta,
que encuentra su verdad segura y cierta.
No tienen marcha atrás en su camino.

20120806

My reincarnation


El documental, "My reincarnation", de Jennifer Fox, cuyo trailer acompaña esta entrada, resulta un testimonio de gran valor para quien esté interesado por la civilización tibetana y considere útil acercarse a la misma a través de un punto de vista a la vez interno y externo. Interno, porque sus protagonistas son participantes plenos de ese medio cultural; y externo, porque no se ciegan ante lo que el contexto occidental impone,  y lo que se expone lo hace sin dogmatismo. Se nutren mutuamente ambas actitudes y el resultado parece así aún más fértil. Y en concreto, el protagonista es el eje de esa doble perspectiva: reconocido como reencarnación de un lama muerto a manos de los invasores chinos, pero decidido a participar del modo europeo de vida en que se ha formado, no se cierra ni a una ni a otra tradición, y puede hablar por tanto de ambas con entusiasmo y desapego simultáneos. Nada nos parece mejor que eso.

 El relato de la relación entre Chogyal Namkhai Norbu Rinpoché y su hijo Khyentse Yeshi Namkhai despliega justamente ese cruce de miradas, pues enlaza la vivencia de un elevado maestro de Dzogchen con la experiencia de su hijo, nacido de madre italiana, criado en Europa, formado en Occidente y resistente en un principio a participar plenamente de la tradición de la que su padre es portador. La grabación durante años del vínculo entre ambos, a partir de aspectos de la vida cotidiana familiar o profesional, de reflexiones en voz alta, de retazos de intimidad personal, consigue mostrar y compartir el tránsito de un modo de verse a otro: de verse como hijo de un maestro, pero que quiere simplemente ser padre de una familia occidental, a reconocerse como continuador de un linaje sobre el que descansa la responsabilidad de dar continuidad a una sabiduría que podríamos situar en la estirpe de Padmasambhava. Por ahí va y viene la historia que el documental plasma con elegancia y claridad, transmitiendo emociones sin caer en el sentimentalismo, haciéndose creíble pero sin resultar dogmático, ilustrando misterios sin hacerse misterioso sino luminosamente claro. Esperemos que pronto esté en cartelera; por ahora, circula sólo en canales de distribución limitada. Fue una suerte poder verla.