20130103

RENUNCIA


















Uno concibe la esperanza en vano
de andar donde otros antes se perdieron,
para encontrarse pronto con que el suelo
se hunde bajo los pies,
sin previo aviso, 
al fondo deshaciéndose en infierno.
Y vuelve a ser quien fue
el infiel viajero,
extraño a la verdad, desesperado,
iluso en su ambición,
perdido como sombra y siempre ciego.

Un hombre solo no conoce el rumbo
ni sabe lo que aquellos
-furiosos, atrevidos, más que osados-
perdieron en su intento hace ya tanto.
Volvieron otra vez;
vamos de nuevo
de piedra en piedra ajenos
tropezando.
Y si al llegar al fin
se abre la puerta,
será que alguien cruzó el umbral primero.
No quieras adelante ir de prestado,
aguarda en el rincón y toma el agua
del pozo  solitario que han secado
los que antes que tu fueras
ya llegaron,
y deja en paz del mundo su memoria.
Olvídate de ti y escucha al cielo.